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Sobre la violencia

“La violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad, en realidad lo realizan, afectando a sus víctimas de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.”

Definición extraída de wikipedia.(https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia).

En Apoyo Mutuo consideramos la violencia como un fracaso en las relaciones humanas. Cuando un conflicto se dilucida por métodos violentos este se resuelve favorablemente a favor de quien demuestra más fuerza, sin que intervengan en su resolución la libre discusión y el acuerdo entre iguales. No obstante, no hay que confundir la violencia con el hecho de sentirse violentado por una situación o la recriminación social a las propias actuaciones. Por ejemplo, recriminar los actos de alguien en un acto público. En las sociedades modernas se considera violencia cualquier cosa que nos incomode, pero que algo te incomode no lo convierte en violento por sí. Simplemente, te desagrada (las acelgas no son violentas, hay que aclararlo).

La violencia, en todo caso, pretende la dominación o subyugación de la persona o grupos de personas afectados por esta violencia. Toda violencia, por la propia definición del término, es un acto de dominación sobre alguien. En esencia, se trata de una actividad propiamente humana, relacionada con las luchas por el poder y la preeminencia dentro del grupo o colectivo.

Dicho lo cual, obviamente, la violencia es inherente a las sociedades jerarquizadas, tal como puedan ser las sociedades de partido único (léase estatismos de partido tipo Cuba, China o Corea del Norte), las dictaduras (sean militares o teocráticas), o las “democracias” capitalistas, como la que vivimos. En general, cualquier sociedad que precisa de una fuerza armada para mantener el “orden” y la cohesión social tiene un trasfondo más o menos violento.

La violencia la podemos clasificar en función del entorno en el que se aplica, el objetivo al que se le aplica o incluso la forma en la que se aplica. Así tenemos diversos tipos de violencias. Podríamos hablar más bien de violencias que de “violencia” en singular. Estas violencias se aplican, generalmente, combinándose unas con otras. No son compartimentos estancos. Por ejemplo, la violencia de género tiene componentes emocionales y físicos. En la violencia laboral, se pueden dar componentes de violencia racial, de género o xenófoba. Las combinaciones son tantas como la capacidad humana para atentar contra las libertades de los demás.

Se podría decir que la violencia es una característica inherente a la condición humana. Es posible que así sea, que haya algo en nuestra psique que nos empuja a ejercer el dominio sobre los demás, lo que inevitablemente lleva al uso de algún tipo de violencia de forma más o menos indiscriminada y más o menos organizada. Aunque preferimos pensar que más bien hay aspectos culturales que nos empujan a comportamientos violentos (esto es, vivimos impregnados en una cultura violenta que fomenta y facilita los comportamientos violentos). Nuestra sociedad es claramente violenta y eso nos convierte en objetos y sujetos (dependiendo de la escala social en la que nos situemos o las circunstancias) de la violencia.

La violencia, no obstante a ejercerse de forma jerárquica en sus formas aprobadas por el marco social (uso de ejércitos, policía, etc.), también se puede ejercer desde abajo hacia arriba, es decir, que sea el lumpen social (pobres, desheredados) quienes ejerzan algún tipo de venganza contra las clases privilegiadas. Si bien todo tipo de violencia es condenable y rechazable (si no se trata de actos de defensa propia), creemos que en este caso la capacidad de daño es mucho menor que cuando es desde las estructuras de poder donde se ejerce la violencia. Desde una posición de poder el grado de impunidad y arbitrariedad es muchísimo mayor que desde la situación contraria, que muchas veces es simplemente una expresión de rabia e impotencia difícilmente explicable racionalmente.

Todos hemos sufrido, de una u otra forma, algún tipo de violencia en nuestras vidas. Y muchos, en algún momento de nuestra existencia, hemos ejercido la violencia sobre alguien. Es labor de cada uno el buscar métodos para defendernos de la violencia que se ejerce sobre nosotros y, por supuesto, el evitar ejercer actos violentos y autoritarios contra nuestros semejantes. La violencia es, pues, un hecho que impregna nuestras vidas, dado que vivimos en una sociedad eminentemente violenta.

Dado que el conflicto con nuestros semejantes es inevitable, sobre todo en nuestras sociedades donde los intereses de unos y otros tienden a ser tan incompatibles, debemos buscar formas de resolución, diálogo y acuerdo entre iguales, que eviten el uso del poder, de la violencia, contra los demás. Desde nuestro punto de vista, el anarquismo da respuesta a estos conflictos proponiendo una sociedad de personas libres e iguales que se relacionan libremente entre sí. Tal vez podríamos creernos que podemos llegar a algo así, mejor que visiones apocalípticas que nada aportarán a nuestra vida.

el sabio de asamblea

Un tipo de manipulador/a de asamblea es EL QUE TODO LO SABE Y TODO LO HA VIVIDO. Son personas calladas que levantan sobre ellas un halo de técnico con sabiduría aportada por la experiencia y por su formación de un área específica, hasta aquí nada parece mal ¿No?. Suelen hablar siempre los últimos planteando apreciaciones o matices que ya se habían indicado en la asamblea por diferentes personas pero que ellos tiñen de “verdad”. Generalmente, son hombres de mediana edad y algunos con experiencias previas de militancias en diversos colectivos o asambleas (hay excepciones que no han militado pero se sienten con la autoridad suficiente para juzgar desde una posición superior al resto ya que consideran que su formación les ofrece un colchón de sabiduría total) sea como sea magnifican su militancia previa a cualquier incauta interesada en escucharles.

