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La coherencia anarquista

Primero: de dos cosas una: o nuestros principios son falsos, y SI LA REALIDAD LOS CONTRADICEN son falsos. En este caso apresurémonos a abandonar estos principios. En este caso debemos tener la lealtad de confesar públicamente la falsedad de estos principios y debemos tener el coraje de poner al combatirlos tanto ardor y actividad como ponemos en defenderlos; inmediatamente pongámonos a la búsqueda de principios más sólidos y esta vez justos, exactos, infalibles.” (Sebastien Faure, Congreso de la AIT, Diciembre 1937)

Se cuenta que en una reunión de la AIT en 1937 las delegaciones andaban muy divididas respecto a la decisión de la CNT española (en esos tiempos sólo había una) de participar y colaborar en el gobierno de la República (la «decisión», por cierto, la tomaron, en realidad, algunos líderes del sindicato y lo presentaron como «hechos consumados» al resto. El “asamblearismo” era esto). De aquellas sesiones, salio el que quizá sea uno de los discursos más interesantes sobre el tema a discutir que se haya dado en nuestro entorno, a cargo de Sebastien Faure, pedagogo francés, director de La Ruche y amigo de Louis Mitchel (y autor de varios libritos de jugosa lectura). El discurso es muy difícil de encontrar por esos mundos de Internet, tal vez porque a determinada gente no le gusta que les pongan las orejas rojas incluso 80 años después de pronunciadas las palabras o porque siempre pinta más la épica de la violencia que la certera visión de la reflexión. O tal vez lo dicho por Faure no sea tan interesante como nos ha parecido a nosotras.

Lo que venia a decir Faure es que la estrategia, la oportunidad y la táctica están muy bien, que se comprende que a veces es duro y que es verdad que en algunos momentos parece que no hay otra salida, pero hay que creerse lo que uno dice. Y hay que ser coherente con lo que se cree. Y si, en algún momento, se encuentra uno en discrepancia entre lo que se cree y lo que cree que hay que hacer, solo puede haber dos motivos: o estas actuando en contra de tus principios y mejor te lo haces mirar porque te vas a dar la hostia (o te la van a dar), o tus principios están equivocados y deberías adoptar otros y combatir los anteriores por falsos y erróneos igual que antes los defendías.

Con palabras más finas, con mucho cariño hacia gentes que, en ese momento, se estaban jugando más que la vida (y que vivían en un infierno, que es la única manera de definir una guerra, y si alguien tiene otra nos lo diga), pero con toda la firmeza y convencimiento de quien se cree su historia. Un pedagogo tiende a ser didáctico en sus alocuciones.

Hoy día lo que decía Faure (ya no dice nada, claro, una vez muerto uno ya no opina, aunque todavía nos pueda dar alguna que otra lección a través de su experiencia ) nos sigue pareciendo válido, y no sólo para anarquistas y librepensadores raros, que alguno habrá, ¿verdad?.

Hay mucha gente que en función de una táctica, una estrategia o una conveniencia (porque me viene bien, vamos) abandona sus principios y decide actuar con «inteligencia» y “estrategia”. Así el anarquista acaba votando, o procura ser elegido como delegado en su empresa , o manipula su organización para que actúe según lo «lógico». Porque en ese momento «es lo que hay que hacer», «porque no hay otra manera», «porque si no el fascismo nos come».

Bueno, se entiende. Sobre todo el miedo. Nosotros también tenemos esos miedos (el fascismo, la irrelevancia, la inutilidad de según qué lucha), y otros distintos que no vienen a cuento.

Pero dejarnos llevar por esos miedos es un error, no podemos llevar nuestras vidas (y luchas) como si fuésemos “maquiavelos” de pacotilla. Nuestras mejores decisiones las tomamos con el corazón, más que con la cabeza. Y es verdad, podríamos estar equivocados en nuestras ideas, y es por eso, precisamente, por lo que siempre hay que reflexionar, pensar y analizar para rectificar en caso de que descubriéramos que así es.

Mientras tanto, mientras creamos que nuestras ideas anarquistas son válidas, justas y necesarias, intentemos actuar como decimos y vamos a creernos lo que decimos. Es posible que nos fuese mejor así.

El hooligan

Continuamos con nuestra serie sobre manipulación de asambleas. En esta ocasión vamos a hablar de un biotipo raro pero necesario para todo buen manipulador que se precie: el hooligan, o fan incondicional. Dentro de toda asamblea más o menos grande (o sea, que tenga cierta entidad, si tu asamblea es de las pequeñitas la manipulación no tiene lugar, simplemente convences a los otros dos de tus posiciones, por absurdas o egoistas que sean (desengáñate, tú no quieres hacer la revolución ni nada parecido. Tú quieres alimentar tu ego, y tu ego tiene mucha hambre). En tu asamblea ya habrás formado tu grupo decisiorio, con el que conviertes tus designios en “decisiones de asamblea legítimas”. Pero además conviene que haya gente ajena al grupo que apoye y siga los designios dictados por el líder carismático (tú). Y este es el hooligan o fan de la asamblea.

