Cita III de “La conquista del pan”

Pero nosotros esperamos otra cosa de la revolución. Vemos
que el trabajador, obligado a luchar penosamente para vivir, está reducido a no conocer nunca los grandes placeres –los más altos accesibles al hombre– de la ciencia y, sobre todo del descubrimiento científico, del arte y, sobre todo, de la creación artística. La revolución tiene que garantizar a cada uno el pan cotidiano, para asegurar al mismo tiempo esas satisfacciones, reservadas hoy a un pequeño número de personas: el tener tiempo libre luego del trabajo y el poder desarrollar sus capacidades intelectuales.
El tiempo libre después del pan: he aquí el supremo objetivo.
Ciertamente hoy, cuando a centenares de miles de seres humanos les falta pan, carbón, ropa y abrigo, el lujo constituye
un crimen: para satisfacerlo, es necesario que al hijo del trabajador le falte el pan. Pero en una sociedad donde nadie padezca hambre, serán más vivas las necesidades de lo que hoy llamamos lujo. Y como no pueden ni deben asemejarse todos los hombres (la principal garantía del progreso de la humanidad es la variedad de gustos y de necesidades), habrá siempre, y es de desear que los haya siempre, hombres y mujeres cuyas necesidades, en determinada dirección, estén por debajo de la media.
[…]
Confesamos con franqueza que, al pensar en los abismos de miseria y sufrimiento que nos rodean, al oír las frases desgarradoras de los obreros que recorren las calles pidiendo trabajo, nos repugna discutir esta cuestión: ¿cómo se hará en una sociedad en la que nadie tenga hambre, para satisfacer a cualquier persona deseosa de poseer una porcelana de Sèvres o un vestido de terciopelo?
Por toda respuesta estamos tentados de decir: aseguremos primero el pan. En cuanto a la porcelana y el terciopelo, se verá mas tarde. Pero ya que es preciso reconocer que además de los alimentos el hombre tiene otras necesidades, y puesto que la fuerza del anarquismo está precisamente en que comprende todas las facultades humanas y todas las pasiones, sin ignorar ninguna, vamos a decir en pocas palabras cómo podría conseguirse satisfacer todas las necesidades intelectuales y artísticas del hombre.
La conquista del pan. Piotr Kropotkin