Otra vez vuelven con sus Elecciones

Otra vez vuelven con las Elecciones, que si hay que participar, que si es la fiesta de la democracia, etc. No vamos a hacer aquí un análisis sesudo de las diferentes opciones políticas, para eso ya tienes sus programas colgados en Internet. Sólo queremos profundizar en la verdadera esencia de este proceso.

Delegación. Las elecciones implican que tu cedes al político de turno la capacidad de decisión sobre aspectos importantes de tú vida por un periodo de 4 años. Nadie delegaría durante 4 años la compra de productos en el mercado, pero en estos temas parece que a todo el mundo le da igual. Que no te engañen tu eres tu único representante.

Mayorías contra minorías. En las elecciones siempre hay un perdedor: conservadores, socialistas, comunistas, etc. Vamos, que después de tragarte el orgullo votando ahora te mandaran otros que no has elegido. En algunos pueblos originarios (los San en Namibia, los Mbuti del Congo…) las decisiones se toman por consenso, si no se llega a el los grupos se dividen y cada uno va por su lado tan contento.

Debate superficial. Al final, los programas de los partidos políticos nunca van a la raíz del problema. La causas de la pobreza, y las guerras en el mundo, poco tienen que ver con la educación como quieren los liberales o con subvencionar a destajo como proponen los socialdemócratas. Simplemente, desde hace miles de años una casta cambiante posee la inmensa mayoría de la propiedad privada y el control sobre el Estado. La casta de los ricos y el Estado constituyen una sola entidad que parasita a la sociedad y genera miseria. La lucha de diferentes Ricos y Estados por más propiedad es el origen de todas las guerras. Los partidos políticos jamás pedirán la abolición del Estado y la propiedad privada, única solución a estos problemas.

¿Pero que queremos los anarquistas?

En primer lugar, no esperes el enésimo programa político, no pretendemos gobernar a nadie salvo a nosotros mismos. Nuestra estrategia es que surjan 10.000, 100.000 grupos como el nuestro y que la gente comience a vivir libremente de acuerdo a su propia receta, con o sin la aprobación del Estado. Este cambio puede que sea brusco (una revolución) o más pausado (algo así como un cambio de era), en ambos casos sabemos que cuanta más gente incluya más factible será. Sin más preámbulos te ofrecemos aquí unas pinceladas de esa realidad que queremos crear, algunos añadirían algo y otros quitarían. Bienvenidas sean las ideas si contribuyen a extender la desobediencia.

Comunidades libres. Cambiar la vida masificada e individualista actual por pequeños grupos de personas viviendo en comunidad y con control absoluto sobre su vida. Las decisiones sobre nuestra vida debieran tomarse por consenso en asambleas de pequeñas comunidades, no en el parlamento/ayuntamiento, o en la junta directiva de una empresa.

Libres de propiedad privada, libres del comercio, libres del dinero. Porque la riqueza de unos es la pobreza de otros, el derecho a la propiedad privada es un derecho viciado desde su creación. Sustituyamos la propiedad individualista por la propiedad común de todas las cosas. Cambiemos la economía basada en el comercio, en quien engaña a quien por dinero, por una economía del regalo, que a mi vecino no le falte nada.

Sin patriarcado. Si la propiedad privada es un robo, el primer robo de la Historia fue el de la dignidad de las mujeres, que desde hace miles de años sobreviven en este mundo como una mercancía más, como seres de segunda. Sabemos que destruir el dominio del hombre sobre la mujer es un largo camino que tiene que ir asociado a la destrucción de la propiedad privada que lo hizo nacer.

Sin trabajo esclavo. Porque trabajar para otros o para reproducir el sistema es trabajo esclavo, queremos un trabajo no obligatorio que se funda con nuestra vida y que no la consuma, que integre trabajo manual e intelectual, en resumen, un trabajo controlado por las personas y no al revés.

Comunidades ecologistas y antidesarrollistas. El ritmo de vida de las sociedades occidentales seguramente llevará en unas décadas a la destrucción de la vida como la conocemos. Queremos que esas nuevas comunidades libres se integren en la naturaleza y no pretendan explotarla como han hecho hasta ahora los seres humanos. En resumen, queremos tecnología, pero la imprescindible para vivir cómodamente, y controlada por las personas.

Si te ha interesado nuestra idea te animamos a que empieces a crear la semilla de un nuevo mundo, organizándote de forma asamblearia en tu barrio o en el curro, contribuyendo a derribar las jerarquías que gobiernan tu vida, y sobretodo olvidándote de las falsas promesas de los políticos que no hacen más que alejar la posibilidad de un mundo mejor.