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La coherencia anarquista

Primero: de dos cosas una: o nuestros principios son falsos, y SI LA REALIDAD LOS CONTRADICEN son falsos. En este caso apresurémonos a abandonar estos principios. En este caso debemos tener la lealtad de confesar públicamente la falsedad de estos principios y debemos tener el coraje de poner al combatirlos tanto ardor y actividad como ponemos en defenderlos; inmediatamente pongámonos a la búsqueda de principios más sólidos y esta vez justos, exactos, infalibles.” (Sebastien Faure, Congreso de la AIT, Diciembre 1937)

Se cuenta que en una reunión de la AIT en 1937 las delegaciones andaban muy divididas respecto a la decisión de la CNT española (en esos tiempos sólo había una) de participar y colaborar en el gobierno de la República (la «decisión», por cierto, la tomaron, en realidad, algunos líderes del sindicato y lo presentaron como «hechos consumados» al resto. El “asamblearismo” era esto). De aquellas sesiones, salio el que quizá sea uno de los discursos más interesantes sobre el tema a discutir que se haya dado en nuestro entorno, a cargo de Sebastien Faure, pedagogo francés, director de La Ruche y amigo de Louis Mitchel (y autor de varios libritos de jugosa lectura). El discurso es muy difícil de encontrar por esos mundos de Internet, tal vez porque a determinada gente no le gusta que les pongan las orejas rojas incluso 80 años después de pronunciadas las palabras o porque siempre pinta más la épica de la violencia que la certera visión de la reflexión. O tal vez lo dicho por Faure no sea tan interesante como nos ha parecido a nosotras.

Lo que venia a decir Faure es que la estrategia, la oportunidad y la táctica están muy bien, que se comprende que a veces es duro y que es verdad que en algunos momentos parece que no hay otra salida, pero hay que creerse lo que uno dice. Y hay que ser coherente con lo que se cree. Y si, en algún momento, se encuentra uno en discrepancia entre lo que se cree y lo que cree que hay que hacer, solo puede haber dos motivos: o estas actuando en contra de tus principios y mejor te lo haces mirar porque te vas a dar la hostia (o te la van a dar), o tus principios están equivocados y deberías adoptar otros y combatir los anteriores por falsos y erróneos igual que antes los defendías.

Con palabras más finas, con mucho cariño hacia gentes que, en ese momento, se estaban jugando más que la vida (y que vivían en un infierno, que es la única manera de definir una guerra, y si alguien tiene otra nos lo diga), pero con toda la firmeza y convencimiento de quien se cree su historia. Un pedagogo tiende a ser didáctico en sus alocuciones.

Hoy día lo que decía Faure (ya no dice nada, claro, una vez muerto uno ya no opina, aunque todavía nos pueda dar alguna que otra lección a través de su experiencia ) nos sigue pareciendo válido, y no sólo para anarquistas y librepensadores raros, que alguno habrá, ¿verdad?.

Hay mucha gente que en función de una táctica, una estrategia o una conveniencia (porque me viene bien, vamos) abandona sus principios y decide actuar con «inteligencia» y “estrategia”. Así el anarquista acaba votando, o procura ser elegido como delegado en su empresa , o manipula su organización para que actúe según lo «lógico». Porque en ese momento «es lo que hay que hacer», «porque no hay otra manera», «porque si no el fascismo nos come».

Bueno, se entiende. Sobre todo el miedo. Nosotros también tenemos esos miedos (el fascismo, la irrelevancia, la inutilidad de según qué lucha), y otros distintos que no vienen a cuento.

Pero dejarnos llevar por esos miedos es un error, no podemos llevar nuestras vidas (y luchas) como si fuésemos “maquiavelos” de pacotilla. Nuestras mejores decisiones las tomamos con el corazón, más que con la cabeza. Y es verdad, podríamos estar equivocados en nuestras ideas, y es por eso, precisamente, por lo que siempre hay que reflexionar, pensar y analizar para rectificar en caso de que descubriéramos que así es.

Mientras tanto, mientras creamos que nuestras ideas anarquistas son válidas, justas y necesarias, intentemos actuar como decimos y vamos a creernos lo que decimos. Es posible que nos fuese mejor así.

El hooligan

Continuamos con nuestra serie sobre manipulación de asambleas. En esta ocasión vamos a hablar de un biotipo raro pero necesario para todo buen manipulador que se precie: el hooligan, o fan incondicional. Dentro de toda asamblea más o menos grande (o sea, que tenga cierta entidad, si tu asamblea es de las pequeñitas la manipulación no tiene lugar, simplemente convences a los otros dos de tus posiciones, por absurdas o egoistas que sean (desengáñate, tú no quieres hacer la revolución ni nada parecido. Tú quieres alimentar tu ego, y tu ego tiene mucha hambre). En tu asamblea ya habrás formado tu grupo decisiorio, con el que conviertes tus designios en “decisiones de asamblea legítimas”. Pero además conviene que haya gente ajena al grupo que apoye y siga los designios dictados por el líder carismático (tú). Y este es el hooligan o fan de la asamblea.

