Archivo de la etiqueta: trabajo

Teletrabajo y ERTE. La tormenta perfecta.

Durante la crisis Covid19, una innumerable cantidad de personas trabajadoras han sido enviadas a teletrabajar a sus casas. La causa es de todos/as bien conocida, promover el distanciamiento social para evitar el contagio y transmisión del virus. Se trata de una medida de prevención sanitaria que obliga a empresas a modificar el modelo de organizativo y productivo y a quienes en ellas trabajan a modificar sus hábitos y costumbres.

Por otro lado, se han producido un elevadísimo número de ERTEs que en muchas ocasiones se ha solapado con la nueva situación de teletrabajo.

Hoy entrevistamos, vía teleconferencia (el presupuesto nos da para eso, estamos que lo tiramos) a uno que le gusta ir de tertuliano televisivo al que llamaremos Inexperto-1 y otro que dice ser un currito al que llamaremos Inexperto-2 (no nos da para mas, lo expertos se los lleva todos La Sexta), para que nos resuelva las dudas que nos surgen a este respecto. Transcribimos el resultado de tan interesante charla.

Pregunta: ¿Estábamos preparados para esta nueva situación?

Inexperto-2: Pues no se el resto, pero ya te digo que en mi curro, no. Llevan años hablando de “teletrabajo”, “conciliación” y demás mierdas (perdón) sandeces y se han vuelto locos para encontrar equipos para que la gente que tenía que teletrabajar “obligatoriamente” tuviese un equipo disponible en su casa con conexión a Internet y salida hacia los servidores del curro. Por cierto, que se, que a gente le han “sugerido” aportar su propio portátil y del gasto del ADSL de cada uno ni se ha oído hablar. Preparados, algunos lo han sacado porque los equipos de sistemas se han dejado los cuernos y han podido improvisar a destajo soluciones que NADIE había previsto. Seguramente en las empresas más grandes fuese distinto, pero las medianas/pequeñas estaban en general tan preparadas para teletrabajar como para mandar un cohete a la luna.

Inexperto-1: Pues no te sabría decir. Uno esta preparado para algo, cuando espera o prevé que suceda. Y vista la experiencia, en unos casos se ha realizado de manera caótica, lo que ha supuesto tener que improvisar y reinventarse, en palabra de algunos CEO. En otros, no ha sido ni mucho menos traumático, pues ya disponían de la estructura, digamos que estaban preparados, para llevarlo a cabo, pese a no hacer apenas uso de ella antes de esta situación.

Pregunta: Esas empresas que tenían preparada la estructura ¿Estaban esperando que esto sucediese?

Inexperto-1: Nadie, creo yo,esperaba la aparición de un virus así. Ahora bien ¿si lo que me preguntas es, si esperaban a una situación, que bajo determinados factores supusiesen un pistoletazo de salida para realizar un cambio de modelo organizativo y productivo? Pues como persona normal, no lo se. Pero ahí queda la duda.

Inexperto-2: pues no. ¿Quién puede imaginarse que un día tienes que mandar a toda la gente a su casa? En eso, hay que decirlo, no podía estar nadie preparado.

Pregunta: Si las empresas no esperaban que esto sucediese, entonces ¿por qué, si había empresas que estaban preparadas para teletrabajar, no lo hacían?

Inexperto-1: Ninguna empresa invierte dinero y esfuerzo en algo de lo que no espere sacar beneficio económico, y dedicar inversiones a prepararse para cambiar el modelo de trabajo presencial por el teletrabajo, no habrá sido, supongo, por una mera cuestión decorativa. A tu pregunta, solo se me ocurre pensar que cambiar radicalmente de modelo, puede provocar desequilibrios productivos, y en un sistema en donde la competencia es un factor fundamental, hacer de manera individual ese cambio de forma radical, puede suponer una apuesta arriesgada frente a tu competencia.

Inexperto-2: Y porque son unos cabrones…les gusta tenerte en la oficina porque desde allí se te puede putear en directo, que es mucho más efectivo que tele-joderte.

Pregunta: Pero ya había empresas que apostaban fuerte por el teletrabajo. Vamos que ya lo estaba realizando.