Unas veces es por su formación que es específica en algún tema tratado en la asamblea (y por lo tanto difícil rebatir sus argumentos porque el resto de las personas no están a su nivel) otras  porque aunque en la asamblea alguien más conozca  el tema estos sabios siempre  ignoran el resto de opiniones con frases como:  tienes la formación pero no ejerces la profesión en estos momentos; tienes la teoría pero lo importante es la aplicarlo a nuestra práctica;  y otras tantas en las que se escudan en argumentos técnicos como: hay que hacer tal cual o cosa, tenemos que tratar un tema específico y por lo tanto tenemos que recurrir a un especialista.

Siempre son personas con ego superlativo y por lo tanto aunque se centren en un área concreta del conocimiento serán también expertos o expondrán sus argumentos sobre diversos temas (no pueden evitar que su palabra sea la última)  incluso son los que se autoproclaman idóneos para la mediación o la escucha activa porque consideran que son técnicos en todos los aspectos de sus vidas por lo tanto se consideran neutrales: están por encima y separados del resto de personas de la asamblea. Vamos que son pequeños dioses que han venido a las asambleas para mostrarnos el verdadero camino al resto.

Mientras estos manipuladores/as ven su papel fundamental con las características que hemos enunciado anteriormente, la percepción del resto de la asamblea es diferente: Ven como estos manipuladores/as  poco a poco destruyen el grupo porque tienden a acaparar funciones dentro de la asamblea y a imponer su opinión por encima del resto. Se erigen de mediadores si les interesa pero si no se inhiben posicionándose secundariamente con una de las partes; hablan más fuera de la asamblea que en la asamblea para generar su círculo de fieles adoradores lo que ocasiona que los paganos no  tengan clara su posición y observen la aparición de una  facción dentro del grupo; no respetan el trabajo del grupo ya que siempre tienen que aportar e incluir (por encima del resto) sus opiniones, posiciones,… incluso aunque queden horas para la asamblea dejando al resto sin tiempo  material para que lean y puedan reflexionar sobre sus aportaciones.

Como son seres elegidos por la deidad siempre parece que hacen un favor a la asamblea por asistir porque son los únicos que entre tantos planes que tienen deciden que la asamblea es lo importante.

Por ideología no creemos en ningún “dios” ni divino ni humano por lo que hay que estar atentos para detectar a estos SABIOS-DIOSES para no dejar manipular y destruir a la asamblea.

El Anarcosindicalismo son los padres

En 1910 se fundó en España el sindicato más potente que se ha relacionado con el llamado Anarco-Sindicalismo, la CNT. Han pasado ya más de 100 años desde entonces y lo que entonces era una fuerza enorme, capaz de condicionar la política, forzar leyes y hasta, llegado el momento, influir decisivamente en revoluciones, es un crisol de grupúsculos más o menos reducidos empeñados en recoger el legado de la que fuera la gran organización obrera de los años 20-30 del siglo XX (ya ha llovido, y hasta granizado). En otros países la situación no es mucho más halagüeña, apenas unos cientos, o miles en el mejor de los casos, pugnan por la defensa de los derechos de los trabajadores desde presupuestos (al menos propagandísticos) anarquistas. ¿El anarcosindicalismo ha muerto? O lo mismo son los padres, es decir, nunca existió algo que pudiéramos denominar como “anarcosindicalismo”. Aclaremos conceptos.

En primer lugar, no existe ninguna corriente sindical que se pueda denominar “anarquista”. El anarquista no pretende obtener una mejora del 10/15% en la masa laboral de la empresa. El anarquista lo que quiere es que se colectivicen todos los medios de producción y que se forme una sociedad distinta basada en el apoyo mutuo y el libre acuerdo entre iguales. Aclaramos que como medios de producción nos referimos a aquellos medios que pueden producir bien y beneficio humano. Descartamos bancos, compañías de seguros y todo aquello relacionado con la economía especulativa…a no ser que se quiera comer billetes (creemos que sería un poco indigesto).

En segundo lugar la CNT (ni ninguna de las variantes en las que ahora está dividido aquel legado histórico) nunca se ha auto denominado específicamente “anarquista”, sí habla de anarcosindicalismo o de sus imbricaciones en el mundo libertario, pero nunca ha pretendido ser una organización específica. No sería lógico, ya que como decimos un sindicato no es una organización específica y ni siquiera revolucionaria.

Pero, y esto es importante, en un momento dado entre los anarquistas se vio la necesidad de participar de las luchas sociales y laborales, así que se propugna en crear organizaciones dedicadas a ello. Serían anarquistas los que alimentasen esas organizaciones y participasen en esas luchas, pero la organización sería un sindicato. De ahí que se empezasen a llamar “anarcosindicalistas”. Y el invento funcionó, y funcionó muy bien.

Entre esto y pretender que existe una ideología “anarcosindicalista” hay un mundo. Desconfiamos profundamente de cualquiera que se reclame como “anarcosindicalista”, como desconfiamos de aquellos que diferencian entre lo “libertario” y lo “anarquista”. Una cosa es ser anarquista y participar del sindicato y otra pretender que eso es parte de una ideología coherente. No lo es, pero quizá sea necesario llegar a un compromiso entre lo que se desea y lo que se puede.

¿Ha muerto el anarcosindicalismo? Es decir, ¿esta estrategia sigue siendo válida hoy en día? Hay síntomas de que podría ser así, de que quizá hay que dar una vuelta a la historia y replantearnos, de una u otra manera, si la vía sindical es todavía válida para la participación de los anarquistas en las luchas sociales y laborales a las que nos vemos abocados en estos tiempos de desregularización salvaje de nuestras condiciones vitales. Quizá tengamos que buscar nuevas estrategias, quizá haya que incidir todavía más en las antiguas formas y modos. Tendríamos que tener todas una profunda reflexión acera

Lo que es seguro es que no se puede dejar la lucha. Viva el 1 de Mayo!

