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El Candidato

El candidato me miraba desde el cartel electoral, aquella noche de mayo en la que esperaba en la parada mi bus para llegar, por fin, a casa. La débil luz de las farolas, de un tono anaranjado apagado, hacían que me fuese difícil distinguir exactamente las facciones del candidato en aquella solitaria calle a esas horas de la noche. Sólo veía esa sonrisa.

Me sonreía, con esa sonrisa brutal y despiadada tan característica de estos personajes. Una sonrisa propia de quien sabe lo que te conviene. Me ponía nervioso esa mirada estampada en el papel couche del cartel. Parecía mirarme. Me moví hacia otro punto de la parada, fuera de la marquesina tal vez dejara de sentirme observado. Pero una vez me coloqué fuera de la marquesina, no demasiado lejos por si llegaba el bus, me di cuenta de que seguía mirándome. Como esos cuadros que hay en el Prado, que mires el retrato desde donde lo mires el personaje te sigue observando. Pero esto era algo diferente. Su sonrisa parecía haberse ampliado, mostrando sus dientes perfectamente blancos, alineados y cuadrados. Amenazantes. Era la sonrisa de una fiera a punto de saltar sobre su presa.

Miré a mi alrededor. La calle, aunque de doble sentido, era relativamente estrecha. Enfrente podía ver la marquesina de la parada de enfrente, la que lleva los autobuses de vuelta al centro de la ciudad. Había en ella otro cartel electoral, de otro partido distinto. En las farolas de la calle había más carteles de otros partidos, y ninguna luz en las casas delos edificios de la calle. Ya era tarde, pero es extraño que no hubiese nadie despierto, viendo la tele o algo así. Era como si en esa calle no viviese nadie.

No tenía escapatoria, observé el cartel de la parada de enfrente. Otro candidato mirándome, sonriendo con la misma sonrisa despiadada, de quien ha pasado la vida mordiendo yugulares y pisando cuellos (y rindiendo pleitesía cuando toca). Distintos ojos, algunas canas más, pero la misma mirada sin alma. Levante la vista, tal vez la luna me infundiría algo de valor, mi mirada se cruzó con la imagen que se veía en el cartel colgado de la farola, de un tercer candidato. El cartel se balanceaba ligeramente con el viento, pero podía apreciar perfectamente la mirada y la sonrisa del candidato. Un color distinto, otras siglas, otra cara. La misma sonrisa, la misma mirada. Y el mismo mensaje: vótame o iré a buscarte.

Tengo la sensación de ser la presa disputada por una jauría de fieras. En cualquier momento el más cercano sacará la mano del cartel y me agarrará, para convencerme y vaciarme por dentro. Los demás candidatos, perdida su oportunidad, llorarán por no tener su presa, pero estarán satisfechos, cómplices de la nueva captura.

Ya llega el bus, el número de línea en el frontal, iluminado en un amarillo más brillante que he visto nunca (o eso me parece) me hace soltar un suspiro de alivio. Subo al autobús y pico mi billete. El conductor, un hombre ya entrado en la cincuentena, encorvado sobre el volante y algo desaliñado, tras una jornada completa a punto de terminar, arranca según escucha el clinc de mi billete. Miro a la marquesina y el candidato me sigue mirando. Me parece que ya no sonríe.

Sobre la violencia

“La violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad, en realidad lo realizan, afectando a sus víctimas de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.”

Definición extraída de wikipedia.(https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia).

En Apoyo Mutuo consideramos la violencia como un fracaso en las relaciones humanas. Cuando un conflicto se dilucida por métodos violentos este se resuelve favorablemente a favor de quien demuestra más fuerza, sin que intervengan en su resolución la libre discusión y el acuerdo entre iguales. No obstante, no hay que confundir la violencia con el hecho de sentirse violentado por una situación o la recriminación social a las propias actuaciones. Por ejemplo, recriminar los actos de alguien en un acto público. En las sociedades modernas se considera violencia cualquier cosa que nos incomode, pero que algo te incomode no lo convierte en violento por sí. Simplemente, te desagrada (las acelgas no son violentas, hay que aclararlo).

La violencia, en todo caso, pretende la dominación o subyugación de la persona o grupos de personas afectados por esta violencia. Toda violencia, por la propia definición del término, es un acto de dominación sobre alguien. En esencia, se trata de una actividad propiamente humana, relacionada con las luchas por el poder y la preeminencia dentro del grupo o colectivo.

Dicho lo cual, obviamente, la violencia es inherente a las sociedades jerarquizadas, tal como puedan ser las sociedades de partido único (léase estatismos de partido tipo Cuba, China o Corea del Norte), las dictaduras (sean militares o teocráticas), o las “democracias” capitalistas, como la que vivimos. En general, cualquier sociedad que precisa de una fuerza armada para mantener el “orden” y la cohesión social tiene un trasfondo más o menos violento.

La violencia la podemos clasificar en función del entorno en el que se aplica, el objetivo al que se le aplica o incluso la forma en la que se aplica. Así tenemos diversos tipos de violencias. Podríamos hablar más bien de violencias que de “violencia” en singular. Estas violencias se aplican, generalmente, combinándose unas con otras. No son compartimentos estancos. Por ejemplo, la violencia de género tiene componentes emocionales y físicos. En la violencia laboral, se pueden dar componentes de violencia racial, de género o xenófoba. Las combinaciones son tantas como la capacidad humana para atentar contra las libertades de los demás.

Se podría decir que la violencia es una característica inherente a la condición humana. Es posible que así sea, que haya algo en nuestra psique que nos empuja a ejercer el dominio sobre los demás, lo que inevitablemente lleva al uso de algún tipo de violencia de forma más o menos indiscriminada y más o menos organizada. Aunque preferimos pensar que más bien hay aspectos culturales que nos empujan a comportamientos violentos (esto es, vivimos impregnados en una cultura violenta que fomenta y facilita los comportamientos violentos). Nuestra sociedad es claramente violenta y eso nos convierte en objetos y sujetos (dependiendo de la escala social en la que nos situemos o las circunstancias) de la violencia.

