Si me pega me da igual, es lo normal

 Si me pega me da igual, es natural*…

Violencia terrorista, violencia de clase, violencia televisiva, violencia estatal,… Hay muchas formas de violencia aunque todas ellas provocan un rechazo absoluto y normalmente una reacción no solo por parte del sector que la recibe sino que también se une parte de la sociedad, se considera que ser bueno es no usar o justificar la violencia.

Esto pasa siempre ante un caso de violencia excepto cuando la violencia es machista aquí empiezan a surgir justificaciones, presunciones, a tranquilizar a la población afirmando que es un caso aislado, a informar sobre la nacionalidad o edad de los violentos-asesinos como si ser de un país u otro pudiera explicar una predisposición a ser violento con tu pareja o no. Esto además en el mejor de los casos, es decir, violencia machista entre parejas heterosexuales porque entre parejas homosexuales se invisibiliza con el silencio absoluto y ya se sabe que de lo que no se habla no existe. En el caso de la violencia machista desde determinados ámbitos de la sociedad (mass media, Estado, etc) se intenta culpar a sectores minoritarios, con baja formación, etc.  como causantes de esta violencia con la intención de exculpar al sistema haciéndolos aparecer como casos aislados.

Violencia machista es la que se ejerce sobre la pareja por tener una parte de ella un perfil de dominación, de posesión de la pareja, de superioridad, de control, de anulación de la otra parte, en fin de autoritarismo y control, de chantaje emocional y sobre todo de considerar que una pareja es “algo” que es de tu propiedad por lo que se justifica cualquier acto de vejación, incluso el uso de la fuerza “porque es esa persona quién se lo ha buscado”. Esta línea argumental no solo es la del agresor sino también del entorno o incluso de la sociedad (incluso algunas mujeres lo justifican).


Podemos pensar que muchos de los comportamientos machistas vienen del franquismo, cosa que comparto, ya que nunca se habla del atraso y control que se realizó sobre la mujer tras la guerra civil. No queremos en esta entrada remontarnos al 36, estamos en 2016 y tenemos que luchar, si luchar y empezar a defendernos, a atacar si te sientes atacada, no rendirse sin luchar. Hay que demostrar con acciones, palabras, y hechos que las mujeres no somos débiles. Que la vida o estancia en pareja no es un acto de un dominador y un dominado sino de iguales, iguales en todo y parar todo. Sin asumir ningún tipo de justificación ante un acto de violencia machista ya sea física o verbal. No podemos permitir que muera una mujer más no podemos mirar hacia otro lado, hay que evitar llegar a una situación en la que alguien pueda pensar que el control, la dominación, la obsesión,… Son cosas románticas no indicadores de que cuando se decide romper ese lazo sentimental probablemente se desate una violencia extrema sobre la persona.

Se sigue considerando la violencia machista como violencia doméstica cuando esta violencia tiene que salir al exterior, tiene que visibilizarse y ante el incremento de los casos hay que reaccionar. No valen campañas que son palabras que duran lo que dura un suspiro. No se puede defender unas ideas y después escuchar música que promueve el machismo. No se puede ser independiente y con la justificación del amor pasar a depender de los deseos de la pareja. No se puede ser libres si no somos conscientes de ello. Somos libres y que nos unamos entre dos, tres o lo que sea la práctica afectiva de cada uno  no nos pueda quitar nuestra libertad.

Nos sentiremos agredidas y agredidos en el momento en que en una relación afectiva, sexual,… nos sintamos mal, nos sintamos que lo que está sucediendo no es aquello que nosotras queremos, nos hayan obligado o no a realizarlo. A veces es peor la presión afectiva que la física para controlar a una persona.

Somos libres y no basta con decirlo hay que demostrarlo saliendo a la calle y gritando que dominación y violencia no es algo propio de una unión entre personas. Hay que erradicarlo de las relaciones afectivas. Nos tenemos que defender primero siendo mujeres fuertes e independientes y después usando una respuesta a la medida de las agresiones empleadas, es decir, que no nos tiemble el pulso a ninguna al ser violentas tanto verbal como físicamente contra cualquiera que nos ataque.

No somos muñecas, somos personas y si para conservar nuestra libertad tenemos que demostrar que nadie nos puede hacer daño habrá que hacerlo.

* Estribillo de una canción de Sara Montiel donde se normaliza el machismo.