Capitalismo y crisis ambiental

Como con cualquier otro debate que afecte al estatus quo, en cuanto el problema ambiental abandonó el ámbito científico y se introdujo en la esfera pública, el debate se convirtió en una cuestión de valores, de orientaciones culturales y de identidad política. La controversia inicial sobre el cambio climático, relacionada con su existencia o no, se superó pronto para convertirse en un debate en torno a las medidas a tomar, convirtiéndose así en una cuestión moral, relacionada con nuestros valores y visiones del mundo. Sus causas y soluciones implicaba reconocer las prácticas e intervenir en la sociedad, atendiendo a los valores y creencias de los individuos, grupos culturales, organizaciones, comunidades y sociedades. Aquí entraron en juego los grandes poderes para pervertir el debate, generar dudas y apartar el foco sobre la organización social presente, modificando el discurso inicial de los grupos y individuos que señalaban la raíz de la catástrofe ambiental para absorberlo en un modo atenuado que no contenía ya la crítica radical a las causas, conteniendo sólo los elementos discursivos que no perjudicaban al poder establecido. Ocurrido esto, estos poderes se prestaron rápidamente a utilizar todos sus medios para estigmatizar este “ecologismo radical” y “violento” (aquel que no había perdido su discurso señalando las causas reales del problema) y el ecologismo “bueno” que era aquél que había aceptado el discurso vacío y las reglas de juego actuales.  Hace ya más de 30 años de todo esto.

Los ecosistemas y su capacidad de recuperación están dando muestras evidentes de degradación severa, la inmensa biodiversidad del planeta tierra está en peligro. Bosques, pesquerías, océanos, pastizales, lagos, humedales, ríos y prácticamente cualquier ecosistema está amenazado. Muchos de estos ecosistemas se encuentran al borde del colapso o la desaparición y otros muchos ya desaparecieron hace tiempo. La desertificación avanza sobre gran parte del planeta, las constantes sequías están provocando que las reservas de agua subterráneas desaparezcan convirtiendo la tierra en baldíos, mientras que en otras las inundaciones constantes arrastran el suelo fértil hacia el mar. La tasa de desaparición de especies es como mínimo mil veces mayor que cualquier tasa natural de extinción conocida anteriormente. Mientras tanto los bosques retroceden a un ritmo de 375 km2 al día y a día de hoy ya se ha perdido el 80% de los bosques vírgenes de la tierra. Por si todo lo anteriormente mencionado fuese poco, el calentamiento global sigue su curso y amenaza con subir la temperatura media en la tierra hasta 7ºC en el 2050.

¿Provoca esto una reacción en masa? No. A escala global únicamente se toman escasas medidas a nivel político mientras que el resto de la población permanecemos pasivas. Estas “reacciones” políticas (siendo optimista) únicamente inciden sobre los efectos y nunca sobre las causas. (http://bigpicture.unfccc.int/#content-the-paris-agreement) ¿Por qué? ¿Qué provoca tanta indiferencia a los datos anteriores entre la mayoría de la población de los “países desarrollados”?

La respuesta a esta pregunta no parece ni sencilla ni única, desde luego no la conocemos, pero aún así todas sentimos y podemos ver algunos de los factores que en mayor o menor medida, dependiendo de la persona, conducen a esta actitud pasiva. Vamos a poner de relieve algunos de ellos (otros tantos se quedarán en el tintero). Bien, comencemos:

La distancia que existe hoy en día entre la mayor parte de la población de los mal llamados “países desarrollados” y el medio ambiente natural. Distancia originada por los actuales entornos urbanos (medios ambientes urbanos o ecosistemas urbanos). Lugares en los cuales según datos del Banco Mundial vive alrededor del 70% de la población en áreas como Europa o EEUU (https://data.worldbank.org/indicator/SP.URB.TOTL.IN.ZS), incrementandose este porcentaje año tras año. Estos entornos creados por el hombre mediante la urbanización son ambientes alterados en todos sus aspectos en función de las necesidades del ser humano. Los humanos que vivimos en estos entornos altamente modificados nos encontramos que solo nos relacionamos con los ciclos naturales por la ropa que usamos y con la flora y fauna local (en el mejor de los casos) a través excursiones o el turismo. En resumen, no tenemos una experiencia de la “naturaleza” en cualquiera de sus aspectos. Ninguna actividad cotidiana del habitante de una ciudad es influida de forma significativa por cualquier “condición natural”, el consumo, las relaciones sociales, la reproducción, el descanso, el ocio, las vivencias sensoriales, etc. son totalmente ajenos a cualquier agente natural. Bajo estas circunstancias el clima, la naturaleza y sus interacciones con el ser humano son observadas como un espectáculo del cual somos meros espectadores (http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf)

Somos ajenos a los efectos de nuestros actos. Otro factor a tener en cuenta es el hecho de que en la cadena causal de nuestros actos difícilmente somos testigos de los efectos de estos en la naturaleza. Cuando tiramos plástico, cuando usamos un vehículo a motor, cuando decidimos subir la calefacción porque tenemos algo de frío, etc. Nunca somos testigos directos de los efectos que pueden causar y desde luego nunca los sufrimos directamente. Este distanciamiento entre la causa y los efectos, al igual que en la cadena de mando militar, permiten evadirnos con facilidad de las consecuencias de nuestros actos.

