La propiedad es el robo

Allá por 1840 Proudhon escribió está célebre frase en su obra ¿Qué es la propiedad?, y aquí estamos en el S.XXI y todavía la mayor parte de la población no entiende qué es la propiedad privada y cómo influye esta en su vida. 

Pues bien, hoy vamos a intentar poner un poco de luz sobre lo que es la propiedad privada, y las implicaciones que esta tiene, hablando de la misma en un área muy concreta: LA VIVIENDA. 

Para comenzar aclaremos dos conceptos: propiedad privada y posesión. Posesión es el concepto natural que todos ( o la mayoría) los seres humanos comprendemos de forma natural. Posees una casa (limitándose al ámbito de la vivienda) porque vives en ella (independientemente de si vives en ella 12 o 2 meses al año), la posees porque la mantienes, pasas tiempo en ella, estás vinculado tanto de manera emocional como física a ese lugar, etc.

Sin embargo la propiedad privada es un concepto jurídico y económico, es literalmente “el derecho del individuo, o las organizaciones, a la posesión, el control y la disposición de un bien”. Y aquí está la trampa porque a diferencia de la posesión aquí no tiene (y normalmente es así) que existir vinculación alguna más allá de un papel firmado por unos tipos que dicen que esa casa es tuya, aunque en la vida la hayas pisado ni tengas la menor intención de hacerlo. Por simplificar sería difícil que tuvieses en posesión más de una (o dos casas excepcionalmente) durante un periodo determinado de tu vida pero sin embargo puedes tener en propiedad (privada) tantas viviendas como tú capital te permita y no solo eso sino que puedes trasladar esta propiedad a tu descendencia o a quien desees sin necesidad de nuevo de que tengan vínculo alguno con el lugar. 


Normalmente se argumenta en favor de la propiedad privada de dos maneras distintas: o bien que está nos protege frente al Estado (la más sofisticada). O que nos protege frente a unos supuestos malhechores agazapdos a la puerta de nuestra vivienda para meterse en ella a la mínima oportunidad, quedandosela y dejándote a tí en la calle, nada más disparatado y alejado de la realidad.

En cuanto al primer argumento, no nos podemos reír más. Son los estados los valedores actuales de la propiedad privada mediante leyes, jueces y policías. En resumen, mediante el aparato estatal de la represión y el miedo. Es más, a lo largo de la historia siempre que ha existido la propiedad privada ha sido gracias a que algo o alguien podía amenazar con la violencia a cualquiera que se atreviera a cuestionar a la misma. La propiedad privada sólo existe gracias a la violencia y el miedo, si no fuera así ¿Quién en su sano juicio no entraría a vivir en una casa abandonada en vez de dedicar la mayor parte de sus recursos al pago de un techo?    

En el segundo caso. NO, no es la propiedad privada la que te protege sino la que te coloca en una situación de desigualdad, defensiva y de violencia (indirecta o directa) respeto al resto de seres humanos. Si no existiera la propiedad privada todo el mundo tendría acceso a la vivienda y nadie tendría necesidad de utilizar la violencia para tener acceso a la misma. 

Aún así algunas personas insistirán en que “da igual que todo el mundo tenga acceso a la vivienda que siempre existirá un loco que quiera quitarte la casa porque le gusta, le viene en gana, o (película random de tú elección)”, bien en este caso la posesión no te soluciona el problema (nada es perfecto) pero esta persona se tendría que preguntar ¿Acaso soluciona este problema la propiedad privada? La realidad demuestra lo contrario, incluso a algunos como los militantes de derechas les quitan la vivienda cuando bajan a por el pan.   

Dicho esto, ¿Qué implicaciones tiene en nuestra vida diaria la propiedad privada de la vivienda? Hagamos un cálculo grosero para hacernos a la idea. El salario más frecuente en España es de 18.489,74€ así que probablemente tengamos un salario neto mensual de unos 1276,40€ al mes en 12 pagas.

Fuente: Encuesta de Estructura Salarial. INE (publicado en junio de 2021 con datos de 2019. Próxima actualización: junio de 2022)

Pongamos que vivimos en la comunidad más poblada de España (Andalucía), idealista nos dice que el precio medio por metro cuadrado en esta comunidad es de 1821€/m2 y que una casa de tamaño medio en Andalucía (idealista) tiene alrededor de 103m2, por lo tanto nuestra bonita casa tendría un coste de 187563€ a los que hace falta sumar el 10% de IVA o ITP, dandonos un costo finalmente de unos 206319€. Evitemos añadir al cálculo la solicitud de una hipoteca para no complicar los cálculos (!Somos ricos!), tardaremos unos 162 meses (13 años y medio) en pagar la bonita propiedad privada siempre que dediquemos nuestro sueldo íntegro a pagar la vivienda (cosa que es físicamente imposible). Pongamos que trabajamos de media unas 176 horas mensuales, tenemos que hemos dedicado 176×162= 28512/24=1188 días completos (para qué dormir, descansar o comer) de nuestra vida perdidos en pagar un techo bajo el que cobijarnos, más de tres años de nuestra vida tirados al cubo de la basura (y hemos sido optimistas en el cálculo obteniendo una cota inferior). Piensalo detenidamente, más de un tercio de tú vida laboral va a estar INTEGRAMENTE dedicado a pagar una vivienda. En resumen pierdes unos cuantos bastantes años de tú vida tan solo para tener un papel de mierda.     


Frente a esto la propuesta de quien escribe estas líneas es sencilla: 

  • Eliminar la propiedad privada de la vivienda, sólo existiendo la posesión de la misma.
  • Acceso gratuito a la vivienda de por vida o mientras persista la necesidad a todas las personas residentes en el ámbito de aplicación. 
  • Crear asambleas abiertas a toda la población, libres e independientes y de ámbito geográfico mínimo (siguiendo el ejemplo del Municipalismo Libertario de Murray Bookchin) en la que las personas que habitan en esa área geográfica gestionan la asignación (hasta la muerte o abandono voluntario) del parque inmobiliario y la resolución de los posibles conflictos generados por la misma.  

En cualquier caso la desaparición de la propiedad privada de la vivienda, sin salirnos en exceso del marco capitalista actual, significa el fin de la acumulación de la misma ya sea a través de la herencia o de la compra/venta y por lo tanto el acceso a un parque inmobiliario no basado en la especulación con la consiguiente rebaja sustancial de los precios de la misma.  

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