El hooligan

Continuamos con nuestra serie sobre manipulación de asambleas. En esta ocasión vamos a hablar de un biotipo raro pero necesario para todo buen manipulador que se precie: el hooligan, o fan incondicional. Dentro de toda asamblea más o menos grande (o sea, que tenga cierta entidad, si tu asamblea es de las pequeñitas la manipulación no tiene lugar, simplemente convences a los otros dos de tus posiciones, por absurdas o egoistas que sean (desengáñate, tú no quieres hacer la revolución ni nada parecido. Tú quieres alimentar tu ego, y tu ego tiene mucha hambre). En tu asamblea ya habrás formado tu grupo decisiorio, con el que conviertes tus designios en “decisiones de asamblea legítimas”. Pero además conviene que haya gente ajena al grupo que apoye y siga los designios dictados por el líder carismático (tú). Y este es el hooligan o fan de la asamblea.

No nos conviene que el hooligan esté metido en nuestro grupo de influencia. Podría descubrir cómo se toman estas decisiones y para qué, lo que le elimina como hooligan. Al hooligan hay que tenerle convencido de que está en una organización asamblearia, horizontal, revolucio-algo y toda esa mierda que no te crees. Al hooligan, ojo, no lo eliges, el hooligan es.. Es el tipo de persona al que todo le parece bien, todo es maravilloso y que vive convencido de que sólo dentro de nuestra asamblea se puede llevar a cabo nuestros proyectos revolucionarios (o por lo menos, que te de para dar una chapa en alguna okupa o el ateneo de Tomelloso). El hooligan, sí, vive en Narnia.

Siempre hay alguien así: es gente maja, simpática y con un sentido crítico orientado hacia el exterior y anulado completamente hacia la propia organización (tienes que estar atento de lavarle el cerebro convencerle de ello periódicamente, esta gente lee y la gente que lee acaba pensando por sí misma si la dejas sola).

Necesitas tener controlado constantemente a tu hooligan porque siempre verá cosas raras, como por ejemplo un comportamiento errático de su líder carismático (insistimos, ese eres tú, créetelo, joder!) y habla y se relaciona con todos los miembros de la asamblea, no como tú que no te soporta media asamblea. Y es bueno que hable con el resto, para convencerles de tus posiciones, dado que buena parte de la asamblea a estas alturas ya no te soporta. Normal, les mola la cosa esa de la toma de decisiones en común, la asamblea, el debate y pensar entre todos. De verdad, qué pesados!

En definitiva, querido manipulador asambleario, un hooligan es necesario en tu asamblea. Cuídalo, él se encargará de dar la brasa al resto con las bondades de la “organización revolucionaria”. A liderar por tí, por supuesto. ¡Suerte!

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