No nos conviene que el hooligan esté metido en nuestro grupo de influencia. Podría descubrir cómo se toman estas decisiones y para qué, lo que le elimina como hooligan. Al hooligan hay que tenerle convencido de que está en una organización asamblearia, horizontal, revolucio-algo y toda esa mierda que no te crees. Al hooligan, ojo, no lo eliges, el hooligan es.. Es el tipo de persona al que todo le parece bien, todo es maravilloso y que vive convencido de que sólo dentro de nuestra asamblea se puede llevar a cabo nuestros proyectos revolucionarios (o por lo menos, que te de para dar una chapa en alguna okupa o el ateneo de Tomelloso). El hooligan, sí, vive en Narnia.

Siempre hay alguien así: es gente maja, simpática y con un sentido crítico orientado hacia el exterior y anulado completamente hacia la propia organización (tienes que estar atento de lavarle el cerebro convencerle de ello periódicamente, esta gente lee y la gente que lee acaba pensando por sí misma si la dejas sola).

Necesitas tener controlado constantemente a tu hooligan porque siempre verá cosas raras, como por ejemplo un comportamiento errático de su líder carismático (insistimos, ese eres tú, créetelo, joder!) y habla y se relaciona con todos los miembros de la asamblea, no como tú que no te soporta media asamblea. Y es bueno que hable con el resto, para convencerles de tus posiciones, dado que buena parte de la asamblea a estas alturas ya no te soporta. Normal, les mola la cosa esa de la toma de decisiones en común, la asamblea, el debate y pensar entre todos. De verdad, qué pesados!

En definitiva, querido manipulador asambleario, un hooligan es necesario en tu asamblea. Cuídalo, él se encargará de dar la brasa al resto con las bondades de la “organización revolucionaria”. A liderar por tí, por supuesto. ¡Suerte!

el sabio de asamblea

Un tipo de manipulador/a de asamblea es EL QUE TODO LO SABE Y TODO LO HA VIVIDO. Son personas calladas que levantan sobre ellas un halo de técnico con sabiduría aportada por la experiencia y por su formación de un área específica, hasta aquí nada parece mal ¿No?. Suelen hablar siempre los últimos planteando apreciaciones o matices que ya se habían indicado en la asamblea por diferentes personas pero que ellos tiñen de “verdad”. Generalmente, son hombres de mediana edad y algunos con experiencias previas de militancias en diversos colectivos o asambleas (hay excepciones que no han militado pero se sienten con la autoridad suficiente para juzgar desde una posición superior al resto ya que consideran que su formación les ofrece un colchón de sabiduría total) sea como sea magnifican su militancia previa a cualquier incauta interesada en escucharles.

Unas veces es por su formación que es específica en algún tema tratado en la asamblea (y por lo tanto difícil rebatir sus argumentos porque el resto de las personas no están a su nivel) otras  porque aunque en la asamblea alguien más conozca  el tema estos sabios siempre  ignoran el resto de opiniones con frases como:  tienes la formación pero no ejerces la profesión en estos momentos; tienes la teoría pero lo importante es la aplicarlo a nuestra práctica;  y otras tantas en las que se escudan en argumentos técnicos como: hay que hacer tal cual o cosa, tenemos que tratar un tema específico y por lo tanto tenemos que recurrir a un especialista.

Siempre son personas con ego superlativo y por lo tanto aunque se centren en un área concreta del conocimiento serán también expertos o expondrán sus argumentos sobre diversos temas (no pueden evitar que su palabra sea la última)  incluso son los que se autoproclaman idóneos para la mediación o la escucha activa porque consideran que son técnicos en todos los aspectos de sus vidas por lo tanto se consideran neutrales: están por encima y separados del resto de personas de la asamblea. Vamos que son pequeños dioses que han venido a las asambleas para mostrarnos el verdadero camino al resto.

Mientras estos manipuladores/as ven su papel fundamental con las características que hemos enunciado anteriormente, la percepción del resto de la asamblea es diferente: Ven como estos manipuladores/as  poco a poco destruyen el grupo porque tienden a acaparar funciones dentro de la asamblea y a imponer su opinión por encima del resto. Se erigen de mediadores si les interesa pero si no se inhiben posicionándose secundariamente con una de las partes; hablan más fuera de la asamblea que en la asamblea para generar su círculo de fieles adoradores lo que ocasiona que los paganos no  tengan clara su posición y observen la aparición de una  facción dentro del grupo; no respetan el trabajo del grupo ya que siempre tienen que aportar e incluir (por encima del resto) sus opiniones, posiciones,… incluso aunque queden horas para la asamblea dejando al resto sin tiempo  material para que lean y puedan reflexionar sobre sus aportaciones.

Como son seres elegidos por la deidad siempre parece que hacen un favor a la asamblea por asistir porque son los únicos que entre tantos planes que tienen deciden que la asamblea es lo importante.

Por ideología no creemos en ningún “dios” ni divino ni humano por lo que hay que estar atentos para detectar a estos SABIOS-DIOSES para no dejar manipular y destruir a la asamblea.