Inexperto-1: Si, es cierto. Habría que analizar caso por caso, pero a nivel general, y hablo de los casos que mas o menos conozco, que son empresas tecnológicas o grandes compañías, el teletrabajo que se desarrolla convive con el presencial. Además solo se había implementado en determinados departamentos o lineas productivas y en muchos de los casos ese teletrabajo consiste mas, en lo que siempre se ha denominado el “llevarme el trabajo a casa”.

Inexperto-2: Bueno, en algunos casos se hacía por una cuestión de “conciliación”, durante determinados periodos y para una parte muy pequeña de la plantilla. Muchas veces para poder decir que “fomentaban” el teletrabajo y la “conciliación”. De hecho hay empresas en las que estas cosas se hacen para que “ya que tienes el pc en casa pues este sábado puedes realizar tal o cual tarea” (ya te la pagarán en abrazos). Creo que han tenido la suerte de que una medida que concebían como “de relaciones públicas” ha sido clave para una situación como la que ahora vivimos. De hecho hay jefes (capataces) que quieren que vuelvan sus esclavos, que no rinden igual en casa que en la ofi.

Pregunta: Actualmente hay infinidad de puestos de trabajo que realizamos sentados con algún dispositivo electrónico (PC, portátil, tablet, smartphone…) ¿Tanta diferencia hay entre trabajar sentado en una oficina o hacer lo mismo en tu casa?

Inexperto-1: Mucha. La RAE define empresa como “Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos”. La diferencia fundamental entre el trabajo presencial y el teletrabajo radica en que el modelo organizativo y productivo cambia radicalmente y es aquí donde surgen los dos principales puntos de conflicto.

Inexerto-2: Lo que quiere decir mi compañero es que ahora para amenazarte hay que dejar un rastro electrónico que antes con una conversación “amistosa”, por supuesto, en la máquina de café ya te dejaba las cosas claras de tu futuro laboral (en el SEPE).

Pregunta: ¿Por qué surgen estos puntos de conflicto?

Inexperto-1: Los principales atractivos, para una empresa, que tiene el trabajo presencial, son la facilidad para controlar el cumplimiento de horarios y dedicación de sus empleados/as y mas en un país como España donde se esta tan arraigado el síndrome laboral de la “presencialidad”. Quizás sea esa una de las causas por las que hasta ahora no se encontraba mas implantado el modelo de teletrabajo.

Por otro lado, las empresas que si han apostado por esta modalidad, no lo han hecho por facilitar la conciliación de sus empleados con su vida personal, sino que les han motivado más, razones de mejora de la productividad, pues les supone una reducción del espacio físico (oficinas, mobiliario, pluses de comedor, transporte…) y han considerado que el tiempo que el/la trabajador/a se ahorra en desplazamiento y la ausencia de un control de fichaje, supone una desregularización de los tiempos de trabajo, que aprovechan para sobrecargar de tareas a el/la trabajador/a .Hablamos de aquellas empresas que llevan tiempo implantando este modelo, pues en aquellas empresas que apenas han desarrollado este modelo y se han visto “obligadas” a aplicarlo, las consecuencias han podido ser mas conflictivas pues ha supuesto una sobrecarga de tareas derivadas de la falta de adaptación al nuevo medio.

Inexperto-2: yo creo que mis jefes, por ejemplo, están divididos entre lo que mola ahorrarte el gasto de luz, teléfono, mobiliario, mantenimiento que supone tenernos allí, además de todo el rollo de que tienes a la gente en casa con conexión permanente con la empresa para lo que haga falta y la falta de control efectivo sobre nuestras personas. Es decir, en tu casa te organizas como quieres (o puedes, claro, porque con 2 o 3 críos pululando a tu alrededor tu capacidad de organización es distinta. Eso sí, las teleconferencias se hacen muy divertidas a ratos con ese chaval pidiendo la merienda por la webcam).

Pregunta: ¿Parece entonces que la solución pasaría por hacer una nueva regulación de este nuevo modelo para permitir a el/la trabajador/a que recupere para sí?

Inexperto-1: ¿Tú cree? El objetivo de quienes son propietarios de las empresas y quienes en ellas sirven desde puestos de dirección y mando, es ganar dinero y obtener beneficios, y los salarios y los costes de las mejoras sociales son considerados un gasto que reduce el beneficio.