No nos conviene que el hooligan esté metido en nuestro grupo de influencia. Podría descubrir cómo se toman estas decisiones y para qué, lo que le elimina como hooligan. Al hooligan hay que tenerle convencido de que está en una organización asamblearia, horizontal, revolucio-algo y toda esa mierda que no te crees. Al hooligan, ojo, no lo eliges, el hooligan es.. Es el tipo de persona al que todo le parece bien, todo es maravilloso y que vive convencido de que sólo dentro de nuestra asamblea se puede llevar a cabo nuestros proyectos revolucionarios (o por lo menos, que te de para dar una chapa en alguna okupa o el ateneo de Tomelloso). El hooligan, sí, vive en Narnia.

Siempre hay alguien así: es gente maja, simpática y con un sentido crítico orientado hacia el exterior y anulado completamente hacia la propia organización (tienes que estar atento de lavarle el cerebro convencerle de ello periódicamente, esta gente lee y la gente que lee acaba pensando por sí misma si la dejas sola).

Necesitas tener controlado constantemente a tu hooligan porque siempre verá cosas raras, como por ejemplo un comportamiento errático de su líder carismático (insistimos, ese eres tú, créetelo, joder!) y habla y se relaciona con todos los miembros de la asamblea, no como tú que no te soporta media asamblea. Y es bueno que hable con el resto, para convencerles de tus posiciones, dado que buena parte de la asamblea a estas alturas ya no te soporta. Normal, les mola la cosa esa de la toma de decisiones en común, la asamblea, el debate y pensar entre todos. De verdad, qué pesados!

En definitiva, querido manipulador asambleario, un hooligan es necesario en tu asamblea. Cuídalo, él se encargará de dar la brasa al resto con las bondades de la “organización revolucionaria”. A liderar por tí, por supuesto. ¡Suerte!

Brian al que llaman brian

La escena es bien conocida por todos y quien más quien menos se ha escacharrado de la risa hasta la lágrima. Brian de Nazaret entra en contacto con el Frente Popular de Judea para luchar contra los invasores romanos. Porque cumple con los difíciles criterios del frente: odia a los romanos (mucho!). Una vez admitido, ya como “Brian al que llaman Brian”, le cuentan que a los únicos que odian más que a los romanos es a esos cabrones del frente judaico popular (¡disidentes!), o a la unión popular de judea (¡disidentes!), o… y así con cada minúsculo grupúsculo (el frente son 4, la unión un señor mayor que gusta de las peleas de gladiadores, el fútbol de la época…)

Mas o menos ya se intuye que toca hablar de lo que llamamos, no sin cierta ironía, “movimiento libertario”. Se diría que los Monty Python en algún momento de su existencia se relacionaron con los entornos alternativos de su país. Y que estos son muy parecidos a los que se mueven en estos territorios sureños. Rex, el delirante líder del FPJ, sector oficial, lo hemos visto muchas veces pululando por ahí. Ese individuo que siempre tiene que decir qué es lo que tiene que hacer el grupo, que tiene clara la línea ideológica y estratégica del colectivo y que, en definitiva, tiene su principal fuente de inspiración en Napoleón Bonaparte, aunque luego sea capaz de citarte con toda la precisión del mundo a Kropotkin, Malatesta, Bakunin, Ricardo Mella y su primo del pueblo que también sabe mucho. Que oye, aquí somos muy fans de Kropotkin y hasta lo recomendamos, pero que no somos seres superiores por eso (ni
inferiores, ojo).

Otro grupo muy divertido es lo que sería el “escuadrón de suicidio”. Esa gente que cuenta su militancia en función de sus enfrentamientos con la fuerza pública, como si el objetivo de tu vida tuviese que ser recibir hostias en una mani, esas cosas que a la gente sin demasiadas taras les viene un poco mal. Pero claro, luego tenemos la forma en la que nos relacionamos con otros grupos, es decir. Cómo vemos a los “frente judaico popular” o “unión del pueblo judaico”. Lo mismo no caemos en la cuenta de lo problemático que es que nos cueste más reunirnos con nuestros supuestamente afines que con gente que directamente nos odia y nos desprecia (por ejemplo, troskos o socialdemócratas, aunque alguno dirá que
esto es una suerte de “frente popular de judea”…la rueda sigue!). Cuanto más pequeños, cerrados y ortodoxos nos hacemos, también nos hacemos más grandilocuentes. Nos ponemos el puño en la frente y emitimos comunicados “importantísimos” en los que solemos exigir algún tipo de reunión, o respuesta, o que me hagan casito…al gobierno, o a un secretario de algo…un poquito de casito, ¡¡que somos importantes!! Se entiende que en un proceso propagandístico hay que hincharse, de vez en cuando, ante el emperador y exigirle lo que hay que exigirle a ese hijo de caligula. Esta bien, siempre que no te lo acabes creyendo.