La identidad cultural. Estas identidades suelen implicar la defensa de un conjunto de valores y estilos de vida por parte del individuo frente a identidades diferentes, percibidas, en ocasiones, como enemigas y la negación irracional de determinadas evidencias contrarias al ideario aceptado por el grupo. No podemos obviar la realidad de que aunque no seamos puramente irracionales, nuestra racionalidad es limitada y está condicionada por nuestras emociones y nuestro entorno. Tenemos así que la información no reduce por lo general el peso de la identidad cultural en nuestras decisiones, y por lo tanto en algunos casos el peso de la subjetividad. Al contrario de lo que solemos pensar, la información por sí sola es insuficiente para cambiar las actitudes de los individuos. En ocasiones, incluso, disponer de información nueva y variada sobre el cambio climático, como la que suelen proporcionar los medios de comunicación, puede producir una mayor polarización de la actitud, ya que la información es procesada de modo asimétrico por los que creen que el cambio climático es responsabilidad del ser humano y los que no creen en la ciencia del cambio climático, como muestra el reciente estudio de Cass Sunstein y colaboradores «How People Update Beliefs about Climate Change: Good News and Bad News» [Cómo actualizan las personas sus creencias sobre el cambio climático: buenas y malas noticias].

La dispersión del debate. Originada por distintos grupos de poder con un interés en confundir y subjetivizar el debate en torno al cambio climático, con el objetivo de soslayar las evidencias respecto al mismo ocultando las evidencias tras confrontaciones personales, de bandos o información contradictoria. Hemos de tener en cuenta que las acciones necesarias para mitigar el cambio climático implican que los intereses de determinadas organizaciones y actores colectivos se verán afectados. De modo que estos actores tienden a amplificar y polarizar el debate, y a atenuar el riesgo del cambio climático para proteger sus intereses, produciendo cambios en la cobertura en los medios, en las actitudes del público, en los mercados de consumo y en las políticas de los gobiernos.

La extenuante vida cotidiana.  Probablemente una de las más potentes herramientas del control en manos de los estados, el discurrir del día a día con sus problemas, conflictos y tareas destruye nuestras voluntades y nuestra habilidad para pensar en cualquier otro aspecto de la vida que no sea esta carrera de velocidad diaria. El poder anulador de la rutina diaria en las personas y el poder destructor de la voluntad de una sociedad que lleva a sus componentes a la extenuación diaria mediante jornadas laborales interminables y cotas de estrés elevadisimas.

Aunque no podemos identificar todas las causas de la inacción colectiva ante la destrucción de la tierra conocemos qué está causando esta destrucción.

El anterior discurso apocalíptico, que vaticina el fin de toda la humanidad si no cambia, únicamente genera miedo, apatía, espanto o tristeza; no las energías necesarias para impulsar fuerzas creadoras. Estas potencias sólo pueden venir de un discurso que traiga esperanza, muestre alternativas alcanzables y la oferta de un mundo mejor. Por lo tanto decimos que el cambio sí es posible, que es abordable y que comienza por identificar el causante de la situación actual y afrontar soluciones radicales, entendiendo como radicales aquello que ataca a la raíz del problema y no a sus efectos. No son deseables las soluciones intermedias que solo alargan el drama actual y obligarán a emplear mayores energías en un futuro.

El primer enemigo a batir no es ni más ni menos que la sociedad capitalista. No vamos a descubrir nada nuevo ya que aceptamos las ideas de la Ecología Social y afirmamos que los males que aquejan actualmente el planeta son los mismos que afectan a las sociedades humanas y sus causantes también. Que para terminar con los primeros debemos acabar con los últimos ya que están íntimamente ligados.

Aquí parece razonable pensar si estamos errando, y que lo que apuntamos como originado por la sociedad actual en realidad fuese inherente al ser humano y por lo tanto inevitable. Sin embargo de nuevo para desmontar este argumento para tirar de datos de esa organización “antisistema” que es la ONU:

  • La tasa de desaparición de bosques (el mayor y más diverso ecosistema de la tierra) es de trescientos setenta y cinco kilómetros cuadrados día, ya se ha perdido el ochenta por ciento de los bosques originales. Uno con uno billones de acres de bosque tropical han desaparecido entre 1960 y 1990. Las causas directas de la deforestación y degradación de los bosques (según la misma fuente) en orden de importancia son la expansión de los terrenos de cultivo y la sobreexplotación de madera para su uso industrial, de calefacción y comercial. Según el mismo informe las motivaciones subyacentes de estas prácticas incluyen la pobreza, el incremento de la población y el comercio de la madera.
  • En cuanto a los ecosistemas costeros y marinos. los datos no son más halagüeños. El 75% de las pesquerías están en estos momentos extintas, sobreexplotadas o en recuperación. La degradación de los ecosistemas marinos (según los mismos datos de la ONU) es causa del incremento de la presión en los recursos de estas zonas y en su uso como depósito de vertidos. Frente a esta sobreexplotación nos encontramos con el dato aterrador de que (según la FAO) ⅓ de los alimentos se pierde o desperdicia en la cadena de suministro, situación que es únicamente causada por la sociedad del consumo y sus hábitos.

Fuente: http://www.fao.org/fishery/topic/166313/en

  • La biodiversidad se está perdiendo a una tasa muchas veces mayor que cualquier gran extinción previa. En los últimos 30 años la extinción masiva de especies se ha convertido en un grave problema ambiental, se estima que alrededor del 24% de los mamíferos, y el 12% de aves están amenazados. Esta desaparición de biodiversidad es debida principalmente a la conversión de la tierra, el cambio climático, la polución, la sobre explotación de los recursos naturales y la introducción de especies exóticas.
  • La atmósfera está siendo gravemente alterada. La concentración de CO2 desde la revolución industrial se ha incrementado dramáticamente llevando al actual calentamiento global, aunque estas emisiones se distribuyen de forma irregular a lo largo del globo.

