El trabajo en la actualidad

El Postfordismo: flexibilidad y globalización.

Llegan los años setenta y EEUU abandona el patrón oro para el dólar (1971), a partir de ese momento los dólares impresos no estarían avalados por oro y cualquier garantía de estabilidad del valor del dólar era una fantasía. Pasan dos años y estalla la crisis del petróleo, Europa y Japón se vieron gravemente afectados por la crisis. Será dentro de la crisis cuando se introducen las ideas neoliberales, ideas que con el paso de los años finiquitan el fordismo.

Como resultado en los últimos 40 años en los países con un capitalismo avanzado el trabajo ha sufrido una transformación tan profunda que es difícilmente identificable frente al modelo previo, el fordismo. Los nuevos paradigmas neoliberales son: globalización, deslocalización, desindustrialización, multinacionales, flexibilidad, temporalidad, precariedad, crisis de la economía productiva.

La economía giró hacia el sector servicios: las fábricas cerraron desapareciendo el obrero de mono azul y surgiendo el obrero de camisa blanca. Mientras tanto en las regiones periféricas (los países con un estado menos avanzado del capitalismo) se dio un proceso de taylorización que permitió al empresario aprovecharse de una mano de obra más barata gracias a la globalización. El nuevo modelo basado en el sector servicios apuesta por la descentralización, la rotación laboral,la deslocalización, y flexibilidad laboral. La constante es la inestabilidad.

Como objetivo último la reducción de los costes de la mano de obra y huir de los riesgos de la centralización del trabajo.

La globalización, que es la punta de lanza del neoliberalismo, ataca al trabajo, mediante un discurso que asegura que ya no es posible proteger el trabajo ni sus derechos a nivel nacional porque el país y las personas tienen que competir internacionalmente. El trabajo se convierte en una mercancía como todas las demás. En este marco el estado de bienestar es inútil.

La identidad obrera

El trabajo había sido el punto central de la identificación colectiva como grupo. Este espacio ha sido ocupado por las tribus urbanas, por los estilos de vida, por los hábitos de consumo. Estas ultimas cobran más importancia en la conformación de la experiencia vital y por lo tanto de la percepción de identificación que el hecho del trabajo, haciendo que las identidades se multipliquen, y que al mismo tiempo que varien según el ciclo vital o la tendencia cultural. Siempre de una forma más débil más individualizada y menos perdurable en el tiempo e incapaz de transmitirse de generación en generación. Estilos de vida, grupos y trayectorias explican más que el concepto tradicional de clase.

Varios factores se han aliado para debilitar la experiencia común que conformó la idea de pertenencia a la clase obrera:

Hasta la llegada del postfordismo el trabajo definía las identidades, ya que la experiencia del trabajador era una vida laboral larga en el mismo centro de trabajo con los mismos compañeros y en el mismo barrio que el resto de sus compañeros. El trabajo era el nexo de unión de estas identidades, de los espacios de sociabilidad, de los valores, etc. Aún el trabajo identifica al individuo, es importante a la hora de definir al sujeto social pero a la vez hay que tener en cuenta otros elementos sociales como el consumo y estilo de vida para tener una visión completa del individuo.

La precariedad laboral, la temporalidad dan como resultado una experiencia laboral muy fragmentada, en la que las biografías laborales se han roto. El comienzo de la vida laboral se retrasa y a la vez la salida de la misma es abrupta y temprana.

El paro ya no es, como en la época anterior, un desempleo coyuntural en el que el sistema de desempleo actúa en momentos determinados como hilo de continuidad entre largas experiencias laborales. En estos momentos el paro es un factor de ruptura de la experiencia laboral ya que la salida del mercado puede ser un proceso radical que te obliga a cambiar por completo tus expectativas, experiencias y profesión. Así como un elemento de disciplina mediante el miedo, miedo a perder el trabajo, miedo a quedarte en paro, miedo a perder todo.

Deslocalización, descentralización, subcontratación, los modelos de empresa en red. Herramientas para disminuir la identificación empleador/empleado e individualizar las relaciones laborales.

Desaparición de los barrios obreros. Los mercados, centros de teleoperadores y oficinas no generan barrios obreros a su alrededor. Por lo tanto la conciencia obrera, de la cual era un importante motor los barrios obreros, ha ido progresivamente fragmentándose, individualizándose. Ahora ya no sólo no se forman barrios obreros alrededor de los centros de trabajo sino que la clase obrera postfordista no sólo no vive en barrios obreros sino que ha expulsada de las ciudades hacia la periferia en un modelo de viviendas hacia construidas hacia dentro, fortalezas aisladas en las que se necesita el uso el del coche para acceder a todo tipo de servicios, fortalezas en las que se desarrolla la vida sin contacto con los vecinos.

El empleo.

Los derechos laborales, y seguridad laboral se han debilitado hasta el punto de dudar en la existencia del derecho del trabajo. La realidad cotidiana incumple sistemáticamente los escasos derechos laborales, extendiéndose la idea de precariedad vital. El trabajo actual es un tipo de trabajo que no asegura ni tu manutención ni reproducción, que no tiene derechos y no genera ninguna estabilidad en las expectativas de vida. Un trabajo que obliga a vivir en la deuda permanente.

Diferencias entre el trabajo durante el fordismo y el actual:

  • Burocratización del trabajo y la pirámide empresarial. El trabajo actual es un modelo líquido, en red que funciona por procesos de micro competencia e individualización máxima.
  • Subcontratación. En el modelo actual las empresas subcontratan partes de la producción para evitar la acción colectiva.
  • Empresarialización del obrero, a través de contratos meramente decorativos o las relaciones autónomo/empresa.
  • La red de seguridades y derechos del trabajo ha desaparecido. El mercado laboral ya no está regulado.
  • Difuminación de la relación entre el patrón y el empleado. El empleador se pierde en una red y desaparece como enemigo social.
  • Todo el proceso se ha desdibujado hasta el punto de que los sujetos deben ser sus principales disciplinadores.
  • Alto grado de desempleo.
  • Altas franjas de población excluidas.
  • Despolitización de los grupos sociales antes calificados como obreros.
  • Supresión de la cultura propia. Entiéndase como tal los términos alrededor de la cultura y política de clase.

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