Y resulta que podemos llegar a odiar más a estos “otros” que al “imperio romano”. Y los criticamos con saña, sobre todo si esos grupos hacen “cosas”. Porque si alguien, no lo quiera tu deidad preferida, consigue realizar una acción positiva, integradora y con cierto predicamento popular, seguro que es algo antinarquista y fuera de todos los principios libertarios que aseguramos defender muy fuerte dentro de nosotros (fuera de nosotros hace tiempo que no defendemos nada). O si por un casual han sido partícipes de uno de los múltiples, variados y originales procesos de desfederación, purga, expulsión, etc. en el que se ve inmerso el mundillo libertario a falta de otras actividades más interesantes (no se, esa cosa de la revolución, o por lo menos alguna protestilla inocente al gobierno…un algo).

Lo malo es cuando odias más al compañero/excompañero de luchas (futuras, si hoy estás muy liado con tu cuenta de netflix) por cuestiones tan habituales entre nosotras cómo la estrategia, la doctrina anarquista (pista, ni Bakunin ni Kropotkin escribieron la Biblia, se les puede discutir, incluso tu interpretación de ambos es discutible… y que se suponía que tampoco hacemos caso al tipo que escribió La Biblia) y las purgas internas, escisiones, expulsiones y demás variantes del «ya no te ajunto» infantiloide en el que caemos tan a menudo. Y sin una madre que nos diga eso de «ni es que ni es ka. Me da igual quien a empezado! Ea!» (Toda bronca de madre termina con un ea o no es bronca). Los procesos de resolución de conflictos eran esto.

Esta “brianizacion” de nuestras organizaciones es verdad que es fuente inagotable de risas y anecdotario para la posteridad (también de vergüenza ajena, claro). Y quienes llevamos un payaso en el alma agradecemos los momentos tan especialmente graciosos que nos proporcionan. Pero es un desastre absoluto para la difusión y aplicación práctica de nuestras ideas, que era de lo que se trataba (supongo).


Deberíamos abandonar ya este vodevil libertario y volver al pensamiento crítico y la racionalidad. Al menos si pretendemos que nuestras ideas impregnen en la gente y se lleven, poco o mucho, a la práctica.
O bueno, podemos hacer una peli. A mi se me ocurre una basada en la invasión romana de Palestina…

Trabajo Y Capitalismo

Si existe una institución en la sociedad del capital universalmente aceptada es el trabajo. Esa forma de relación/actividad (que ocupa al menos un tercio de nuestra vida diaria) propicia, a nuestro parecer, la reproducción del capitalismo de muchas formas El trabajo es el motor y soporte del capitalismo. Nuestras fuerzas creadoras por lo tanto se pierden en crear los medios materiales de nuestra subyugación y no en dotarnos de los medios para alcanzar la felicidad. 

Si estamos en lo cierto para terminar con el capitalismo es una condición necesaria terminar antes con el trabajo, y aunque esta no nos asegura el fin del capitalismo, lo pondría en una situación en la que se tendría que transformar para asegurar su pervivencia. Situación propicia para encender la duda en la humanidad. 

Como hemos dicho el trabajo cumple la función de reproductor del capitalismo de distintas maneras. 

  • Mediante las plusvalías del trabajo. Plusvalía entendida como la diferencia entre los beneficios y los costes de producción (coste de los medios de producción y coste de personal), tal como la define la teoría marxista. Entonces esta plusvalía que cae en manos de los capitalistas, con el único fin de incrementar su riqueza, a su vez incrementa su poder y por lo tanto su capacidad de influir en la sociedad de muchas formas distintas (control económico de los medios de comunicación, lobbies políticos, contactos, etc). Y aunque no todos los poderosos realicen estas prácticas (sean cuales sean sus razones), no podemos caer en la ingenuidad de pensar que colectivamente no defenderán su forma de vivir y sus privilegios frente al resto y que no usaran todos los recursos a su alcance para hacerlo. Resulta que el garante de estos privilegios es el sistema sobre el que estos se asientan: el capitalismo, sistema que los poderosos defenderán con los medios que obtienen a través de, entre otras cosas, las plusvalías del trabajo. Y así nos encontramos en la situación de que con nuestro trabajo y esfuerzo solo ahondamos más el pozo en la que vivimos.