Las fuertes luchas obreras y sociales se produjeron en momentos en donde las personas trabajaban y vivían juntas, pues tenían capacidad para organizarse y perseguir juntas un mismo objetivo. Esa fue su fuerza. Las empresas son conscientes de su debilidad ante esa situación fueron modificando su modelo productivo desde mediados del siglo XX atomizando la unidad productiva e inculcando un modelo de beneficios individuales con salarios y condiciones contractuales individualizadas que les ha reportado buenos resultados minimizando la conflictividad social y laboral que les ha permitido revertir sutilmente y poco a poco ciertas mejoras y condiciones. ¿Que fuerza va a tener, con esta nueva situación, el colectivo de trabajadores/as para forzar a las empresas a reducir beneficios a cambio de mejoras para sus empleados/as?

Inexperto-2: Lo que hace falta es que se cumpla la que ya tenemos, y luego hablamos de si hay que hacer otra. Claro que para eso haría falta que fuésemos conscientes de que, por más que trabajemos con maquinitas y hagamos braindins raros y demás mierdas nuestras relaciones siguen siendo las mismas. Antes la gente ya se dejaba pisar tranquilamente sin necesidad de teletrabajar. Ahora por lo menos no tengo que verle el jeto al puto lameculos que no hace una huelga ni aunque le de su jefe de latigazos, y eso a mi estómago le hace bien.

Pregunta: El teletrabajo es, entonces¿Una liberación o un nuevo modelo de (auto)explotación?

Inexperto-2: Creo que es lo mismo de siempre, ni una cosa ni la otra. Eso sí, me estoy ahorrando la hora y media de viaje de todos los días para llegar al curro. Lo importante es que tengas claro que cuando termina tu jornada se apaga el cacharro y te vas a hacer tus cosas. No todo el mundo lo tiene claro, es evidente

Pregunta: Permite flexibilizar horarios ¿a la empresa o a quien teletrabaja?

Inexperto-2: Bueno, eso ya ocurría. Lo más que te beneficia al trabajador es la cuestión del transporte. Y no ver a tu jefe dando por saco todos los días. Por otra parte, tienes tu trabajo a golpe de ratón en un ordenador en la cómoda de tu habitación. O sea, que corres el riesgo de acabar currando gratis a cuenta de “tu responsabilidad con el proyecto”.

Nos despedimos por ahora, esperando que nuestros inexpertos tengan un buen día.

Trabajo Y Capitalismo

Si existe una institución en la sociedad del capital universalmente aceptada es el trabajo. Esa forma de relación/actividad (que ocupa al menos un tercio de nuestra vida diaria) propicia, a nuestro parecer, la reproducción del capitalismo de muchas formas El trabajo es el motor y soporte del capitalismo. Nuestras fuerzas creadoras por lo tanto se pierden en crear los medios materiales de nuestra subyugación y no en dotarnos de los medios para alcanzar la felicidad. 

Si estamos en lo cierto para terminar con el capitalismo es una condición necesaria terminar antes con el trabajo, y aunque esta no nos asegura el fin del capitalismo, lo pondría en una situación en la que se tendría que transformar para asegurar su pervivencia. Situación propicia para encender la duda en la humanidad. 

Como hemos dicho el trabajo cumple la función de reproductor del capitalismo de distintas maneras. 

  • Mediante las plusvalías del trabajo. Plusvalía entendida como la diferencia entre los beneficios y los costes de producción (coste de los medios de producción y coste de personal), tal como la define la teoría marxista. Entonces esta plusvalía que cae en manos de los capitalistas, con el único fin de incrementar su riqueza, a su vez incrementa su poder y por lo tanto su capacidad de influir en la sociedad de muchas formas distintas (control económico de los medios de comunicación, lobbies políticos, contactos, etc). Y aunque no todos los poderosos realicen estas prácticas (sean cuales sean sus razones), no podemos caer en la ingenuidad de pensar que colectivamente no defenderán su forma de vivir y sus privilegios frente al resto y que no usaran todos los recursos a su alcance para hacerlo. Resulta que el garante de estos privilegios es el sistema sobre el que estos se asientan: el capitalismo, sistema que los poderosos defenderán con los medios que obtienen a través de, entre otras cosas, las plusvalías del trabajo. Y así nos encontramos en la situación de que con nuestro trabajo y esfuerzo solo ahondamos más el pozo en la que vivimos.