La violencia, no obstante a ejercerse de forma jerárquica en sus formas aprobadas por el marco social (uso de ejércitos, policía, etc.), también se puede ejercer desde abajo hacia arriba, es decir, que sea el lumpen social (pobres, desheredados) quienes ejerzan algún tipo de venganza contra las clases privilegiadas. Si bien todo tipo de violencia es condenable y rechazable (si no se trata de actos de defensa propia), creemos que en este caso la capacidad de daño es mucho menor que cuando es desde las estructuras de poder donde se ejerce la violencia. Desde una posición de poder el grado de impunidad y arbitrariedad es muchísimo mayor que desde la situación contraria, que muchas veces es simplemente una expresión de rabia e impotencia difícilmente explicable racionalmente.

Todos hemos sufrido, de una u otra forma, algún tipo de violencia en nuestras vidas. Y muchos, en algún momento de nuestra existencia, hemos ejercido la violencia sobre alguien. Es labor de cada uno el buscar métodos para defendernos de la violencia que se ejerce sobre nosotros y, por supuesto, el evitar ejercer actos violentos y autoritarios contra nuestros semejantes. La violencia es, pues, un hecho que impregna nuestras vidas, dado que vivimos en una sociedad eminentemente violenta.

Dado que el conflicto con nuestros semejantes es inevitable, sobre todo en nuestras sociedades donde los intereses de unos y otros tienden a ser tan incompatibles, debemos buscar formas de resolución, diálogo y acuerdo entre iguales, que eviten el uso del poder, de la violencia, contra los demás. Desde nuestro punto de vista, el anarquismo da respuesta a estos conflictos proponiendo una sociedad de personas libres e iguales que se relacionan libremente entre sí. Tal vez podríamos creernos que podemos llegar a algo así, mejor que visiones apocalípticas que nada aportarán a nuestra vida.

el sabio de asamblea

Un tipo de manipulador/a de asamblea es EL QUE TODO LO SABE Y TODO LO HA VIVIDO. Son personas calladas que levantan sobre ellas un halo de técnico con sabiduría aportada por la experiencia y por su formación de un área específica, hasta aquí nada parece mal ¿No?. Suelen hablar siempre los últimos planteando apreciaciones o matices que ya se habían indicado en la asamblea por diferentes personas pero que ellos tiñen de “verdad”. Generalmente, son hombres de mediana edad y algunos con experiencias previas de militancias en diversos colectivos o asambleas (hay excepciones que no han militado pero se sienten con la autoridad suficiente para juzgar desde una posición superior al resto ya que consideran que su formación les ofrece un colchón de sabiduría total) sea como sea magnifican su militancia previa a cualquier incauta interesada en escucharles.

Unas veces es por su formación que es específica en algún tema tratado en la asamblea (y por lo tanto difícil rebatir sus argumentos porque el resto de las personas no están a su nivel) otras  porque aunque en la asamblea alguien más conozca  el tema estos sabios siempre  ignoran el resto de opiniones con frases como:  tienes la formación pero no ejerces la profesión en estos momentos; tienes la teoría pero lo importante es la aplicarlo a nuestra práctica;  y otras tantas en las que se escudan en argumentos técnicos como: hay que hacer tal cual o cosa, tenemos que tratar un tema específico y por lo tanto tenemos que recurrir a un especialista.

Siempre son personas con ego superlativo y por lo tanto aunque se centren en un área concreta del conocimiento serán también expertos o expondrán sus argumentos sobre diversos temas (no pueden evitar que su palabra sea la última)  incluso son los que se autoproclaman idóneos para la mediación o la escucha activa porque consideran que son técnicos en todos los aspectos de sus vidas por lo tanto se consideran neutrales: están por encima y separados del resto de personas de la asamblea. Vamos que son pequeños dioses que han venido a las asambleas para mostrarnos el verdadero camino al resto.

Mientras estos manipuladores/as ven su papel fundamental con las características que hemos enunciado anteriormente, la percepción del resto de la asamblea es diferente: Ven como estos manipuladores/as  poco a poco destruyen el grupo porque tienden a acaparar funciones dentro de la asamblea y a imponer su opinión por encima del resto. Se erigen de mediadores si les interesa pero si no se inhiben posicionándose secundariamente con una de las partes; hablan más fuera de la asamblea que en la asamblea para generar su círculo de fieles adoradores lo que ocasiona que los paganos no  tengan clara su posición y observen la aparición de una  facción dentro del grupo; no respetan el trabajo del grupo ya que siempre tienen que aportar e incluir (por encima del resto) sus opiniones, posiciones,… incluso aunque queden horas para la asamblea dejando al resto sin tiempo  material para que lean y puedan reflexionar sobre sus aportaciones.

Como son seres elegidos por la deidad siempre parece que hacen un favor a la asamblea por asistir porque son los únicos que entre tantos planes que tienen deciden que la asamblea es lo importante.

Por ideología no creemos en ningún “dios” ni divino ni humano por lo que hay que estar atentos para detectar a estos SABIOS-DIOSES para no dejar manipular y destruir a la asamblea.

El Anarcosindicalismo son los padres

En 1910 se fundó en España el sindicato más potente que se ha relacionado con el llamado Anarco-Sindicalismo, la CNT. Han pasado ya más de 100 años desde entonces y lo que entonces era una fuerza enorme, capaz de condicionar la política, forzar leyes y hasta, llegado el momento, influir decisivamente en revoluciones, es un crisol de grupúsculos más o menos reducidos empeñados en recoger el legado de la que fuera la gran organización obrera de los años 20-30 del siglo XX (ya ha llovido, y hasta granizado). En otros países la situación no es mucho más halagüeña, apenas unos cientos, o miles en el mejor de los casos, pugnan por la defensa de los derechos de los trabajadores desde presupuestos (al menos propagandísticos) anarquistas. ¿El anarcosindicalismo ha muerto? O lo mismo son los padres, es decir, nunca existió algo que pudiéramos denominar como “anarcosindicalismo”. Aclaremos conceptos.

En primer lugar, no existe ninguna corriente sindical que se pueda denominar “anarquista”. El anarquista no pretende obtener una mejora del 10/15% en la masa laboral de la empresa. El anarquista lo que quiere es que se colectivicen todos los medios de producción y que se forme una sociedad distinta basada en el apoyo mutuo y el libre acuerdo entre iguales. Aclaramos que como medios de producción nos referimos a aquellos medios que pueden producir bien y beneficio humano. Descartamos bancos, compañías de seguros y todo aquello relacionado con la economía especulativa…a no ser que se quiera comer billetes (creemos que sería un poco indigesto).