  • Adoctrinamiento en el centro de trabajo. Los centros de trabajo están altamente jerarquizados y son pocas las ocasiones durante la jornada laboral en las que realmente disfrutamos del libre albedrío y no estamos tutorizadas, monitorizadas, guiadas o directamente anuladas por una entidad/persona superior jerárquicamente a nosotras. Esta jerarquización necesita de un tipo de comportamiento en el que el sujeto se deja llevar y se somete a la voluntad de terceros aún en contra de la suya. Además se da también que en el mundo laboral se fomenta naturalmente la competencia y el individualismo, ninguno de los cuales son comportamientos beneficiosos a la hora de realizar luchas colectivas. Es lógico pensar que esta forma de actuar con el paso del tiempo (y la repetición) se interioriza y finalmente extiende más allá de la jornada laboral. Llegados a este punto la persona es dócil, no se resiste a medidas o situaciones en la que en cualquier otro caso si lo haría. Por lo tanto el trabajo, mediante su estructura altamente jerárquica, nos educa para convertirnos en personas dóciles que aceptan las órdenes con naturalidad y es que no podemos olvidar que aprendemos mediante la repetición y la imitación y que una vez aprendido un comportamiento con el paso del tiempo y la repetición este se naturaliza hasta el punto de pasar a formar parte de la persona en cuestión. 

  • El agotamiento físico y mental al que nos lleva el trabajo ya que este agotamiento hace que las personas después de su jornada laboral estén vacías, sin ganas de hacer nada más que descansar y por lo tanto no tengan la predisposición para preocuparse de los problemas que les atañen. 

  • Subyugación directa mediante los trabajos en el sector de la muerte y el mantenimiento del orden establecido como pueda ser la policía o el ejército. 

Podemos considerar el trabajo como una infección social que altera el propio medio en el que se reproduce para asegurarse condiciones más favorables para su reproducción y sostenimiento.

Sobre la violencia

“La violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad, en realidad lo realizan, afectando a sus víctimas de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.”

Definición extraída de wikipedia.(https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia).

En Apoyo Mutuo consideramos la violencia como un fracaso en las relaciones humanas. Cuando un conflicto se dilucida por métodos violentos este se resuelve favorablemente a favor de quien demuestra más fuerza, sin que intervengan en su resolución la libre discusión y el acuerdo entre iguales. No obstante, no hay que confundir la violencia con el hecho de sentirse violentado por una situación o la recriminación social a las propias actuaciones. Por ejemplo, recriminar los actos de alguien en un acto público. En las sociedades modernas se considera violencia cualquier cosa que nos incomode, pero que algo te incomode no lo convierte en violento por sí. Simplemente, te desagrada (las acelgas no son violentas, hay que aclararlo).

La violencia, en todo caso, pretende la dominación o subyugación de la persona o grupos de personas afectados por esta violencia. Toda violencia, por la propia definición del término, es un acto de dominación sobre alguien. En esencia, se trata de una actividad propiamente humana, relacionada con las luchas por el poder y la preeminencia dentro del grupo o colectivo.

Dicho lo cual, obviamente, la violencia es inherente a las sociedades jerarquizadas, tal como puedan ser las sociedades de partido único (léase estatismos de partido tipo Cuba, China o Corea del Norte), las dictaduras (sean militares o teocráticas), o las “democracias” capitalistas, como la que vivimos. En general, cualquier sociedad que precisa de una fuerza armada para mantener el “orden” y la cohesión social tiene un trasfondo más o menos violento.

La violencia la podemos clasificar en función del entorno en el que se aplica, el objetivo al que se le aplica o incluso la forma en la que se aplica. Así tenemos diversos tipos de violencias. Podríamos hablar más bien de violencias que de “violencia” en singular. Estas violencias se aplican, generalmente, combinándose unas con otras. No son compartimentos estancos. Por ejemplo, la violencia de género tiene componentes emocionales y físicos. En la violencia laboral, se pueden dar componentes de violencia racial, de género o xenófoba. Las combinaciones son tantas como la capacidad humana para atentar contra las libertades de los demás.

Se podría decir que la violencia es una característica inherente a la condición humana. Es posible que así sea, que haya algo en nuestra psique que nos empuja a ejercer el dominio sobre los demás, lo que inevitablemente lleva al uso de algún tipo de violencia de forma más o menos indiscriminada y más o menos organizada. Aunque preferimos pensar que más bien hay aspectos culturales que nos empujan a comportamientos violentos (esto es, vivimos impregnados en una cultura violenta que fomenta y facilita los comportamientos violentos). Nuestra sociedad es claramente violenta y eso nos convierte en objetos y sujetos (dependiendo de la escala social en la que nos situemos o las circunstancias) de la violencia.

La violencia, no obstante a ejercerse de forma jerárquica en sus formas aprobadas por el marco social (uso de ejércitos, policía, etc.), también se puede ejercer desde abajo hacia arriba, es decir, que sea el lumpen social (pobres, desheredados) quienes ejerzan algún tipo de venganza contra las clases privilegiadas. Si bien todo tipo de violencia es condenable y rechazable (si no se trata de actos de defensa propia), creemos que en este caso la capacidad de daño es mucho menor que cuando es desde las estructuras de poder donde se ejerce la violencia. Desde una posición de poder el grado de impunidad y arbitrariedad es muchísimo mayor que desde la situación contraria, que muchas veces es simplemente una expresión de rabia e impotencia difícilmente explicable racionalmente.

