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una película de ficción y mentiras

Parece que esta semana se acaba la película de ficción y mentiras que llevan meses trasmitiendo en nuestras vidas cotidianas.

Ahora empezamos con la de terror (un mal terror). Este sábado se formará gobierno. Y mientras tanto ¿qué estamos haciendo? ¿Qué hemos hecho para llegar hasta aquí? Si, hace unos días se llenaron las calles de personas protestando por las reválidas.

El sábado se hará otra mani tipo…rodea el congreso… Pero… ¿qué se ha hecho hasta hoy? ¿Por qué hemos llegado a esta mierda?
En mi opinión porque se sigue creyendo en esta democracia de libertad por ir a  votar (me da igual al partido), porque se sigue delegando nuestras vidas a un sistema capitalista, superficial y conformista.

Pensamos que por cambiar de actores, la película será diferente o mejorará, lo que no estamos viendo es que el escenario y el contenido es el mismo. Una ficción casposa y retrógrada,con actores sin formación y ansiosxs de poder.

Igual lo que hay que plantearse seriamente, es buscar cine de buena calidad, y darse cuenta que en esta sociedad capitalista, clasista e inhumana no vale solo con votar cada cuatro años y aguantar lo que nos echen. Es triste ver la crisis en que estamos metidos (que nos han metido) y ver las calles vacías de gente, de lucha, de rebeldía.

Es indignante ver todos los días noticias de políticos corruptos, mentirosos e incompetentes… y que a pesar de eso siguen saliendo reelegidxs o se sigue manteniendo a esos partidos políticos que solo buscan fama, pasta y mantenerse en el poder.
Y me sigo preguntando,

¿Qué hacemos mientras tanto?

Me considero una persona optimista y luchadora… pero cuando veo que ahí fuera va ganando el capitalismo me entra un poco la desesperanza… empieza a calar el miedo de esta película de mal terror, y ¿por qué? Porque estamos dormidas. No queremos ver lo que nos rodea, las marionetas que quieren que seamos, porque quitarnos esa venda de conformismo casi da más miedo, porque solo se busca esa calidad de vida que pensábamos que teníamos y que nunca volverá. Porque la dignidad se pierde en estos trabajos de mierda que tenemos, porque las palabras compañerismo, lucha y libertad han perdido su sentido y significado.


Vivimos en  una sociedad resignada, educada para asumir y no pelear. Educada en el miedo y en las mentiras. En pensar que es mejor valorar por lo que se tiene y no por lo que se es. Porque se vive en un individualismo absoluto y no en un colectivo, porque nos da miedo sentir. Porque nos educan en el MIEDO. Herramienta increíble para tener el control.

Me considero anarquista, por lo que este sistema de partidos, estado y democracia no me lo creo, y me entristece ver que cuestionan más esa vida libre y libertaria que a un sistema podrido. Con esto no quiero dar lecciones a nadie, solo quiero entender y saber porque no nos movemos, avanzamos y sobre todo cuestionamos este sistema. Sistema que nos ahoga cada vez más y nos hace caminar como  borregos. Porque solo se queda en la crítica a la forma y no al contenido.

Tenemos que creernos que hay que luchar para cambiar este sistema desde la base, que pelear día a día dará sus resultados y hacerlo por nosotrxs mismos, poco a poco, y no esperar a que nos dirijan, nos lleven y nos den las soluciones.


¿En serio nos creemos que van a dejarnos decidir cuestiones de nuestras vidas? ¿Qué nos van a dejar ser libres? ¿Qué podemos autogestionarnos en tiempo, ideas, pensamientos…? Sería la muerte de ellos mismos. De su poder.

Por eso creo que hay que dejar de ver películas que nos impongan y empecemos hacer las nuestras. Siendo nosotrxs los actores y eligiendo la temática que queremos y nos gusta.

Por eso a pesar de la tristeza, rabia e indignación que tengo hoy seguiré luchando, moviéndome siempre con una sonrisa sin decaer y sin perder los ánimos.

Hoy más que nunca quiero esa anarquía bella en la que creo.

A vueltas con la remunicipalización

Desde hace algunos años los sindicatos alternativos (el anarcosindicalismo, y los sindicatos controlados por partidos como Co-bas) vienen enarbolando la bandera de la Remunicipalización en Madrid. Con la llegada de los gobiernos municipales “progresistas” parece que vuelven a la carga estos, y desde otra óptica, algunos anarquistas queremos dar un punto de vista diferente.

En primer lugar, este movimiento al igual que la Marea Blanca, surge con el apoyo casi exclusivo de los trabajadores de dichos servicios (no por la movilización masiva de la gente de a pie), y con el fin (en absoluto criticable) de defender los intereses de los mismos. El problema surge cuando lo que es una lucha sectorial se convierte en paradigma de la lucha contra el capitalismo (como pretende mostrar el artículo de Todo Por Hacer http://www.todoporhacer.org/la-cuestion-de-la-remunicipalizacion).

En el artículo anterior encontramos algunos conceptos muy actuales. Hoy en día parece lógico pensar que al eliminar la gestión privada de determinado servicio o institución pública (que únicamente busca el beneficio económico) los usuarios disfrutarán de un servicio de mayor calidad. Pero como se ha evidenciado en los últimos años el devolverlos a manos del Estado no asegura que la calidad del servicio sea aceptable (el Estado tiene intereses al margen de la población) y desde luego no lo acerca al control popular. Por otra parte, la existencia de algunos servicios públicos no es deseable, como puedan ser los servicios penitenciarios o de “defensa”. Por si fuera poco tampoco existen algunos aún siendo absolutamente vitales, como la vivienda o el acceso a alimentos. Con esto queremos reflejar el hecho que el acercamiento a los servicios públicos no puede ser simplemente el de un cambio de manos sino el de una redefinición radical de los mismos y por la creación desde el pueblo de los medios necesarios para los mismos.