En segundo lugar la CNT (ni ninguna de las variantes en las que ahora está dividido aquel legado histórico) nunca se ha auto denominado específicamente “anarquista”, sí habla de anarcosindicalismo o de sus imbricaciones en el mundo libertario, pero nunca ha pretendido ser una organización específica. No sería lógico, ya que como decimos un sindicato no es una organización específica y ni siquiera revolucionaria.

Pero, y esto es importante, en un momento dado entre los anarquistas se vio la necesidad de participar de las luchas sociales y laborales, así que se propugna en crear organizaciones dedicadas a ello. Serían anarquistas los que alimentasen esas organizaciones y participasen en esas luchas, pero la organización sería un sindicato. De ahí que se empezasen a llamar “anarcosindicalistas”. Y el invento funcionó, y funcionó muy bien.

Entre esto y pretender que existe una ideología “anarcosindicalista” hay un mundo. Desconfiamos profundamente de cualquiera que se reclame como “anarcosindicalista”, como desconfiamos de aquellos que diferencian entre lo “libertario” y lo “anarquista”. Una cosa es ser anarquista y participar del sindicato y otra pretender que eso es parte de una ideología coherente. No lo es, pero quizá sea necesario llegar a un compromiso entre lo que se desea y lo que se puede.

¿Ha muerto el anarcosindicalismo? Es decir, ¿esta estrategia sigue siendo válida hoy en día? Hay síntomas de que podría ser así, de que quizá hay que dar una vuelta a la historia y replantearnos, de una u otra manera, si la vía sindical es todavía válida para la participación de los anarquistas en las luchas sociales y laborales a las que nos vemos abocados en estos tiempos de desregularización salvaje de nuestras condiciones vitales. Quizá tengamos que buscar nuevas estrategias, quizá haya que incidir todavía más en las antiguas formas y modos. Tendríamos que tener todas una profunda reflexión acera

Lo que es seguro es que no se puede dejar la lucha. Viva el 1 de Mayo!

Capitalismo y crisis ambiental

Como con cualquier otro debate que afecte al estatus quo, en cuanto el problema ambiental abandonó el ámbito científico y se introdujo en la esfera pública, el debate se convirtió en una cuestión de valores, de orientaciones culturales y de identidad política. La controversia inicial sobre el cambio climático, relacionada con su existencia o no, se superó pronto para convertirse en un debate en torno a las medidas a tomar, convirtiéndose así en una cuestión moral, relacionada con nuestros valores y visiones del mundo. Sus causas y soluciones implicaba reconocer las prácticas e intervenir en la sociedad, atendiendo a los valores y creencias de los individuos, grupos culturales, organizaciones, comunidades y sociedades. Aquí entraron en juego los grandes poderes para pervertir el debate, generar dudas y apartar el foco sobre la organización social presente, modificando el discurso inicial de los grupos y individuos que señalaban la raíz de la catástrofe ambiental para absorberlo en un modo atenuado que no contenía ya la crítica radical a las causas, conteniendo sólo los elementos discursivos que no perjudicaban al poder establecido. Ocurrido esto, estos poderes se prestaron rápidamente a utilizar todos sus medios para estigmatizar este “ecologismo radical” y “violento” (aquel que no había perdido su discurso señalando las causas reales del problema) y el ecologismo “bueno” que era aquél que había aceptado el discurso vacío y las reglas de juego actuales.  Hace ya más de 30 años de todo esto.

Los ecosistemas y su capacidad de recuperación están dando muestras evidentes de degradación severa, la inmensa biodiversidad del planeta tierra está en peligro. Bosques, pesquerías, océanos, pastizales, lagos, humedales, ríos y prácticamente cualquier ecosistema está amenazado. Muchos de estos ecosistemas se encuentran al borde del colapso o la desaparición y otros muchos ya desaparecieron hace tiempo. La desertificación avanza sobre gran parte del planeta, las constantes sequías están provocando que las reservas de agua subterráneas desaparezcan convirtiendo la tierra en baldíos, mientras que en otras las inundaciones constantes arrastran el suelo fértil hacia el mar. La tasa de desaparición de especies es como mínimo mil veces mayor que cualquier tasa natural de extinción conocida anteriormente. Mientras tanto los bosques retroceden a un ritmo de 375 km2 al día y a día de hoy ya se ha perdido el 80% de los bosques vírgenes de la tierra. Por si todo lo anteriormente mencionado fuese poco, el calentamiento global sigue su curso y amenaza con subir la temperatura media en la tierra hasta 7ºC en el 2050.

¿Provoca esto una reacción en masa? No. A escala global únicamente se toman escasas medidas a nivel político mientras que el resto de la población permanecemos pasivas. Estas “reacciones” políticas (siendo optimista) únicamente inciden sobre los efectos y nunca sobre las causas. (http://bigpicture.unfccc.int/#content-the-paris-agreement) ¿Por qué? ¿Qué provoca tanta indiferencia a los datos anteriores entre la mayoría de la población de los “países desarrollados”?

La respuesta a esta pregunta no parece ni sencilla ni única, desde luego no la conocemos, pero aún así todas sentimos y podemos ver algunos de los factores que en mayor o menor medida, dependiendo de la persona, conducen a esta actitud pasiva. Vamos a poner de relieve algunos de ellos (otros tantos se quedarán en el tintero). Bien, comencemos:

La distancia que existe hoy en día entre la mayor parte de la población de los mal llamados “países desarrollados” y el medio ambiente natural. Distancia originada por los actuales entornos urbanos (medios ambientes urbanos o ecosistemas urbanos). Lugares en los cuales según datos del Banco Mundial vive alrededor del 70% de la población en áreas como Europa o EEUU (https://data.worldbank.org/indicator/SP.URB.TOTL.IN.ZS), incrementandose este porcentaje año tras año. Estos entornos creados por el hombre mediante la urbanización son ambientes alterados en todos sus aspectos en función de las necesidades del ser humano. Los humanos que vivimos en estos entornos altamente modificados nos encontramos que solo nos relacionamos con los ciclos naturales por la ropa que usamos y con la flora y fauna local (en el mejor de los casos) a través excursiones o el turismo. En resumen, no tenemos una experiencia de la “naturaleza” en cualquiera de sus aspectos. Ninguna actividad cotidiana del habitante de una ciudad es influida de forma significativa por cualquier “condición natural”, el consumo, las relaciones sociales, la reproducción, el descanso, el ocio, las vivencias sensoriales, etc. son totalmente ajenos a cualquier agente natural. Bajo estas circunstancias el clima, la naturaleza y sus interacciones con el ser humano son observadas como un espectáculo del cual somos meros espectadores (http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf)

Somos ajenos a los efectos de nuestros actos. Otro factor a tener en cuenta es el hecho de que en la cadena causal de nuestros actos difícilmente somos testigos de los efectos de estos en la naturaleza. Cuando tiramos plástico, cuando usamos un vehículo a motor, cuando decidimos subir la calefacción porque tenemos algo de frío, etc. Nunca somos testigos directos de los efectos que pueden causar y desde luego nunca los sufrimos directamente. Este distanciamiento entre la causa y los efectos, al igual que en la cadena de mando militar, permiten evadirnos con facilidad de las consecuencias de nuestros actos.

La identidad cultural. Estas identidades suelen implicar la defensa de un conjunto de valores y estilos de vida por parte del individuo frente a identidades diferentes, percibidas, en ocasiones, como enemigas y la negación irracional de determinadas evidencias contrarias al ideario aceptado por el grupo. No podemos obviar la realidad de que aunque no seamos puramente irracionales, nuestra racionalidad es limitada y está condicionada por nuestras emociones y nuestro entorno. Tenemos así que la información no reduce por lo general el peso de la identidad cultural en nuestras decisiones, y por lo tanto en algunos casos el peso de la subjetividad. Al contrario de lo que solemos pensar, la información por sí sola es insuficiente para cambiar las actitudes de los individuos. En ocasiones, incluso, disponer de información nueva y variada sobre el cambio climático, como la que suelen proporcionar los medios de comunicación, puede producir una mayor polarización de la actitud, ya que la información es procesada de modo asimétrico por los que creen que el cambio climático es responsabilidad del ser humano y los que no creen en la ciencia del cambio climático, como muestra el reciente estudio de Cass Sunstein y colaboradores «How People Update Beliefs about Climate Change: Good News and Bad News» [Cómo actualizan las personas sus creencias sobre el cambio climático: buenas y malas noticias].

La dispersión del debate. Originada por distintos grupos de poder con un interés en confundir y subjetivizar el debate en torno al cambio climático, con el objetivo de soslayar las evidencias respecto al mismo ocultando las evidencias tras confrontaciones personales, de bandos o información contradictoria. Hemos de tener en cuenta que las acciones necesarias para mitigar el cambio climático implican que los intereses de determinadas organizaciones y actores colectivos se verán afectados. De modo que estos actores tienden a amplificar y polarizar el debate, y a atenuar el riesgo del cambio climático para proteger sus intereses, produciendo cambios en la cobertura en los medios, en las actitudes del público, en los mercados de consumo y en las políticas de los gobiernos.

La extenuante vida cotidiana.  Probablemente una de las más potentes herramientas del control en manos de los estados, el discurrir del día a día con sus problemas, conflictos y tareas destruye nuestras voluntades y nuestra habilidad para pensar en cualquier otro aspecto de la vida que no sea esta carrera de velocidad diaria. El poder anulador de la rutina diaria en las personas y el poder destructor de la voluntad de una sociedad que lleva a sus componentes a la extenuación diaria mediante jornadas laborales interminables y cotas de estrés elevadisimas.

Aunque no podemos identificar todas las causas de la inacción colectiva ante la destrucción de la tierra conocemos qué está causando esta destrucción.

El anterior discurso apocalíptico, que vaticina el fin de toda la humanidad si no cambia, únicamente genera miedo, apatía, espanto o tristeza; no las energías necesarias para impulsar fuerzas creadoras. Estas potencias sólo pueden venir de un discurso que traiga esperanza, muestre alternativas alcanzables y la oferta de un mundo mejor. Por lo tanto decimos que el cambio sí es posible, que es abordable y que comienza por identificar el causante de la situación actual y afrontar soluciones radicales, entendiendo como radicales aquello que ataca a la raíz del problema y no a sus efectos. No son deseables las soluciones intermedias que solo alargan el drama actual y obligarán a emplear mayores energías en un futuro.

El primer enemigo a batir no es ni más ni menos que la sociedad capitalista. No vamos a descubrir nada nuevo ya que aceptamos las ideas de la Ecología Social y afirmamos que los males que aquejan actualmente el planeta son los mismos que afectan a las sociedades humanas y sus causantes también. Que para terminar con los primeros debemos acabar con los últimos ya que están íntimamente ligados.

Aquí parece razonable pensar si estamos errando, y que lo que apuntamos como originado por la sociedad actual en realidad fuese inherente al ser humano y por lo tanto inevitable. Sin embargo de nuevo para desmontar este argumento para tirar de datos de esa organización “antisistema” que es la ONU:

  • La tasa de desaparición de bosques (el mayor y más diverso ecosistema de la tierra) es de trescientos setenta y cinco kilómetros cuadrados día, ya se ha perdido el ochenta por ciento de los bosques originales. Uno con uno billones de acres de bosque tropical han desaparecido entre 1960 y 1990. Las causas directas de la deforestación y degradación de los bosques (según la misma fuente) en orden de importancia son la expansión de los terrenos de cultivo y la sobreexplotación de madera para su uso industrial, de calefacción y comercial. Según el mismo informe las motivaciones subyacentes de estas prácticas incluyen la pobreza, el incremento de la población y el comercio de la madera.
  • En cuanto a los ecosistemas costeros y marinos. los datos no son más halagüeños. El 75% de las pesquerías están en estos momentos extintas, sobreexplotadas o en recuperación. La degradación de los ecosistemas marinos (según los mismos datos de la ONU) es causa del incremento de la presión en los recursos de estas zonas y en su uso como depósito de vertidos. Frente a esta sobreexplotación nos encontramos con el dato aterrador de que (según la FAO) ⅓ de los alimentos se pierde o desperdicia en la cadena de suministro, situación que es únicamente causada por la sociedad del consumo y sus hábitos.

