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VAndalizar la estatua

Una estatua, o una placa en la pared, no nos cuenta mucho sobre el personaje homenajeado en la misma. Nos cuenta, más bien, la visión que se tiene de esa persona en el momento de ser erigida.

O sea, que cuando en 1888 se puso una imagen idealizada de Cristóbal Colon (de oficio descubridor) en la entrada de la Rambla de Barcelona no se nos habla de un tipo que, ya en su época, tenia más sombras que luces (se le condeno en Castilla por tirano y corrupto, y para que Isabel I de Castilla te considerase un tirano tenias que ser bastante cabronazo). Nos cuenta de un mensaje político del momento: la idealización del descubrimiento de América como uno de los mitos fundacionales de la nación española, en proceso de construcción (junto con otros nacionalismos) a lo largo de esa centuria.

Así mismo cuando el monumento en cuestión, u otro, es vandalizado el mensaje político no es sobre la situación en los Siglos XV-XVI ni sobre la persona en cuestión representada (que muchas veces ni siquiera es un personaje real, dicho sea sin nombrar a Don Pelayo). El acto de atacar una estatua de Colón en EEUU (la de Barcelona no la han tocado, hasta donde sabemos) por parte de grupos indígenas nos habla de siglos de represión y discriminación hacia estos grupos y el hartazgo de una sociedad eminentemente racista como es la estadounidense y los símbolos sobre los que se sustenta este racismo. Y sí, Cristóbal Colon (de oficio descubridor) es uno de estos símbolos. Lo mismo se puede decir cuando se tira al río la de un honorable esclavista.

Del mismo modo, cuando el Ayuntamiento de Madrid decide vandalizar la placa que recuerda a Largo Caballero (concretamente la casa donde nació) lo que se nos cuenta no es sobre el personaje en cuestión (y sí, Largo Caballero tiene sus luces y sus sombras) sino sobre el propio Ayuntamiento y su posicionamiento político respecto a la memoria colectiva del franquismo. El mismo que dieron cuando vandalizaron las placas en el cementerio de la Almudena con el nombre de los fusilados en Madrid en el periodo 1939-1945, incluidos unos versos de Miguel Hernández (que se ve que la poesía también divide). El mensaje es muy claro y nos dice quienes están ahora en la casa consistorial de Madrid. Y lo que son y de donde vienen.

De camino al curro

Hoy voy tarde, me temo. El bus ha tardado un huevo y creo que me he entretenido un poco. Ya veremos, por las mañanas los buses de la EMT llevan turbocompresor y corren que se las pela.

Está costando estos días reflexionar con claridad. Entras en bucle monotemático y lo cierto es que me aburro a mi mismo, que es lo peor que te puede pasar. Y mira que a las malas tu cuerpo posee suficientes lugares recreativos para pasar el rato. Pero de auto-sexualidad ya hablaremos otro día, hoy no toca eso.

Estamos asustados, es inútil negarlo. Por lo menos ,yo lo estoy. Más por el tipo de mundo que se va quedando que por cualquier cosa. Estos cinco meses han hecho ganar músculo al estado en un único sentido: el de la seguridad, autoridad y, en general, la capacidad de generar violencia. El resto de aspectos, la sanidad, la educación, los servicios sociales…todo eso que se supone nos iba a traer el candidato electoral de turno (ponle nombre y color al azar, en periodo electoral todos/as nos van a solucionar la vida y poner fuentes de las que mane la birra, que no estaría mal, claro).

Pero pasado ese periodo llega la crisis, a veces creada, a veces aprovechada, da igual, y lo que nos trae el nuevo ministro presidente de turno (ponle color etc) es más precariedad, recorte de derechos y más leyes y polis que permitan sancionar al disidente de la nueva normalidad impuesta.

Tenemos más miedo que hambre, así que nos refugiamos en nuestra casa y esperamos a que pase , sin cuestionar ni plantearnos un futuro en positivo (sin políticos, sin banderitas, ni en los balcones, ni en las plazas, ni en los ministerios… y sin los ejércitos armas que las sustenten) y nos vamos volviendo cada día un poco más mediocres. Un poco más sumisos. Un poco más ciudadanos de bien.

Hoy voy tarde, me temo. El bus ha tardado un huevo y creo que me he entretenido un poco. Ya veremos, por las mañanas los buses de la EMT llevan turbocompresor y corren que se las pela.

Está costando estos días reflexionar con claridad. Entras en bucle monotemático y lo cierto es que me aburro a mi mismo, que es lo peor que te puede pasar. Y mira que a las malas tu cuerpo posee suficientes lugares recreativos para pasar el rato. Pero de auto-sexualidad ya hablaremos otro día, hoy no toca eso.

Estamos asustados, es inútil negarlo. Por lo menos ,yo lo estoy. Más por el tipo de mundo que se va quedando que por cualquier cosa. Estos cinco meses han hecho ganar músculo al estado en un único sentido: el de la seguridad, autoridad y, en general, la capacidad de generar violencia. El resto de aspectos, la sanidad, la educación, los servicios sociales…todo eso que se supone nos iba a traer el candidato electoral de turno (ponle nombre y color al azar, en periodo electoral todos/as nos van a solucionar la vida y poner fuentes de las que mane la birra, que no estaría mal, claro).

Pero pasado ese periodo llega la crisis, a veces creada, a veces aprovechada, da igual, y lo que nos trae el nuevo ministro presidente de turno (ponle color etc) es más precariedad, recorte de derechos y más leyes y polis que permitan sancionar al disidente de la nueva normalidad impuesta.

Tenemos más miedo que hambre, así que nos refugiamos en nuestra casa y esperamos a que pase , sin cuestionar ni plantearnos un futuro en positivo (sin políticos, sin banderitas, ni en los balcones, ni en las plazas, ni en los ministerios… y sin los ejércitos armas que las sustenten) y nos vamos volviendo cada día un poco más mediocres. Un poco más sumisos. Un poco más ciudadanos de bien.

Vamos enfilado Fátima. A ver si arranca pronto el portátil y puedo echarme una siesta.