Todos los datos presentados se deben a causas exclusivamente sociales ya que ni la pobreza, ni el comercio, ni la industria son inherentes al ser humano.Factores sociales como la desigualdad, la existencia de la propiedad privada y la desaparición de los medios de vida tradicionales (que buscaban el equilibrio con la naturaleza) están detrás de estos números.

La contaminación de las aguas costeras como hemos apuntado es causada por los vertidos. De los cuales, las aguas residuales son la mayor parte. Estos vertidos es evidente que son una causa social evitables con una organización social distinta.

En cuanto a la desaparición de biodiversidad la conversión de la tierra es la causa más frecuente en zonas tropicales (gran bolsa de biodiversidad planetaria). Esta transformación es debido a la explotación de recursos naturales y al desplazamiento de población procedente de otras áreas, siendo estas dos causas factores sociales indiscutibles. Al contrario en las regiones industrializadas (o centrales al capitalismo) la polución es la causa más común de desaparición de especies, otros factores ligados a la desaparición de biodiversidad son la sobre población, sobre explotación de recursos naturales, los vertidos y la polución, el desarrollo urbano y las guerras. Ninguno de estos factores está ligado a la especie humana como tal sino a factores sociales y por lo tanto evitables (incluido la sobre población ya que algunas sociedad humanas han controlado su población de forma natural).

De nuevo las causas de la alteración de la atmósfera son claramente sociales: la industrialización, el uso de combustibles fósiles, la producción de cemento y la quema de biomasa. Todas ellas ligadas íntimamente a lo sociedad capitalista.

Volvemos de nuevo al caso del incremento de la población ya que merece ser tratado con más detenimiento. Aunque se tiende a asociar el incremento de la población humana a causas naturales la realidad es que como todo en el ser humano en gran parte es debido a causas culturales como la religión, la pobreza y el acceso a la educación basandonos de nuevo en datos de la rádical ONU (https://www.un.org/popin/icpd/conference/bkg/wppa.html). Además de este factor es inevitable pensar que si en un tipo de sociedad distinta ocurriese también esta sobre población, los efectos de esta sobre el medio ambiente podrían ser mitigados mediante distintos métodos como el libre movimiento de población.

Así que tenemos que podemos achacar directamente la destrucción en curso a causas exclusivamente ligadas a la sociedad humana actual y que el deterioro expuesto se ha realizado prácticamente en los dos últimos siglos, en paralelo al auge y extensión del capitalismo posterior a la revolución industrial.

Ahora bien no es exclusivamente el capitalismo el problema, cualquiera de las causas anteriores tiene como origen último la idea por la cual la naturaleza está ahí esperando ser explotada por el hombre, usada como si de una máquina expendedora se tratase, por la cual cualquier ser vivo existe para ser usado por el ser humano, ser que cosifica la vida en función de un utilitarismo miope, tratando la vida como un bien de consumo más. Esta es la base conceptual que nos ha llevado a la catástrofe ambiental en curso y es la base conceptual no solo del capitalismo sino de la mayor parte de las orientaciones políticas de cualquier espectro en la actualidad. Idea que surge con la filosofía Renacentista y su apreciación de la naturaleza como obstáculo para la superación del hombre (Descartes consideraba por ejemplo a los animales máquinas apropiables por el servicio del hombre ya que carecían de alma).  

Para terminar, estamos convencidas de que para acabar con la destrucción actual de la tierra no es suficiente acabar con el capitalismo (aunque sí necesario), tenemos que erradicar la idea de que la naturaleza está al servicio del ser humano, y es que no tenemos ningún derecho moral a hacer uso de la vida de otros seres vivos en nuestro beneficio. Por lo tanto si queremos asegurar la pervivencia de la vida en la tierra y en consecuencia de los humanos debemos acabar con la sociedad actual y crear una nueva sociedad basada en los valores del respeto a la vida, de la solidaridad y el apoyo mutuo, del equilibrio con el entorno, de una idea de progreso no basada en el crecimiento económico.

Los Pulsares emocionales: cuando la emoción domina una asamblea.

Hay personas que llegan a un grupo que se organiza de manera horizontal a través de asambleas y que su vida está dominada por el exceso de expresión de sentimientos tanto positivos como negativos.

Son personas que son simpáticas, abiertas aunque no cuentan intimidades o se dan a conocer sólo cuentan pinceladas de su personalidad y de su vida que no deja entrever si son así o es un papel que están representando. Animan siempre a la acción y están dispuestas a tomarse siempre una cerveza o unirse a una quedada sea cual sea.

Poco a poco se integran en los grupos de una manera fácil porque al hablar tanto y con todo el mundo es fácil integrarse, aunque en esta etapa ya se empieza a percibir que sólo se escuchan a ellos mismos que no escuchan a nadie más. Lo difícil comienza cuando se tiene que empezar a mostrar su verdadero yo, sus verdaderos sentimientos. Cuando la asamblea tiene que empezar a tomar decisiones complicadas o al menos de funcionamiento es cuando estas personas comienza un periodo difícil porque les empieza a invadir el miedo, la inseguridad y para compensarlo o para no mostrarlos lo que idean es situarse por encima del grupo y volcar esos miedos, inseguridades,… hacia fuera, hacia la asamblea por lo que ésta termina asumiendo los miedos e inseguridades de una persona como miedos e inseguridades comunes lo que supondrá paralizar a la asamblea. Volver a la casilla de salida si fuera un juego de entretenimiento, porque los grupos son inseguros porque se sustentan y se nutren de las personas que lo componen y si en vez de alimentarlos de seguridad, confianza, empatía, afecto,… se alimentan de miedos, inseguridades, simpatía,… el grupo o la asamblea se autodestruye porque esos sentimientos negativos no dejan avanzar al grupo y en cualquier momento se rompe la confianza entre sus miembros.