Fuente: http://www.fao.org/fishery/topic/166313/en

  • La biodiversidad se está perdiendo a una tasa muchas veces mayor que cualquier gran extinción previa. En los últimos 30 años la extinción masiva de especies se ha convertido en un grave problema ambiental, se estima que alrededor del 24% de los mamíferos, y el 12% de aves están amenazados. Esta desaparición de biodiversidad es debida principalmente a la conversión de la tierra, el cambio climático, la polución, la sobre explotación de los recursos naturales y la introducción de especies exóticas.
  • La atmósfera está siendo gravemente alterada. La concentración de CO2 desde la revolución industrial se ha incrementado dramáticamente llevando al actual calentamiento global, aunque estas emisiones se distribuyen de forma irregular a lo largo del globo.

Todos los datos presentados se deben a causas exclusivamente sociales ya que ni la pobreza, ni el comercio, ni la industria son inherentes al ser humano.Factores sociales como la desigualdad, la existencia de la propiedad privada y la desaparición de los medios de vida tradicionales (que buscaban el equilibrio con la naturaleza) están detrás de estos números.

La contaminación de las aguas costeras como hemos apuntado es causada por los vertidos. De los cuales, las aguas residuales son la mayor parte. Estos vertidos es evidente que son una causa social evitables con una organización social distinta.

En cuanto a la desaparición de biodiversidad la conversión de la tierra es la causa más frecuente en zonas tropicales (gran bolsa de biodiversidad planetaria). Esta transformación es debido a la explotación de recursos naturales y al desplazamiento de población procedente de otras áreas, siendo estas dos causas factores sociales indiscutibles. Al contrario en las regiones industrializadas (o centrales al capitalismo) la polución es la causa más común de desaparición de especies, otros factores ligados a la desaparición de biodiversidad son la sobre población, sobre explotación de recursos naturales, los vertidos y la polución, el desarrollo urbano y las guerras. Ninguno de estos factores está ligado a la especie humana como tal sino a factores sociales y por lo tanto evitables (incluido la sobre población ya que algunas sociedad humanas han controlado su población de forma natural).

De nuevo las causas de la alteración de la atmósfera son claramente sociales: la industrialización, el uso de combustibles fósiles, la producción de cemento y la quema de biomasa. Todas ellas ligadas íntimamente a lo sociedad capitalista.

Volvemos de nuevo al caso del incremento de la población ya que merece ser tratado con más detenimiento. Aunque se tiende a asociar el incremento de la población humana a causas naturales la realidad es que como todo en el ser humano en gran parte es debido a causas culturales como la religión, la pobreza y el acceso a la educación basandonos de nuevo en datos de la rádical ONU (https://www.un.org/popin/icpd/conference/bkg/wppa.html). Además de este factor es inevitable pensar que si en un tipo de sociedad distinta ocurriese también esta sobre población, los efectos de esta sobre el medio ambiente podrían ser mitigados mediante distintos métodos como el libre movimiento de población.

Así que tenemos que podemos achacar directamente la destrucción en curso a causas exclusivamente ligadas a la sociedad humana actual y que el deterioro expuesto se ha realizado prácticamente en los dos últimos siglos, en paralelo al auge y extensión del capitalismo posterior a la revolución industrial.

Ahora bien no es exclusivamente el capitalismo el problema, cualquiera de las causas anteriores tiene como origen último la idea por la cual la naturaleza está ahí esperando ser explotada por el hombre, usada como si de una máquina expendedora se tratase, por la cual cualquier ser vivo existe para ser usado por el ser humano, ser que cosifica la vida en función de un utilitarismo miope, tratando la vida como un bien de consumo más. Esta es la base conceptual que nos ha llevado a la catástrofe ambiental en curso y es la base conceptual no solo del capitalismo sino de la mayor parte de las orientaciones políticas de cualquier espectro en la actualidad. Idea que surge con la filosofía Renacentista y su apreciación de la naturaleza como obstáculo para la superación del hombre (Descartes consideraba por ejemplo a los animales máquinas apropiables por el servicio del hombre ya que carecían de alma).  

Para terminar, estamos convencidas de que para acabar con la destrucción actual de la tierra no es suficiente acabar con el capitalismo (aunque sí necesario), tenemos que erradicar la idea de que la naturaleza está al servicio del ser humano, y es que no tenemos ningún derecho moral a hacer uso de la vida de otros seres vivos en nuestro beneficio. Por lo tanto si queremos asegurar la pervivencia de la vida en la tierra y en consecuencia de los humanos debemos acabar con la sociedad actual y crear una nueva sociedad basada en los valores del respeto a la vida, de la solidaridad y el apoyo mutuo, del equilibrio con el entorno, de una idea de progreso no basada en el crecimiento económico.

Los Pulsares emocionales: cuando la emoción domina una asamblea.

Hay personas que llegan a un grupo que se organiza de manera horizontal a través de asambleas y que su vida está dominada por el exceso de expresión de sentimientos tanto positivos como negativos.

Son personas que son simpáticas, abiertas aunque no cuentan intimidades o se dan a conocer sólo cuentan pinceladas de su personalidad y de su vida que no deja entrever si son así o es un papel que están representando. Animan siempre a la acción y están dispuestas a tomarse siempre una cerveza o unirse a una quedada sea cual sea.

Poco a poco se integran en los grupos de una manera fácil porque al hablar tanto y con todo el mundo es fácil integrarse, aunque en esta etapa ya se empieza a percibir que sólo se escuchan a ellos mismos que no escuchan a nadie más. Lo difícil comienza cuando se tiene que empezar a mostrar su verdadero yo, sus verdaderos sentimientos. Cuando la asamblea tiene que empezar a tomar decisiones complicadas o al menos de funcionamiento es cuando estas personas comienza un periodo difícil porque les empieza a invadir el miedo, la inseguridad y para compensarlo o para no mostrarlos lo que idean es situarse por encima del grupo y volcar esos miedos, inseguridades,… hacia fuera, hacia la asamblea por lo que ésta termina asumiendo los miedos e inseguridades de una persona como miedos e inseguridades comunes lo que supondrá paralizar a la asamblea. Volver a la casilla de salida si fuera un juego de entretenimiento, porque los grupos son inseguros porque se sustentan y se nutren de las personas que lo componen y si en vez de alimentarlos de seguridad, confianza, empatía, afecto,… se alimentan de miedos, inseguridades, simpatía,… el grupo o la asamblea se autodestruye porque esos sentimientos negativos no dejan avanzar al grupo y en cualquier momento se rompe la confianza entre sus miembros.

