Sobre la violencia

“La violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad, en realidad lo realizan, afectando a sus víctimas de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.”

Definición extraída de wikipedia.(https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia).

En Apoyo Mutuo consideramos la violencia como un fracaso en las relaciones humanas. Cuando un conflicto se dilucida por métodos violentos este se resuelve favorablemente a favor de quien demuestra más fuerza, sin que intervengan en su resolución la libre discusión y el acuerdo entre iguales. No obstante, no hay que confundir la violencia con el hecho de sentirse violentado por una situación o la recriminación social a las propias actuaciones. Por ejemplo, recriminar los actos de alguien en un acto público. En las sociedades modernas se considera violencia cualquier cosa que nos incomode, pero que algo te incomode no lo convierte en violento por sí. Simplemente, te desagrada (las acelgas no son violentas, hay que aclararlo).

La violencia, en todo caso, pretende la dominación o subyugación de la persona o grupos de personas afectados por esta violencia. Toda violencia, por la propia definición del término, es un acto de dominación sobre alguien. En esencia, se trata de una actividad propiamente humana, relacionada con las luchas por el poder y la preeminencia dentro del grupo o colectivo.

Dicho lo cual, obviamente, la violencia es inherente a las sociedades jerarquizadas, tal como puedan ser las sociedades de partido único (léase estatismos de partido tipo Cuba, China o Corea del Norte), las dictaduras (sean militares o teocráticas), o las “democracias” capitalistas, como la que vivimos. En general, cualquier sociedad que precisa de una fuerza armada para mantener el “orden” y la cohesión social tiene un trasfondo más o menos violento.

La violencia la podemos clasificar en función del entorno en el que se aplica, el objetivo al que se le aplica o incluso la forma en la que se aplica. Así tenemos diversos tipos de violencias. Podríamos hablar más bien de violencias que de “violencia” en singular. Estas violencias se aplican, generalmente, combinándose unas con otras. No son compartimentos estancos. Por ejemplo, la violencia de género tiene componentes emocionales y físicos. En la violencia laboral, se pueden dar componentes de violencia racial, de género o xenófoba. Las combinaciones son tantas como la capacidad humana para atentar contra las libertades de los demás.

Se podría decir que la violencia es una característica inherente a la condición humana. Es posible que así sea, que haya algo en nuestra psique que nos empuja a ejercer el dominio sobre los demás, lo que inevitablemente lleva al uso de algún tipo de violencia de forma más o menos indiscriminada y más o menos organizada. Aunque preferimos pensar que más bien hay aspectos culturales que nos empujan a comportamientos violentos (esto es, vivimos impregnados en una cultura violenta que fomenta y facilita los comportamientos violentos). Nuestra sociedad es claramente violenta y eso nos convierte en objetos y sujetos (dependiendo de la escala social en la que nos situemos o las circunstancias) de la violencia.

La violencia, no obstante a ejercerse de forma jerárquica en sus formas aprobadas por el marco social (uso de ejércitos, policía, etc.), también se puede ejercer desde abajo hacia arriba, es decir, que sea el lumpen social (pobres, desheredados) quienes ejerzan algún tipo de venganza contra las clases privilegiadas. Si bien todo tipo de violencia es condenable y rechazable (si no se trata de actos de defensa propia), creemos que en este caso la capacidad de daño es mucho menor que cuando es desde las estructuras de poder donde se ejerce la violencia. Desde una posición de poder el grado de impunidad y arbitrariedad es muchísimo mayor que desde la situación contraria, que muchas veces es simplemente una expresión de rabia e impotencia difícilmente explicable racionalmente.

Todos hemos sufrido, de una u otra forma, algún tipo de violencia en nuestras vidas. Y muchos, en algún momento de nuestra existencia, hemos ejercido la violencia sobre alguien. Es labor de cada uno el buscar métodos para defendernos de la violencia que se ejerce sobre nosotros y, por supuesto, el evitar ejercer actos violentos y autoritarios contra nuestros semejantes. La violencia es, pues, un hecho que impregna nuestras vidas, dado que vivimos en una sociedad eminentemente violenta.

Dado que el conflicto con nuestros semejantes es inevitable, sobre todo en nuestras sociedades donde los intereses de unos y otros tienden a ser tan incompatibles, debemos buscar formas de resolución, diálogo y acuerdo entre iguales, que eviten el uso del poder, de la violencia, contra los demás. Desde nuestro punto de vista, el anarquismo da respuesta a estos conflictos proponiendo una sociedad de personas libres e iguales que se relacionan libremente entre sí. Tal vez podríamos creernos que podemos llegar a algo así, mejor que visiones apocalípticas que nada aportarán a nuestra vida.

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