  • Adoctrinamiento en el centro de trabajo. Los centros de trabajo están altamente jerarquizados y son pocas las ocasiones durante la jornada laboral en las que realmente disfrutamos del libre albedrío y no estamos tutorizadas, monitorizadas, guiadas o directamente anuladas por una entidad/persona superior jerárquicamente a nosotras. Esta jerarquización necesita de un tipo de comportamiento en el que el sujeto se deja llevar y se somete a la voluntad de terceros aún en contra de la suya. Además se da también que en el mundo laboral se fomenta naturalmente la competencia y el individualismo, ninguno de los cuales son comportamientos beneficiosos a la hora de realizar luchas colectivas. Es lógico pensar que esta forma de actuar con el paso del tiempo (y la repetición) se interioriza y finalmente extiende más allá de la jornada laboral. Llegados a este punto la persona es dócil, no se resiste a medidas o situaciones en la que en cualquier otro caso si lo haría. Por lo tanto el trabajo, mediante su estructura altamente jerárquica, nos educa para convertirnos en personas dóciles que aceptan las órdenes con naturalidad y es que no podemos olvidar que aprendemos mediante la repetición y la imitación y que una vez aprendido un comportamiento con el paso del tiempo y la repetición este se naturaliza hasta el punto de pasar a formar parte de la persona en cuestión. 

  • El agotamiento físico y mental al que nos lleva el trabajo ya que este agotamiento hace que las personas después de su jornada laboral estén vacías, sin ganas de hacer nada más que descansar y por lo tanto no tengan la predisposición para preocuparse de los problemas que les atañen. 

  • Subyugación directa mediante los trabajos en el sector de la muerte y el mantenimiento del orden establecido como pueda ser la policía o el ejército. 

Podemos considerar el trabajo como una infección social que altera el propio medio en el que se reproduce para asegurarse condiciones más favorables para su reproducción y sostenimiento.

Tu responsabilidad. Tu compromiso.

Cuando hablamos de relaciones laborales pensamos que la principal manera de disciplinar al empleado por parte del empleador es la coacción y la amenaza. Seguimos teniendo la imagen del empresario capitalista cómo un señor con sombrero de copa, látigo y puro. Bien, de esos todavía quedan bastantes, al menos en este trozo de tierra calurosa y requemada. Pero hay que darse cuenta de que el capitalismo es un sistema en constante evolución para mantener los privilegios y beneficios de una minoría contra el resto. Y el jefe también evoluciona: ahora es un personaje dinámico, buen rollo y un poco hippy (pijo-jipy), a la manera de Steve Jobs. Este individuo no va a usar la fuerza como primera opción de disciplinarnos. Este tipo tan majo intentará hacerse pasar por tu colega, querrá que te impliques en la “labor social de la compañía “, te pedirá compromiso con los objetivos de la empresa. Responsabilidad con tus objetivos (que no son pagar la letra del piso, por supuesto). Compromiso y responsabilidad para que cumplas con la tarea exigida. Para que te ofrezcas tu mismo a estar disponible para la empresa. Para que no seas un “simple empleado que llega su hora y se va a casa sin más. Queremos que te impliques. Queremos ver pasión en tu trabajo”. Más de uno esta torciendo el gesto, la historia le suena. Como también le sonarán las divertidas jornadas maratonianas para sacar adelante el proyecto o las cañas con el jefe, que se dan con total naturalidad porque somos “una empresa horizontal y aquí no hay jefes, sino responsables”. Y picamos, porque nuestro jefe es majo, escucha a radiohead y se interesa por nuestra vida personal. Y si falla todo, siempre puede sacar el puro y el látigo del cajón.

Ante esto, ¿qué hacer? Lo primero desmontar toda esta propaganda corporativa. Aunque os van a decir lo contrario nuestro negociado no es la labor social de la compañía. Eso ni nos va ni nos viene. Nuestro objetivo es el puto dinero que nos pagan por ocho horas de curro para llenar la nevera de comida y pagar las mil quinientas cosas que al estado, colaborador necesario de la pantomina, se le ocurre que tenemos que pagar. Somos trabajadores, no colaboradores. Tu jefe es tu jefe, toma decisiones y te obliga a realizar las tareas que no sabe o puede hacer a cambio de un jornal. Le pueden cambiar la cara, pero siguen siendo los mismos. Unos con puro y látigo y otros, más modernos, con pulseritas de colores y palmaditas  en la espalda. Solo quieren exprimirte.

historia del trabajo

Continuamos con una serie de artículos que publicaremos quincenalmente en torno a la historia social del trabajo, artículos en los cuales se quedan fuera muchos aspectos importantes como la historia del trabajo en Asia, África (por falta de documentación nos hemos centrado en una historia del trabajo eurocentrista) o el trabajo en la prehistoria.