Tenemos que detectar ese rol de pulsares emocionales que vive las emociones tan intensamente que no convencen para actuar contra él porque es el rol que romperá el grupo.

El trabajo en la actualidad

El Postfordismo: flexibilidad y globalización.

Llegan los años setenta y EEUU abandona el patrón oro para el dólar (1971), a partir de ese momento los dólares impresos no estarían avalados por oro y cualquier garantía de estabilidad del valor del dólar era una fantasía. Pasan dos años y estalla la crisis del petróleo, Europa y Japón se vieron gravemente afectados por la crisis. Será dentro de la crisis cuando se introducen las ideas neoliberales, ideas que con el paso de los años finiquitan el fordismo.

Como resultado en los últimos 40 años en los países con un capitalismo avanzado el trabajo ha sufrido una transformación tan profunda que es difícilmente identificable frente al modelo previo, el fordismo. Los nuevos paradigmas neoliberales son: globalización, deslocalización, desindustrialización, multinacionales, flexibilidad, temporalidad, precariedad, crisis de la economía productiva.

La economía giró hacia el sector servicios: las fábricas cerraron desapareciendo el obrero de mono azul y surgiendo el obrero de camisa blanca. Mientras tanto en las regiones periféricas (los países con un estado menos avanzado del capitalismo) se dio un proceso de taylorización que permitió al empresario aprovecharse de una mano de obra más barata gracias a la globalización. El nuevo modelo basado en el sector servicios apuesta por la descentralización, la rotación laboral,la deslocalización, y flexibilidad laboral. La constante es la inestabilidad.

Como objetivo último la reducción de los costes de la mano de obra y huir de los riesgos de la centralización del trabajo.

La globalización, que es la punta de lanza del neoliberalismo, ataca al trabajo, mediante un discurso que asegura que ya no es posible proteger el trabajo ni sus derechos a nivel nacional porque el país y las personas tienen que competir internacionalmente. El trabajo se convierte en una mercancía como todas las demás. En este marco el estado de bienestar es inútil.

La identidad obrera

El trabajo había sido el punto central de la identificación colectiva como grupo. Este espacio ha sido ocupado por las tribus urbanas, por los estilos de vida, por los hábitos de consumo. Estas ultimas cobran más importancia en la conformación de la experiencia vital y por lo tanto de la percepción de identificación que el hecho del trabajo, haciendo que las identidades se multipliquen, y que al mismo tiempo que varien según el ciclo vital o la tendencia cultural. Siempre de una forma más débil más individualizada y menos perdurable en el tiempo e incapaz de transmitirse de generación en generación. Estilos de vida, grupos y trayectorias explican más que el concepto tradicional de clase.

Varios factores se han aliado para debilitar la experiencia común que conformó la idea de pertenencia a la clase obrera:

Hasta la llegada del postfordismo el trabajo definía las identidades, ya que la experiencia del trabajador era una vida laboral larga en el mismo centro de trabajo con los mismos compañeros y en el mismo barrio que el resto de sus compañeros. El trabajo era el nexo de unión de estas identidades, de los espacios de sociabilidad, de los valores, etc. Aún el trabajo identifica al individuo, es importante a la hora de definir al sujeto social pero a la vez hay que tener en cuenta otros elementos sociales como el consumo y estilo de vida para tener una visión completa del individuo.

La precariedad laboral, la temporalidad dan como resultado una experiencia laboral muy fragmentada, en la que las biografías laborales se han roto. El comienzo de la vida laboral se retrasa y a la vez la salida de la misma es abrupta y temprana.

El paro ya no es, como en la época anterior, un desempleo coyuntural en el que el sistema de desempleo actúa en momentos determinados como hilo de continuidad entre largas experiencias laborales. En estos momentos el paro es un factor de ruptura de la experiencia laboral ya que la salida del mercado puede ser un proceso radical que te obliga a cambiar por completo tus expectativas, experiencias y profesión. Así como un elemento de disciplina mediante el miedo, miedo a perder el trabajo, miedo a quedarte en paro, miedo a perder todo.

Deslocalización, descentralización, subcontratación, los modelos de empresa en red. Herramientas para disminuir la identificación empleador/empleado e individualizar las relaciones laborales.

Desaparición de los barrios obreros. Los mercados, centros de teleoperadores y oficinas no generan barrios obreros a su alrededor. Por lo tanto la conciencia obrera, de la cual era un importante motor los barrios obreros, ha ido progresivamente fragmentándose, individualizándose. Ahora ya no sólo no se forman barrios obreros alrededor de los centros de trabajo sino que la clase obrera postfordista no sólo no vive en barrios obreros sino que ha expulsada de las ciudades hacia la periferia en un modelo de viviendas hacia construidas hacia dentro, fortalezas aisladas en las que se necesita el uso el del coche para acceder a todo tipo de servicios, fortalezas en las que se desarrolla la vida sin contacto con los vecinos.

El empleo.

Los derechos laborales, y seguridad laboral se han debilitado hasta el punto de dudar en la existencia del derecho del trabajo. La realidad cotidiana incumple sistemáticamente los escasos derechos laborales, extendiéndose la idea de precariedad vital. El trabajo actual es un tipo de trabajo que no asegura ni tu manutención ni reproducción, que no tiene derechos y no genera ninguna estabilidad en las expectativas de vida. Un trabajo que obliga a vivir en la deuda permanente.