Todos hemos sufrido, de una u otra forma, algún tipo de violencia en nuestras vidas. Y muchos, en algún momento de nuestra existencia, hemos ejercido la violencia sobre alguien. Es labor de cada uno el buscar métodos para defendernos de la violencia que se ejerce sobre nosotros y, por supuesto, el evitar ejercer actos violentos y autoritarios contra nuestros semejantes. La violencia es, pues, un hecho que impregna nuestras vidas, dado que vivimos en una sociedad eminentemente violenta.

Dado que el conflicto con nuestros semejantes es inevitable, sobre todo en nuestras sociedades donde los intereses de unos y otros tienden a ser tan incompatibles, debemos buscar formas de resolución, diálogo y acuerdo entre iguales, que eviten el uso del poder, de la violencia, contra los demás. Desde nuestro punto de vista, el anarquismo da respuesta a estos conflictos proponiendo una sociedad de personas libres e iguales que se relacionan libremente entre sí. Tal vez podríamos creernos que podemos llegar a algo así, mejor que visiones apocalípticas que nada aportarán a nuestra vida.

el sabio de asamblea

Un tipo de manipulador/a de asamblea es EL QUE TODO LO SABE Y TODO LO HA VIVIDO. Son personas calladas que levantan sobre ellas un halo de técnico con sabiduría aportada por la experiencia y por su formación de un área específica, hasta aquí nada parece mal ¿No?. Suelen hablar siempre los últimos planteando apreciaciones o matices que ya se habían indicado en la asamblea por diferentes personas pero que ellos tiñen de “verdad”. Generalmente, son hombres de mediana edad y algunos con experiencias previas de militancias en diversos colectivos o asambleas (hay excepciones que no han militado pero se sienten con la autoridad suficiente para juzgar desde una posición superior al resto ya que consideran que su formación les ofrece un colchón de sabiduría total) sea como sea magnifican su militancia previa a cualquier incauta interesada en escucharles.

Unas veces es por su formación que es específica en algún tema tratado en la asamblea (y por lo tanto difícil rebatir sus argumentos porque el resto de las personas no están a su nivel) otras  porque aunque en la asamblea alguien más conozca  el tema estos sabios siempre  ignoran el resto de opiniones con frases como:  tienes la formación pero no ejerces la profesión en estos momentos; tienes la teoría pero lo importante es la aplicarlo a nuestra práctica;  y otras tantas en las que se escudan en argumentos técnicos como: hay que hacer tal cual o cosa, tenemos que tratar un tema específico y por lo tanto tenemos que recurrir a un especialista.

Siempre son personas con ego superlativo y por lo tanto aunque se centren en un área concreta del conocimiento serán también expertos o expondrán sus argumentos sobre diversos temas (no pueden evitar que su palabra sea la última)  incluso son los que se autoproclaman idóneos para la mediación o la escucha activa porque consideran que son técnicos en todos los aspectos de sus vidas por lo tanto se consideran neutrales: están por encima y separados del resto de personas de la asamblea. Vamos que son pequeños dioses que han venido a las asambleas para mostrarnos el verdadero camino al resto.

Mientras estos manipuladores/as ven su papel fundamental con las características que hemos enunciado anteriormente, la percepción del resto de la asamblea es diferente: Ven como estos manipuladores/as  poco a poco destruyen el grupo porque tienden a acaparar funciones dentro de la asamblea y a imponer su opinión por encima del resto. Se erigen de mediadores si les interesa pero si no se inhiben posicionándose secundariamente con una de las partes; hablan más fuera de la asamblea que en la asamblea para generar su círculo de fieles adoradores lo que ocasiona que los paganos no  tengan clara su posición y observen la aparición de una  facción dentro del grupo; no respetan el trabajo del grupo ya que siempre tienen que aportar e incluir (por encima del resto) sus opiniones, posiciones,… incluso aunque queden horas para la asamblea dejando al resto sin tiempo  material para que lean y puedan reflexionar sobre sus aportaciones.

Como son seres elegidos por la deidad siempre parece que hacen un favor a la asamblea por asistir porque son los únicos que entre tantos planes que tienen deciden que la asamblea es lo importante.

Por ideología no creemos en ningún “dios” ni divino ni humano por lo que hay que estar atentos para detectar a estos SABIOS-DIOSES para no dejar manipular y destruir a la asamblea.

El Anarcosindicalismo son los padres

En 1910 se fundó en España el sindicato más potente que se ha relacionado con el llamado Anarco-Sindicalismo, la CNT. Han pasado ya más de 100 años desde entonces y lo que entonces era una fuerza enorme, capaz de condicionar la política, forzar leyes y hasta, llegado el momento, influir decisivamente en revoluciones, es un crisol de grupúsculos más o menos reducidos empeñados en recoger el legado de la que fuera la gran organización obrera de los años 20-30 del siglo XX (ya ha llovido, y hasta granizado). En otros países la situación no es mucho más halagüeña, apenas unos cientos, o miles en el mejor de los casos, pugnan por la defensa de los derechos de los trabajadores desde presupuestos (al menos propagandísticos) anarquistas. ¿El anarcosindicalismo ha muerto? O lo mismo son los padres, es decir, nunca existió algo que pudiéramos denominar como “anarcosindicalismo”. Aclaremos conceptos.