El objetivo de esta investigación es la de dar unas pinceladas en la evolución de las condiciones del trabajo desde su comienzo hasta nuestros días. Dividiendose en las distintas etapas productivas que ha seguido el trabajo hasta la actualidad.

Bibliografía

Pos-Trabajo. 1

Deconstrucción de la clase trabajadora. Evolución de nuestro desclase o  involución de nuestra clase.

En Madrid, en los años 60/70 hay constancia de vida colectiva en los barrios obreros, que era la traslación del modo de vida rural a ambientes urbanos. Los portales estaban abiertos y los vecinos se conocían; se ayudaban entre ellos superando, incluso, los conflictos personales que tuvieran (no necesitaban caerse bien). Las Asociaciones de Vecinos funcionaban apoyándose, igual que las casas de cultura o regionales. Esta forma de funcionar se trasladaba a los puestos de trabajo. Si bien, hablamos por experiencias vividas en nuestros entornos, no es de extrañar que estas mismas situaciones se produjesen en otros sitios como Barcelona, Valencia, Bilbao o Roma… En contraste hoy, bombardeados de propaganda, estas dinámicas y formas de organización han quedado en desuso y franca decadencia.

Hoy se dice que Amancio Ortega es un buen hombre (“nos da trabajo”) o que Mercadona es un referente de empresa donde trabajar. Se hace defensa de los empresarios por parte de los trabajadores, imbuidos en esa propaganda global, donde participar de fiestas y homenajes al empresario que te explota es la forma de agradecimiento por tener trabajo (aunque en muchos casos también es una participación obligada o “sugerida”).

En estos días en series de TV, Películas, etc. se muestra a las clases específicamente trabajadoras como torpes y “tontas”, mientras que las llamadas clases acomodadas (profesiones liberales) aparecen como ejemplo y referente a seguir. La percepción social del individuo se reduce a su poderío económico. Todo se basa en ganar dinero. No en vano se habla de que vivimos en una sociedad de consumo.Todo apunta a que el problema radica en que el referente humano actual para muchas personas asalariadas-explotadas es el empresario “de éxito”, mientras que en otros tiempos existía otro referente, que principalmente era el colectivo o algún grupo obrero destacable.

Parece que la propaganda del capitalismo a favor de la auto explotación y dejación va ganando la batalla en el imaginario colectivo. Esta propaganda se trabaja desde los medios de comunicación y todas las instituciones, comienza en el Sistema Educativo/Cultural y se mantiene a través del Judicial, Policial… a través del miedo y fomentando la sumisión, realzando la figura de los propietarios-empresarios.

Esta propaganda, aunque apesta, funciona.

Se fomenta un modelo individualista/egoísta de promoción personal dentro del sistema en detrimento de la defensa del colectivo, lo que antes se conocía como “conciencia de clase trabajadora”. Esto en cuanto a las clases trabajadoras, sin embargo los empresarios siguen teniendo muy clara su pertenencia a su clase social, la dominante (“Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando” Warren Buffett)

Ya no se pretende mejorar la situación del colectivo sino emular el ejemplo neoliberal del hombre hecho a sí mismo. Un ejemplo Steve Jobs.

Antes podías durar años e incluso toda la vida en un centro de trabajo. Hoy, un día estás en un sitio y mañana puedes estar en otro, flexibilidad laboral beneficiosa para el empresario y perjudicial para el trabajador. Hay hasta contratos por hora, e incluso horas de trabajo sin contrato.