¿Necesitamos adaptar parte de la maquinaria capitalista o crear herramientas nuevas que satisfagan nuestras necesidades vitales?

En otros casos como este artículo del colectivo Apoyo Mutuo (antes Construyendo un Pueblo Fuerte): http://apoyomutuo.net/remunicipalizaciones-transformacion-social-y-lucha-popular-en-madrid encontramos otros puntos “candentes” del ideario actual en torno a lo público. Uno de ellos es esta frase recogida al inicio del artículo “Consideramos imprescindible blindar las necesidades sociales bajo el paradigma de la propiedad colectiva y la toma de decisiones en común., nosotras también. Ahora, si estamos en Soria y queremos ir a Bilbao caminar hacia Elche no nos va a acercar a nuestro destino. El camino de la propiedad (y la toma de decisiones) colectiva no transita por las vías de la jerarquía, la centralización y el ejercicio del poder de unos sobre otros (el  Estado), al contrario, ese camino solo nos aleja de nuestro destino.

Devolver la gestión privada al Estado ni devuelve ni acerca los Servicios Públicos a todas nosotras, no caigamos en la trampa, el Estado es la mayor y más tramposa empresa privada.

Aclaremos además que esto no es únicamente un problema de gestión, los Servicios Públicos como parte del Estado reflejan también esta organización en todos sus aspectos: forma, organización, etc. Por lo tanto ¿Acaso necesitamos los Servicios existentes? o en cambio ¿No es el acceso universal a la cultura, a una vida saludable, a no sufrir ningún tipo de violencia? Creemos que es más sencillo alcanzar estos objetivos al margen de los actuales Servicios Públicos.

¿Cómo se puede gestionar una organización que es jerárquica hasta en su objetivo de forma horizontal? Creemos que es imposible.

En resumen, luchar por la remunicipalización de los servicios públicos en el contexto actual sólo significa cambiar el gestor ningún empoderamiento o nexo significativo obtendremos de estas luchas más allá del de cualquier lucha laboral. Si realmente creemos en el objetivo planteado inicialmente en este artículo (propiedad y toma de decisiones común) antes debemos preocuparnos de crear las estructuras que permitan esta toma de decisiones políticas. Volcando todos nuestros esfuerzos en crear esas asambleas y dotarlas de los medios, estabilidad y poder político necesarios. Poner el tejado cuando no tienes lo cimientos solo lleva al derrumbe de lo construido.


Algunos argumentarán que los servicios que se pretenden remunicipalizar son de “interés social” y que no debieran estar mercantilizados, así como que su gestión estatal (el Ayuntamiento lo quieran o no es parte del estado) nos ahorraría dinero. Ello es cierto sólo en parte, ya que existen modelos de gestión no estatal no mercantilizados (como algunas fundaciones sin ánimo de lucro), y que también pueden ser eficientes (vamos que no cuestan tanto salvo que el empresario/gestor sea un Corruptus hispanicus que sólo busque sacar hasta la última perra del negocio). Este hecho vuelve a mostrar que más que velar por los intereses de los usuarios estas luchas se orientan a defender los intereses de los trabajadores de dichos servicios.

Otro problema de la remunicipalización es considerar al Estado como un sujeto neutro, algo que funciona bien o mal según quien lo gobierne. El Estado capitalista ha nacionalizado y privatizado empresas según los intereses del propio sistema desde su fundación. La nacionalización, al igual que la privatización,  sirve a los intereses del sistema aunque ello supone que a veces, parte de la burguesía se incomode porque reduce sus intereses a corto plazo. El Estado sirve de elemento estabilizador de la desigualdad de las clases sociales, no como representación de las clases más oprimidas, considerarlo un elemento neutro es hacerle un lavado de cara peligroso.


No olvidemos lo que es el Estado y todas sus expresiones, incluyendo los Servicios Públicos. El Estado, estructura jerárquica parásita de la sociedad encargado por el poder económico de mantener el actual status-quo.


Tampoco creemos que sea posible ahora una gestión “comunitaria” de los servicios públicos. Realmente, ¿qué estructuras de poder popular existen en Madrid hoy en día?, ¿las asambleas del 15M con un puñado de “gente de izquierdas”, puede representar a todo un distrito de 100.000 personas como Vallecas?. La única forma de lograr una gestión mixta por usuarios y trabajadores de estos servicios, sería en el contexto de una revolución social o de un cataclismo. También nos cabe la duda de si en estos supuestos la gente querría vivir en las megaciudades con sus megaservicios públicos, o si bien preferiría unas formas de convivencia más sencillas, comunales o tribales, y sin necesidad de unos servicios públicos tan organizados.

Los anarquistas proponemos una reorganización social completa que no se puede reducir a cambiar las cosas de nombre sin tocar el contenido. Si queremos unos servicios públicos autogestionados, primero habrá que considerar que es “público”. Los anarquistas creemos que todo lo que hay en la tierra nos pertenece a humanos y no humanos por lo que todo es “público” (agua, alimentación, vivienda y todo lo que sea necesario para vivir). De esta forma rompemos con una distinción creada por el sistema.

Para finalizar queremos expresar nuestro apoyo a aquellas luchas que mejoren la vida de los trabajadores, pero entendiendo que estas luchas son parciales y defensivas, por lo que ser muy entusiasta con las mismas puede nublar la vista y que el poste de la luz no nos deje ver el bosque, ni la montaña, ni el horizonte.