En primer lugar, no existe ninguna corriente sindical que se pueda denominar “anarquista”. El anarquista no pretende obtener una mejora del 10/15% en la masa laboral de la empresa. El anarquista lo que quiere es que se colectivicen todos los medios de producción y que se forme una sociedad distinta basada en el apoyo mutuo y el libre acuerdo entre iguales. Aclaramos que como medios de producción nos referimos a aquellos medios que pueden producir bien y beneficio humano. Descartamos bancos, compañías de seguros y todo aquello relacionado con la economía especulativa…a no ser que se quiera comer billetes (creemos que sería un poco indigesto).

En segundo lugar la CNT (ni ninguna de las variantes en las que ahora está dividido aquel legado histórico) nunca se ha auto denominado específicamente “anarquista”, sí habla de anarcosindicalismo o de sus imbricaciones en el mundo libertario, pero nunca ha pretendido ser una organización específica. No sería lógico, ya que como decimos un sindicato no es una organización específica y ni siquiera revolucionaria.

Pero, y esto es importante, en un momento dado entre los anarquistas se vio la necesidad de participar de las luchas sociales y laborales, así que se propugna en crear organizaciones dedicadas a ello. Serían anarquistas los que alimentasen esas organizaciones y participasen en esas luchas, pero la organización sería un sindicato. De ahí que se empezasen a llamar “anarcosindicalistas”. Y el invento funcionó, y funcionó muy bien.

Entre esto y pretender que existe una ideología “anarcosindicalista” hay un mundo. Desconfiamos profundamente de cualquiera que se reclame como “anarcosindicalista”, como desconfiamos de aquellos que diferencian entre lo “libertario” y lo “anarquista”. Una cosa es ser anarquista y participar del sindicato y otra pretender que eso es parte de una ideología coherente. No lo es, pero quizá sea necesario llegar a un compromiso entre lo que se desea y lo que se puede.

¿Ha muerto el anarcosindicalismo? Es decir, ¿esta estrategia sigue siendo válida hoy en día? Hay síntomas de que podría ser así, de que quizá hay que dar una vuelta a la historia y replantearnos, de una u otra manera, si la vía sindical es todavía válida para la participación de los anarquistas en las luchas sociales y laborales a las que nos vemos abocados en estos tiempos de desregularización salvaje de nuestras condiciones vitales. Quizá tengamos que buscar nuevas estrategias, quizá haya que incidir todavía más en las antiguas formas y modos. Tendríamos que tener todas una profunda reflexión acera

Lo que es seguro es que no se puede dejar la lucha. Viva el 1 de Mayo!

Capitalismo y crisis ambiental

Como con cualquier otro debate que afecte al estatus quo, en cuanto el problema ambiental abandonó el ámbito científico y se introdujo en la esfera pública, el debate se convirtió en una cuestión de valores, de orientaciones culturales y de identidad política. La controversia inicial sobre el cambio climático, relacionada con su existencia o no, se superó pronto para convertirse en un debate en torno a las medidas a tomar, convirtiéndose así en una cuestión moral, relacionada con nuestros valores y visiones del mundo. Sus causas y soluciones implicaba reconocer las prácticas e intervenir en la sociedad, atendiendo a los valores y creencias de los individuos, grupos culturales, organizaciones, comunidades y sociedades. Aquí entraron en juego los grandes poderes para pervertir el debate, generar dudas y apartar el foco sobre la organización social presente, modificando el discurso inicial de los grupos y individuos que señalaban la raíz de la catástrofe ambiental para absorberlo en un modo atenuado que no contenía ya la crítica radical a las causas, conteniendo sólo los elementos discursivos que no perjudicaban al poder establecido. Ocurrido esto, estos poderes se prestaron rápidamente a utilizar todos sus medios para estigmatizar este “ecologismo radical” y “violento” (aquel que no había perdido su discurso señalando las causas reales del problema) y el ecologismo “bueno” que era aquél que había aceptado el discurso vacío y las reglas de juego actuales.  Hace ya más de 30 años de todo esto.