Los problemas laborales existían antes y ahora. Antes cuando había un problema laboral se enfrentaba colectivamente. Ahora se enfrenta individualmente o ni siquiera se enfrenta, se asume como normal o inevitable: por falta de formación o auto formación por parte de los trabajadores, por miedo a sufrir represalias, por el deseo de prosperar dentro del escalafón jerárquico…Currantes que defienden la ley aunque vaya contra ellos. Asumen la propaganda interna: empatizan más con el empresario que con quien pudieran establecer una relación de igual a igual. ¿Será por comodidad para el trabajador, adoptar una postura pasiva en el conflicto de manera que no sienta necesidad de luchar, pensar o cuestionarse su situación “porque la vida es así”? Y así acabar aceptando las leyes, la justicia, el empresario, etc, tal y como se le presentan.

Desaparece la conciencia y la lucha que había antes. El concepto de “clase obrera” se pierde en la llamada “clase media” desestructurada e individualizada. Es más, esa propaganda sistémica se cuela hasta tal punto en el imaginario colectivo de manera que incluso las personas trabajadoras no quieren identificarse con una “clase baja”. El sindicalismo ya no es entendido como organización en el trabajo para la defensa del grupo, quedando absorbido por el sistema, desgastado, vacío de contenido y a la venta. Todo parece apuntar a que lo mismo está ocurriendo con otras luchas: feminismo, ecologismo, etc. La mafia de las instituciones acoge y adopta todos estos términos de lucha a su discurso en forma de propaganda/publicidad trazando una línea muy estrecha en la que se sitúa lo “moralmente aceptable” frente a lo “radical anti-sistema”, llegando incluso a utilizar toda la fuerza represiva del Estado contra estos últimos.

¿Seguimos viendo a los niños jugar en la calle?; ¿conocemos a nuestros vecinos?; ¿tenemos compañeros en el puesto de trabajo?; ¿a quién abrimos la puerta?…

Otoño libertario 2017: “Charla Debate”

¿Es el trabajo algo necesario?

Dejemos atrás las formas ambiguas que dicen: ‘derecho al trabajo’ o ‘a cada uno el producto íntegro de su labor’. Nosotros proclamamos el derecho al bienestar, el bienestar para todos”

Piotr Kropotkin

Me dijeron que ya no me necesitaban aunque realmente nunca me habían necesitado.

¿Necesitamos el trabajo según lo concebimos actualmente? Que es ese concepto que llamamos trabajo?

¿Por qué lo convertimos en una de nuestras reivindicaciones si ya personas como Kropotkin defendían otras prioridades como el bienestar y la felicidad de las personas? ¿No deberíamos buscar otros objetivos?

Os invitamos a repensar el trabajo como objetivo de lucha teniendo muy presente un libro que nuestro grupo ha trabajado en su grupo de lectura: la conquista del pan.

VideoForum “¿QUEREMOS TRABAJAR? parte II”

Continuación del evento del día 27 de octubre, continuamos con el debate en torno a la necesidad y el deseo de trabajar, el trabajo como camino hacia la realización del ser humano, etc.

Comenzaremos con la proyección de la segunda parte del documental “danger travail” (alrededor de 45 minutos de duración) con el objetivo de generar ideas en torno a las que debatir. Después daremos paso al debate, que consideramos el punto central de nuestra propuesta para el 8 de noviembre.

VideoForum “¿QUEREMOS TRABAJAR? parte I”

Nuevas citas para debatir alrededor del mundo del trabajo, en esta ocasión debatiremos sobre la necesidad y el deseo de trabajar, el trabajo como camino hacia la realización del ser humano, etc.

Comenzaremos con la proyección de la primera parte del documental “danger travail” (alrededor de 45 minutos de duración) con el objetivo de generar ideas en torno a las que debatir. Después daremos paso al debate, que consideramos el punto central de nuestra propuesta para el viernes 27 de octubre.

La muerte del sindicalismo. Proyección y debate

Nueva cita para debatir alrededor del mundo del trabajo. En este caso nos gustaría debatir bajo una perspectiva amplia el presente y futuro del sindicalismo.  ¿Está muerto el sindicalismo?¿Cúales son sus alternativas? En caso de no funcionar ¿Por qué?¿Debe cambiar sus formas y métodos?¿Se organizarán en un futuro los conflictos laborales en torno al sindicato? Estas y muchas otras cuestiones nos gustaría que se tratasen en este debate.

Mujer, trabajo y explotación II. Nueva Proyección y debate

Nueva cita  en torno a la mujer y el mundo del trabajo, que como en la vez anterior estará compuesto por una breve serie de proyecciones a modo de introducción y un debate continuación del realizado el día 12 de noviembre.