Tenemos que detectar ese rol de pulsares emocionales que vive las emociones tan intensamente que no convencen para actuar contra él porque es el rol que romperá el grupo.

Electoralismos

Cada hombre un voto, se decía cuando el derecho al voto era censitario, esto es, dependiente de unos ingresos determinados. Se luchó mucho por conseguirlo, y por evitarlo. Se temía que la extensión del derecho llevase al caos o al «socialismo». Se implantó, finalmente, y no pasó casi nada. Los conflictos sociales se seguían dilucidando en las calles y los tajos, con mayor o menor dureza. En el parlamento, todo lo más, se reflejaban de vez en cuando. Más adelante algunas mujeres exigieron su derecho: eran las sufragistas. Las apalearon, las humillaron, las encarcelaron, pero al final consiguieron su derecho. Sorprendentemente, ni hubo akelarres en las calles (una pena, son ceremonias muy vistosas), ni se transformó la sociedad en feminista.

Es curioso, que con todo lo que se ha luchado por un sistema electoral (parlamentario en estas latitudes ) sus éxitos parecen más propios de la voluntad de sus defensores que de los hechos históricos. Tal vez falla la cuestión de base. Consideramos, porque así nos lo enseñan, que democracia y electoral son la misma cosa. Que una sociedad democrática es una sociedad que vota. Sin más. Y no es verdad.

El acto de votar es hermoso, es un ritual evocador de la democracia. “Habla pueblo, habla”, se decía en la transición (o transacción). Y así gusta que hable, de manera educada, formal y ordenada. Justo como no se expresa el pueblo «soberano» (de la caraja que lleva). Pero el pueblo, cuando habla, suele ser brutal, áspero y arrollador. Todo lo contrario, vamos. Pero el ritual es bonito, vamos a reconocerlo. Eso sí, como todo ritual encierra una mentira y una historia de dominación y sumisión.

Electoral viene de elegir, al contrario que democracia, que habla de quien gobierna, quien manda. En el sistema electoral eliges quien, o quienes, van a gobernar en tu nombre. Quien va a discutir sobre violencia de género, tus derechos (laborales y como persona en general), subvenciones (a gente rica, generalmente), la paz, la guerra…es decir, es un acto de cesión de soberanía a un tercero, que será quien tome las decisiones. Y en eso se aleja del ideal democrático, porque ya no gobierna el pueblo, sino sus representantes. Y no es lo mismo, claro. Seguro que es mejor que corea del norte (casi todo es mejor que eso, salvo tal vez Tele 5), pero no deberíamos confundir los términos. Si es democracia, no es electoral.

Tu responsabilidad. Tu compromiso.

Cuando hablamos de relaciones laborales pensamos que la principal manera de disciplinar al empleado por parte del empleador es la coacción y la amenaza. Seguimos teniendo la imagen del empresario capitalista cómo un señor con sombrero de copa, látigo y puro. Bien, de esos todavía quedan bastantes, al menos en este trozo de tierra calurosa y requemada. Pero hay que darse cuenta de que el capitalismo es un sistema en constante evolución para mantener los privilegios y beneficios de una minoría contra el resto. Y el jefe también evoluciona: ahora es un personaje dinámico, buen rollo y un poco hippy (pijo-jipy), a la manera de Steve Jobs. Este individuo no va a usar la fuerza como primera opción de disciplinarnos. Este tipo tan majo intentará hacerse pasar por tu colega, querrá que te impliques en la «labor social de la compañía «, te pedirá compromiso con los objetivos de la empresa. Responsabilidad con tus objetivos (que no son pagar la letra del piso, por supuesto). Compromiso y responsabilidad para que cumplas con la tarea exigida. Para que te ofrezcas tu mismo a estar disponible para la empresa. Para que no seas un «simple empleado que llega su hora y se va a casa sin más. Queremos que te impliques. Queremos ver pasión en tu trabajo». Más de uno esta torciendo el gesto, la historia le suena. Como también le sonarán las divertidas jornadas maratonianas para sacar adelante el proyecto o las cañas con el jefe, que se dan con total naturalidad porque somos «una empresa horizontal y aquí no hay jefes, sino responsables». Y picamos, porque nuestro jefe es majo, escucha a radiohead y se interesa por nuestra vida personal. Y si falla todo, siempre puede sacar el puro y el látigo del cajón.

Ante esto, ¿qué hacer? Lo primero desmontar toda esta propaganda corporativa. Aunque os van a decir lo contrario nuestro negociado no es la labor social de la compañía. Eso ni nos va ni nos viene. Nuestro objetivo es el puto dinero que nos pagan por ocho horas de curro para llenar la nevera de comida y pagar las mil quinientas cosas que al estado, colaborador necesario de la pantomina, se le ocurre que tenemos que pagar. Somos trabajadores, no colaboradores. Tu jefe es tu jefe, toma decisiones y te obliga a realizar las tareas que no sabe o puede hacer a cambio de un jornal. Le pueden cambiar la cara, pero siguen siendo los mismos. Unos con puro y látigo y otros, más modernos, con pulseritas de colores y palmaditas  en la espalda. Solo quieren exprimirte.

una película de ficción y mentiras

Parece que esta semana se acaba la película de ficción y mentiras que llevan meses trasmitiendo en nuestras vidas cotidianas.