Los ecosistemas y su capacidad de recuperación están dando muestras evidentes de degradación severa, la inmensa biodiversidad del planeta tierra está en peligro. Bosques, pesquerías, océanos, pastizales, lagos, humedales, ríos y prácticamente cualquier ecosistema está amenazado. Muchos de estos ecosistemas se encuentran al borde del colapso o la desaparición y otros muchos ya desaparecieron hace tiempo. La desertificación avanza sobre gran parte del planeta, las constantes sequías están provocando que las reservas de agua subterráneas desaparezcan convirtiendo la tierra en baldíos, mientras que en otras las inundaciones constantes arrastran el suelo fértil hacia el mar. La tasa de desaparición de especies es como mínimo mil veces mayor que cualquier tasa natural de extinción conocida anteriormente. Mientras tanto los bosques retroceden a un ritmo de 375 km2 al día y a día de hoy ya se ha perdido el 80% de los bosques vírgenes de la tierra. Por si todo lo anteriormente mencionado fuese poco, el calentamiento global sigue su curso y amenaza con subir la temperatura media en la tierra hasta 7ºC en el 2050.

¿Provoca esto una reacción en masa? No. A escala global únicamente se toman escasas medidas a nivel político mientras que el resto de la población permanecemos pasivas. Estas “reacciones” políticas (siendo optimista) únicamente inciden sobre los efectos y nunca sobre las causas. (http://bigpicture.unfccc.int/#content-the-paris-agreement) ¿Por qué? ¿Qué provoca tanta indiferencia a los datos anteriores entre la mayoría de la población de los “países desarrollados”?

La respuesta a esta pregunta no parece ni sencilla ni única, desde luego no la conocemos, pero aún así todas sentimos y podemos ver algunos de los factores que en mayor o menor medida, dependiendo de la persona, conducen a esta actitud pasiva. Vamos a poner de relieve algunos de ellos (otros tantos se quedarán en el tintero). Bien, comencemos:

La distancia que existe hoy en día entre la mayor parte de la población de los mal llamados “países desarrollados” y el medio ambiente natural. Distancia originada por los actuales entornos urbanos (medios ambientes urbanos o ecosistemas urbanos). Lugares en los cuales según datos del Banco Mundial vive alrededor del 70% de la población en áreas como Europa o EEUU (https://data.worldbank.org/indicator/SP.URB.TOTL.IN.ZS), incrementandose este porcentaje año tras año. Estos entornos creados por el hombre mediante la urbanización son ambientes alterados en todos sus aspectos en función de las necesidades del ser humano. Los humanos que vivimos en estos entornos altamente modificados nos encontramos que solo nos relacionamos con los ciclos naturales por la ropa que usamos y con la flora y fauna local (en el mejor de los casos) a través excursiones o el turismo. En resumen, no tenemos una experiencia de la “naturaleza” en cualquiera de sus aspectos. Ninguna actividad cotidiana del habitante de una ciudad es influida de forma significativa por cualquier “condición natural”, el consumo, las relaciones sociales, la reproducción, el descanso, el ocio, las vivencias sensoriales, etc. son totalmente ajenos a cualquier agente natural. Bajo estas circunstancias el clima, la naturaleza y sus interacciones con el ser humano son observadas como un espectáculo del cual somos meros espectadores (http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf)

Somos ajenos a los efectos de nuestros actos. Otro factor a tener en cuenta es el hecho de que en la cadena causal de nuestros actos difícilmente somos testigos de los efectos de estos en la naturaleza. Cuando tiramos plástico, cuando usamos un vehículo a motor, cuando decidimos subir la calefacción porque tenemos algo de frío, etc. Nunca somos testigos directos de los efectos que pueden causar y desde luego nunca los sufrimos directamente. Este distanciamiento entre la causa y los efectos, al igual que en la cadena de mando militar, permiten evadirnos con facilidad de las consecuencias de nuestros actos.

La identidad cultural. Estas identidades suelen implicar la defensa de un conjunto de valores y estilos de vida por parte del individuo frente a identidades diferentes, percibidas, en ocasiones, como enemigas y la negación irracional de determinadas evidencias contrarias al ideario aceptado por el grupo. No podemos obviar la realidad de que aunque no seamos puramente irracionales, nuestra racionalidad es limitada y está condicionada por nuestras emociones y nuestro entorno. Tenemos así que la información no reduce por lo general el peso de la identidad cultural en nuestras decisiones, y por lo tanto en algunos casos el peso de la subjetividad. Al contrario de lo que solemos pensar, la información por sí sola es insuficiente para cambiar las actitudes de los individuos. En ocasiones, incluso, disponer de información nueva y variada sobre el cambio climático, como la que suelen proporcionar los medios de comunicación, puede producir una mayor polarización de la actitud, ya que la información es procesada de modo asimétrico por los que creen que el cambio climático es responsabilidad del ser humano y los que no creen en la ciencia del cambio climático, como muestra el reciente estudio de Cass Sunstein y colaboradores «How People Update Beliefs about Climate Change: Good News and Bad News» [Cómo actualizan las personas sus creencias sobre el cambio climático: buenas y malas noticias].

