El despertador

Suena el despertador. No hago caso. Suena el despertador. ¿Donde estará el puto móvil? Anoche lo deje en… ¡aquí suena! A ver no se me caiga, que estos trastos cuestan una pasta…vale, apago la alarma y me dispongo a volver a la cama, porque hoy es Sábado, ¿verdad? No, hoy es Viernes. ¿Seguro? ¿Hoy no es Sábado? ¡Que No! ¡Que es Viernes!. ¡Joder! Pues tendré que levantarme a trabajar.

La vida es una mierda, y encima trabajas. Por lo menos es viernes y hoy terminamos antes. Están los compañeros desatados estos días. Lo se porque por la mañana veo que se intercambian emails a las 8, 9 y hasta las 10 de la noche (22 horas).

¿Pero a esta gente que le pasa? Si ya es absurdo trabajar en horario normal no te digo nada lo que supone estar delante del ordenador a las 22 horas mientras tu pareja (o tus churumbeles) te grita desde la cocina que la cena ya esta lista y que te toca poner la mesa (capullo).

Que puede que un día tengas una urgencia y el mundo se pare si no realizas una “intervención”. Pero es que estas haciendo otras cosas y las haces todos los putos días. Y lo peor no es eso. Lo peor es que luego los jefes se creen que pueden pedirnos a las personas normales tener esa misma responsabilidad y compromiso corporativo. Y ahí ya estas jodiendo al resto.

Una cosa es que seas imbécil y te creas dueño de la empresa (que es tu puto problema, aquí tampoco vamos a solucionar tus problemas cognitivos) y otra muy distinta es que por tu irresponsabilidad y falta de conciencia me crees un conflicto con el jefe y que se crea que podemos estar disponibles para currar fuera del horario.

Al hacer horas extras no solo estás quitando curro a alguien, como se dice en ciertas campañas de sindicatos que se dicen anarquistas (otro día hablamos de por qué un sindicato nunca puede ser anarquista, da para libro). También estas dando mal ejemplo a tus compañeros y asentando situaciones que van en contra de los derechos de tus compañeros. O sea, que no solo estas siendo idiota. También estas siendo egoísta, insolidario y, además, capullo. ¡No se curra fuera de horario! Que la vida es corta para perderla trabajando.

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