Diferencias entre el trabajo durante el fordismo y el actual:

  • Burocratización del trabajo y la pirámide empresarial. El trabajo actual es un modelo líquido, en red que funciona por procesos de micro competencia e individualización máxima.
  • Subcontratación. En el modelo actual las empresas subcontratan partes de la producción para evitar la acción colectiva.
  • Empresarialización del obrero, a través de contratos meramente decorativos o las relaciones autónomo/empresa.
  • La red de seguridades y derechos del trabajo ha desaparecido. El mercado laboral ya no está regulado.
  • Difuminación de la relación entre el patrón y el empleado. El empleador se pierde en una red y desaparece como enemigo social.
  • Todo el proceso se ha desdibujado hasta el punto de que los sujetos deben ser sus principales disciplinadores.
  • Alto grado de desempleo.
  • Altas franjas de población excluidas.
  • Despolitización de los grupos sociales antes calificados como obreros.
  • Supresión de la cultura propia. Entiéndase como tal los términos alrededor de la cultura y política de clase.

Manual de manipulación de asambleas. Vol. I

¡Hola, joven manipulador! ¿Te gusta llevarte el ascua a tu sardina? Te pirras por demostrar al mundo que eres un líder carismático al nivel de Durruti, Ascaso o Montseny?

Pero resulta que te has metido en una organización abierta, horizontal y asamblearia. O quizá te falta carisma para imponerte al resto. ¡No te frustres! Desde la asamblea también se puede hacer el mal e imponer jerarquías, si sabes como manipularla.

Lo primero de todo es que pregones a todo el mundo tu amor por la asamblea que decide lo adecuado, no como otras que no están bien dirigidas. Recuerda que nadie puede dudar de tu compromiso con la causa: seras el niño en la comunión, la novia en la boda, el muerto en el entierro. En la asamblea la voz principal. O tomador de actas, por si todo sale mal poder dulcificar tu derrota, y si sale bien silenciar la disidencia (en toda asamblea siempre cae un(a) jodid@ anarquista con argumentos y ganas de consensos…¡pesadas son!).

Para manipular una asamblea se precisa método, constancia (ser cansino), amigos (para poder copar al enemigo) y buena voz. Hay que gritar e intimidar. Práctica en el espejo tu mejor cara de indignación para, llegado el momento, expresar lo inadecuado de los acuerdos que se pretenden tomar sin tu permiso (o sabio consejo).

Las técnicas básicas de manipulación serian:

1. Copar la asamblea. Básicamente consiste en llevarte los suficientes acólitos que te permitan copar a la disidencia con gritos, lamentos y, al final, sus votos. Recuerda la máxima: si tienes suficientes papagayos puedes terminar cualquier conflicto con un: «venga, vamos a votar».

2. Gritar muy fuerte. E indignadísimo. Si consigues que se te hinche la vena de la frente y te pones rojo “estalino”, mejor. Así intimidas y acojonas a cualquiera que se atreva a contradecirte. Aquí gana el que más grita.

3. Pasilleo. Hay que procurar que el grueso de tu gente (tus papagayos y gente con criterios pero manipulables) sepa lo que tiene que decir, y si puede ser cuando tiene que decirlo (los tiempos son importantes). Si consigues que cuchicheen y se rían cuando habla el enemigo mucho mejor. Necesitas que tu postura sea la preeminente, y eso en una asamblea no preparada no se consigue. !¡Prepara a tu gente,alma de cántaro!

4. Prepara tu discurso. Documenta las debilidades del enemigo y, si falla todo, apela a los sentimientos, si hace falta llora en público. Los grandes líderes saben echar su lagrimilla cuando toca.


5. Si falla todo, siempre puedes elaborar unas actas imaginativas. Con buena prosa lo rojo es negro y el si es «quizá, o bueno, pero no». Recuerda hacerte cargo de las actas. Además, presentarte voluntario a realizar tareas te dará buena fama.

Estas técnicas se pueden y se deben usar en conjunto. ¡No dejes tu asamblea sin manipular!

Todas estas técnicas han sido debidamente probadas en organizaciones probadamente horizontales.

Sobre los procesos re(des)organizativos en CNT Madrid

El 27 de Octubre de 2018, en convulso pleno, la CNT decidió desfederar a la Federación Local de Madrid. Y en su decisión incluía el veto a volver a afiliarse a aquellos ex-miembros que en el momento de la expulsión (hay quien dice que una desfederación no es una expulsión, pero a mi me gusta el diccionario de sinónimos: se expulsó a toda la Federación Local, incluida la parte que pidió la desfederación) militaran en el sindicato de Oficios Varios (el SOV, para entendernos). La decisión, por controvertida y discutible, no es objeto de este escrito (tan poco el muy discutible sistema de reorganización del sindicato en Madrid, que da para libro). Cada organización tiene perfecto derecho a autoinmolarse según sus gustos y preferencias. En CNT gusta la desfederación compulsiva de «insensatos». Pero sí merece la pena entretenerse un poco en el proceso que lleva a una resolución tan drástica para dar salida a un viejo conflicto de lucha de poderes. Por si interesara a alguien no repetirlo.
La antigua Federación Local de Sindicatos de Madrid era un ente profundamente disfuncional. Con dos colectivos claramente enfrentados intentando dominar al resto. Y, si no se puede, por lo menos estorbar al otro sector en sus actividades. En Madrid poca gente se afiliaba por el sector productivo al que se pertenecía. Se procuraba acudir a aquel sindicato que más se acercase a tu concepción de la actividad sindical y social. Incluso había quien cuestionaba la afiliación de determinada gente si no cumplían los requisitos ideológicos previos, con todo lo que eso significa a la hora de plantear la afiliación al sindicato. La actividad sindical así se limitaba a aquellos que ya venían con un conflicto abierto, hecho lastimoso que imagino ocurrirá en otras latitudes (aunque esperamos que con menos entretenimiento orgánico/ideológico).
La actividad social también se veía paralizada por las diferencias de criterio en cuanto a la estrategia(s) a seguir. Y porque se mantenía un acuerdo tácito por el que si no había acuerdo entre sindicatos cada uno podía hacer de su capa un sayo en este ámbito. Si querías hacer algo que fuera contrario al resto era tan fácil como forzar un disenso en pleno local (el 8 marzo pasado fue el último caso), provocando así situaciones absurdas y bastante embarazosas cómo 2 y hasta 3 grupos afirmando ser la CNT con discursos diferentes, y hasta contradictorios a veces. En definitiva, aquello era una jaula de grillos donde se vivía pero no se convivía (y no entramos a valorar la presencia, siempre distorsionadora, de personas con problemas serios de adicciones, que los había, sí. Pero la clave de todo este asunto es otra).
El conflicto de CNT no era ideológico, no obstante lo dicho hasta ahora. Ni siquiera de estrategias. Si así hubiera sido los acuerdos y los consensos hubieran sido posibles entre personas que proclaman a los cuatro vientos su condición de “anarquistas”. El conflicto era personal y de cuotas de poder. Y de falta de respeto mutua. Unos llamaban «refor» a los otros. Los otros «tercos» a los unos (y se definen a sí mismo como «los sensatos», colocando en la insensatez al resto. Como si pensar o valorar las cosas diferente a «los sensatos» significara estar falto de conexiones neuronales).
En algunos momentos hubo, y hasta el último momento, los que intentaron tender puentes, acercar posturas, buscar acuerdos (incluso hubo momentos en los que estos se producían, tan extraños como emocionantes). Recordar a toda la Federación Local que estaban en la misma organización, algo que no debería hacer falta explicar. Que si aparte de siglas compartieran colectivo serian más fuertes y podrían aportarse mucho unos a otros. Hacia falta generosidad, compañerismo, empatía y creerse los famosos PTF (principios, tácticas y finalidades, esas cosas que hay que creerse más y nombrar menos) que se tiraban unos y otros a la cabeza. No había nada de eso, o había muy poco. Había, sí, rencor, ganas de victoria y recuento de votos. Y a uno de los dos grupos le salían las cuentas, y actuó en consecuencia. Del otro lado tampoco había mucho interés en el entendimiento. Al fin y al cabo, el papel de víctima permite armar discursos épicos y puros desde ciertas perspectivas ideológicas. Todos contentos, claro. Y la autocrítica borrada del diccionario. Queda la victoria y la épica, valores ambos muy libertarios, todos sabemos.
Para otros lo sucedido provoca tristeza,desasosiego y sensación de fracaso absoluto. ¿Se podría haber encontrado otra salida? ¿Se podría haber encontrado otra resolución al conflicto? Sin duda, pero eso pasaba por renunciar a cuotas de poder. Por hacer algun esfuerzo por encontrar consensos. Y nadie quería eso.