Ahora empezamos con la de terror (un mal terror). Este sábado se formará gobierno. Y mientras tanto ¿qué estamos haciendo? ¿Qué hemos hecho para llegar hasta aquí? Si, hace unos días se llenaron las calles de personas protestando por las reválidas.

El sábado se hará otra mani tipo…rodea el congreso… Pero… ¿qué se ha hecho hasta hoy? ¿Por qué hemos llegado a esta mierda?
En mi opinión porque se sigue creyendo en esta democracia de libertad por ir a  votar (me da igual al partido), porque se sigue delegando nuestras vidas a un sistema capitalista, superficial y conformista.

Pensamos que por cambiar de actores, la película será diferente o mejorará, lo que no estamos viendo es que el escenario y el contenido es el mismo. Una ficción casposa y retrógrada,con actores sin formación y ansiosxs de poder.

Igual lo que hay que plantearse seriamente, es buscar cine de buena calidad, y darse cuenta que en esta sociedad capitalista, clasista e inhumana no vale solo con votar cada cuatro años y aguantar lo que nos echen. Es triste ver la crisis en que estamos metidos (que nos han metido) y ver las calles vacías de gente, de lucha, de rebeldía.

Es indignante ver todos los días noticias de políticos corruptos, mentirosos e incompetentes… y que a pesar de eso siguen saliendo reelegidxs o se sigue manteniendo a esos partidos políticos que solo buscan fama, pasta y mantenerse en el poder.
Y me sigo preguntando,

¿Qué hacemos mientras tanto?

Me considero una persona optimista y luchadora… pero cuando veo que ahí fuera va ganando el capitalismo me entra un poco la desesperanza… empieza a calar el miedo de esta película de mal terror, y ¿por qué? Porque estamos dormidas. No queremos ver lo que nos rodea, las marionetas que quieren que seamos, porque quitarnos esa venda de conformismo casi da más miedo, porque solo se busca esa calidad de vida que pensábamos que teníamos y que nunca volverá. Porque la dignidad se pierde en estos trabajos de mierda que tenemos, porque las palabras compañerismo, lucha y libertad han perdido su sentido y significado.


Vivimos en  una sociedad resignada, educada para asumir y no pelear. Educada en el miedo y en las mentiras. En pensar que es mejor valorar por lo que se tiene y no por lo que se es. Porque se vive en un individualismo absoluto y no en un colectivo, porque nos da miedo sentir. Porque nos educan en el MIEDO. Herramienta increíble para tener el control.

Me considero anarquista, por lo que este sistema de partidos, estado y democracia no me lo creo, y me entristece ver que cuestionan más esa vida libre y libertaria que a un sistema podrido. Con esto no quiero dar lecciones a nadie, solo quiero entender y saber porque no nos movemos, avanzamos y sobre todo cuestionamos este sistema. Sistema que nos ahoga cada vez más y nos hace caminar como  borregos. Porque solo se queda en la crítica a la forma y no al contenido.

Tenemos que creernos que hay que luchar para cambiar este sistema desde la base, que pelear día a día dará sus resultados y hacerlo por nosotrxs mismos, poco a poco, y no esperar a que nos dirijan, nos lleven y nos den las soluciones.


¿En serio nos creemos que van a dejarnos decidir cuestiones de nuestras vidas? ¿Qué nos van a dejar ser libres? ¿Qué podemos autogestionarnos en tiempo, ideas, pensamientos…? Sería la muerte de ellos mismos. De su poder.

Por eso creo que hay que dejar de ver películas que nos impongan y empecemos hacer las nuestras. Siendo nosotrxs los actores y eligiendo la temática que queremos y nos gusta.

Por eso a pesar de la tristeza, rabia e indignación que tengo hoy seguiré luchando, moviéndome siempre con una sonrisa sin decaer y sin perder los ánimos.

Hoy más que nunca quiero esa anarquía bella en la que creo.

A vueltas con la remunicipalización

Desde hace algunos años los sindicatos alternativos (el anarcosindicalismo, y los sindicatos controlados por partidos como Co-bas) vienen enarbolando la bandera de la Remunicipalización en Madrid. Con la llegada de los gobiernos municipales “progresistas” parece que vuelven a la carga estos, y desde otra óptica, algunos anarquistas queremos dar un punto de vista diferente.

En primer lugar, este movimiento al igual que la Marea Blanca, surge con el apoyo casi exclusivo de los trabajadores de dichos servicios (no por la movilización masiva de la gente de a pie), y con el fin (en absoluto criticable) de defender los intereses de los mismos. El problema surge cuando lo que es una lucha sectorial se convierte en paradigma de la lucha contra el capitalismo (como pretende mostrar el artículo de Todo Por Hacer http://www.todoporhacer.org/la-cuestion-de-la-remunicipalizacion).

En el artículo anterior encontramos algunos conceptos muy actuales. Hoy en día parece lógico pensar que al eliminar la gestión privada de determinado servicio o institución pública (que únicamente busca el beneficio económico) los usuarios disfrutarán de un servicio de mayor calidad. Pero como se ha evidenciado en los últimos años el devolverlos a manos del Estado no asegura que la calidad del servicio sea aceptable (el Estado tiene intereses al margen de la población) y desde luego no lo acerca al control popular. Por otra parte, la existencia de algunos servicios públicos no es deseable, como puedan ser los servicios penitenciarios o de “defensa”. Por si fuera poco tampoco existen algunos aún siendo absolutamente vitales, como la vivienda o el acceso a alimentos. Con esto queremos reflejar el hecho que el acercamiento a los servicios públicos no puede ser simplemente el de un cambio de manos sino el de una redefinición radical de los mismos y por la creación desde el pueblo de los medios necesarios para los mismos.

¿Necesitamos adaptar parte de la maquinaria capitalista o crear herramientas nuevas que satisfagan nuestras necesidades vitales?

En otros casos como este artículo del colectivo Apoyo Mutuo (antes Construyendo un Pueblo Fuerte): http://apoyomutuo.net/remunicipalizaciones-transformacion-social-y-lucha-popular-en-madrid encontramos otros puntos «candentes» del ideario actual en torno a lo público. Uno de ellos es esta frase recogida al inicio del artículo “Consideramos imprescindible blindar las necesidades sociales bajo el paradigma de la propiedad colectiva y la toma de decisiones en común., nosotras también. Ahora, si estamos en Soria y queremos ir a Bilbao caminar hacia Elche no nos va a acercar a nuestro destino. El camino de la propiedad (y la toma de decisiones) colectiva no transita por las vías de la jerarquía, la centralización y el ejercicio del poder de unos sobre otros (el  Estado), al contrario, ese camino solo nos aleja de nuestro destino.

Devolver la gestión privada al Estado ni devuelve ni acerca los Servicios Públicos a todas nosotras, no caigamos en la trampa, el Estado es la mayor y más tramposa empresa privada.

Aclaremos además que esto no es únicamente un problema de gestión, los Servicios Públicos como parte del Estado reflejan también esta organización en todos sus aspectos: forma, organización, etc. Por lo tanto ¿Acaso necesitamos los Servicios existentes? o en cambio ¿No es el acceso universal a la cultura, a una vida saludable, a no sufrir ningún tipo de violencia? Creemos que es más sencillo alcanzar estos objetivos al margen de los actuales Servicios Públicos.

¿Cómo se puede gestionar una organización que es jerárquica hasta en su objetivo de forma horizontal? Creemos que es imposible.

En resumen, luchar por la remunicipalización de los servicios públicos en el contexto actual sólo significa cambiar el gestor ningún empoderamiento o nexo significativo obtendremos de estas luchas más allá del de cualquier lucha laboral. Si realmente creemos en el objetivo planteado inicialmente en este artículo (propiedad y toma de decisiones común) antes debemos preocuparnos de crear las estructuras que permitan esta toma de decisiones políticas. Volcando todos nuestros esfuerzos en crear esas asambleas y dotarlas de los medios, estabilidad y poder político necesarios. Poner el tejado cuando no tienes lo cimientos solo lleva al derrumbe de lo construido.


Algunos argumentarán que los servicios que se pretenden remunicipalizar son de “interés social” y que no debieran estar mercantilizados, así como que su gestión estatal (el Ayuntamiento lo quieran o no es parte del estado) nos ahorraría dinero. Ello es cierto sólo en parte, ya que existen modelos de gestión no estatal no mercantilizados (como algunas fundaciones sin ánimo de lucro), y que también pueden ser eficientes (vamos que no cuestan tanto salvo que el empresario/gestor sea un Corruptus hispanicus que sólo busque sacar hasta la última perra del negocio). Este hecho vuelve a mostrar que más que velar por los intereses de los usuarios estas luchas se orientan a defender los intereses de los trabajadores de dichos servicios.

Otro problema de la remunicipalización es considerar al Estado como un sujeto neutro, algo que funciona bien o mal según quien lo gobierne. El Estado capitalista ha nacionalizado y privatizado empresas según los intereses del propio sistema desde su fundación. La nacionalización, al igual que la privatización,  sirve a los intereses del sistema aunque ello supone que a veces, parte de la burguesía se incomode porque reduce sus intereses a corto plazo. El Estado sirve de elemento estabilizador de la desigualdad de las clases sociales, no como representación de las clases más oprimidas, considerarlo un elemento neutro es hacerle un lavado de cara peligroso.


No olvidemos lo que es el Estado y todas sus expresiones, incluyendo los Servicios Públicos. El Estado, estructura jerárquica parásita de la sociedad encargado por el poder económico de mantener el actual status-quo.


Tampoco creemos que sea posible ahora una gestión “comunitaria” de los servicios públicos. Realmente, ¿qué estructuras de poder popular existen en Madrid hoy en día?, ¿las asambleas del 15M con un puñado de “gente de izquierdas”, puede representar a todo un distrito de 100.000 personas como Vallecas?. La única forma de lograr una gestión mixta por usuarios y trabajadores de estos servicios, sería en el contexto de una revolución social o de un cataclismo. También nos cabe la duda de si en estos supuestos la gente querría vivir en las megaciudades con sus megaservicios públicos, o si bien preferiría unas formas de convivencia más sencillas, comunales o tribales, y sin necesidad de unos servicios públicos tan organizados.

Los anarquistas proponemos una reorganización social completa que no se puede reducir a cambiar las cosas de nombre sin tocar el contenido. Si queremos unos servicios públicos autogestionados, primero habrá que considerar que es “público”. Los anarquistas creemos que todo lo que hay en la tierra nos pertenece a humanos y no humanos por lo que todo es “público” (agua, alimentación, vivienda y todo lo que sea necesario para vivir). De esta forma rompemos con una distinción creada por el sistema.

Para finalizar queremos expresar nuestro apoyo a aquellas luchas que mejoren la vida de los trabajadores, pero entendiendo que estas luchas son parciales y defensivas, por lo que ser muy entusiasta con las mismas puede nublar la vista y que el poste de la luz no nos deje ver el bosque, ni la montaña, ni el horizonte.