David.

el-fordismo

El Fordismo, el desplazamiento no es remunerable.

Henry Ford, dueño de los automóviles Ford le da una vuelta de tuerca al taylorismo introduciendo la cadena de montaje (inspirada en las cintas transportadoras de los mataderos).

Esta cadena de montaje provoca cambios en la organización del trabajo que tienen que ver con:

  • Perseguir mayores ganancias.
  • Perseguir mayor disciplina en el trabajo. Con esto consigue evitar los desplazamientos de los trabajadores en la fábrica, desplazamiento que se considera un tiempo perdido, fijando a los mismos en un punto determinado. Permitiendo así la fabricación a gran escala.

Introduce novedades en la gestión de la mano de obra con el objetivo de disciplinar:

  • el salario alto (5$ por día).
  • Investigadores para que investiguen a los trabajadores y así saber si cumplen ciertas condiciones: estar casados, tener una vida ordenada, tener estabilidad familiar, no abusar del alcohol, etc.
  • El que no cumple los requisitos no cobra el salario alto.

Pero por encima de todo el fordismo trae un cambio en el paradigma capitalista: el beneficio está en producir gran cantidad de productos iguales, de manera masiva. Nace el consumo de masas.

El fordismo se extiende a nivel mundial, con el consumo de masas, a partir de la Segunda Guerra Mundial. Guerra tras la cual el capitalismo vive sus 30 años dorados y el fordismo que es un gran consumidor de mano de obra no cualificada necesita mantener un nivel salarial más o menos constante. Para evitar la subida de salarios habiendo agotado la mano de obra local se amplía el mercado de trabajo con mano de obra extranjera (de las antiguas colonias y de la cuenca mediterránea en Europa) estableciéndose acuerdos entre estados para importar mano de obra (acuerdos bilaterales). En paralelo a esta migración regulada existía una migración irregular que en número era comparativamente equivalente a la primera.

Las condiciones de vida y trabajo de los obreros.

El nuevo modelo de trabajo necesita un tipo de trabajador sano y descansado para lo cual aparece un nuevo contrato: salario relativamente alto a cambio de orden y disciplina llevada a la vida privada.

El obrero masa convertido ahora en consumidor no produce solo para las élites si no para todo el mundo y por lo tanto parte del salario retorna al patrón (a través de los bienes consumidos por el trabajador).

Ya no es necesaria la coacción del cronómetro, es la propia maquinaria de la cadena de producción la que impone el ritmo y de la cual el trabajador se convierte en un engranaje más.

Los ritmos de trabajo son los ritmos de la cadena de montaje y por lo tanto los ritmos de trabajo son los de la máquina.

Disciplina extrema en el ritmo de trabajo, el trabajador que vas más lento o para, provoca un desequilibrio en la cadena que afecta tanto al producto final como al siguiente compañero en la cadena, etc.

El reclutamiento de la mano de obra que siempre había sido un problema ahora queda resuelto ya que el salario alto hace que las masas se acumulen en la fábrica para ser contratadas.

Es el periodo del pacto social, y el estado del bienestar.

Surgen los suburbios obreros alrededor de las principales ciudades industriales. La mano de obra, que trabaja en fábricas gigantes con miles de personas, con trabajos de por vida, con condiciones de trabajo muy similares regidas por convenios y en barrios muy homogéneos en términos de clase (doble socialización en el lugar de trabajo y de vivienda) vive experiencias muy similares y esto provoca el resurgir del concepto de clase (la identidad del obrero masa).

Barrios hacinados, contaminados, con escasas dotaciones públicas.

El fordismo dejó huecos por los cuales la resurgida clase obrera atacó. La cadena de montaje tenía un punto débil: atacar cualquiera de sus puntos provocaba la parálisis de toda la cadena así que la clase trabajadora obtuvo su poder de nuevo parando un punto de la cadena.

Estas luchas consiguieron grandes mejoras en la calidad de vida asociadas a la época siendo el sindicato el medio y el convenio el marco de referencia para obtener esos beneficios.