La dispersión del debate. Originada por distintos grupos de poder con un interés en confundir y subjetivizar el debate en torno al cambio climático, con el objetivo de soslayar las evidencias respecto al mismo ocultando las evidencias tras confrontaciones personales, de bandos o información contradictoria. Hemos de tener en cuenta que las acciones necesarias para mitigar el cambio climático implican que los intereses de determinadas organizaciones y actores colectivos se verán afectados. De modo que estos actores tienden a amplificar y polarizar el debate, y a atenuar el riesgo del cambio climático para proteger sus intereses, produciendo cambios en la cobertura en los medios, en las actitudes del público, en los mercados de consumo y en las políticas de los gobiernos.

La extenuante vida cotidiana.  Probablemente una de las más potentes herramientas del control en manos de los estados, el discurrir del día a día con sus problemas, conflictos y tareas destruye nuestras voluntades y nuestra habilidad para pensar en cualquier otro aspecto de la vida que no sea esta carrera de velocidad diaria. El poder anulador de la rutina diaria en las personas y el poder destructor de la voluntad de una sociedad que lleva a sus componentes a la extenuación diaria mediante jornadas laborales interminables y cotas de estrés elevadisimas.

Aunque no podemos identificar todas las causas de la inacción colectiva ante la destrucción de la tierra conocemos qué está causando esta destrucción.

El anterior discurso apocalíptico, que vaticina el fin de toda la humanidad si no cambia, únicamente genera miedo, apatía, espanto o tristeza; no las energías necesarias para impulsar fuerzas creadoras. Estas potencias sólo pueden venir de un discurso que traiga esperanza, muestre alternativas alcanzables y la oferta de un mundo mejor. Por lo tanto decimos que el cambio sí es posible, que es abordable y que comienza por identificar el causante de la situación actual y afrontar soluciones radicales, entendiendo como radicales aquello que ataca a la raíz del problema y no a sus efectos. No son deseables las soluciones intermedias que solo alargan el drama actual y obligarán a emplear mayores energías en un futuro.

El primer enemigo a batir no es ni más ni menos que la sociedad capitalista. No vamos a descubrir nada nuevo ya que aceptamos las ideas de la Ecología Social y afirmamos que los males que aquejan actualmente el planeta son los mismos que afectan a las sociedades humanas y sus causantes también. Que para terminar con los primeros debemos acabar con los últimos ya que están íntimamente ligados.

Aquí parece razonable pensar si estamos errando, y que lo que apuntamos como originado por la sociedad actual en realidad fuese inherente al ser humano y por lo tanto inevitable. Sin embargo de nuevo para desmontar este argumento para tirar de datos de esa organización “antisistema” que es la ONU:

  • La tasa de desaparición de bosques (el mayor y más diverso ecosistema de la tierra) es de trescientos setenta y cinco kilómetros cuadrados día, ya se ha perdido el ochenta por ciento de los bosques originales. Uno con uno billones de acres de bosque tropical han desaparecido entre 1960 y 1990. Las causas directas de la deforestación y degradación de los bosques (según la misma fuente) en orden de importancia son la expansión de los terrenos de cultivo y la sobreexplotación de madera para su uso industrial, de calefacción y comercial. Según el mismo informe las motivaciones subyacentes de estas prácticas incluyen la pobreza, el incremento de la población y el comercio de la madera.
  • En cuanto a los ecosistemas costeros y marinos. los datos no son más halagüeños. El 75% de las pesquerías están en estos momentos extintas, sobreexplotadas o en recuperación. La degradación de los ecosistemas marinos (según los mismos datos de la ONU) es causa del incremento de la presión en los recursos de estas zonas y en su uso como depósito de vertidos. Frente a esta sobreexplotación nos encontramos con el dato aterrador de que (según la FAO) ⅓ de los alimentos se pierde o desperdicia en la cadena de suministro, situación que es únicamente causada por la sociedad del consumo y sus hábitos.

Fuente: http://www.fao.org/fishery/topic/166313/en

  • La biodiversidad se está perdiendo a una tasa muchas veces mayor que cualquier gran extinción previa. En los últimos 30 años la extinción masiva de especies se ha convertido en un grave problema ambiental, se estima que alrededor del 24% de los mamíferos, y el 12% de aves están amenazados. Esta desaparición de biodiversidad es debida principalmente a la conversión de la tierra, el cambio climático, la polución, la sobre explotación de los recursos naturales y la introducción de especies exóticas.
  • La atmósfera está siendo gravemente alterada. La concentración de CO2 desde la revolución industrial se ha incrementado dramáticamente llevando al actual calentamiento global, aunque estas emisiones se distribuyen de forma irregular a lo largo del globo.

Todos los datos presentados se deben a causas exclusivamente sociales ya que ni la pobreza, ni el comercio, ni la industria son inherentes al ser humano.Factores sociales como la desigualdad, la existencia de la propiedad privada y la desaparición de los medios de vida tradicionales (que buscaban el equilibrio con la naturaleza) están detrás de estos números.

La contaminación de las aguas costeras como hemos apuntado es causada por los vertidos. De los cuales, las aguas residuales son la mayor parte. Estos vertidos es evidente que son una causa social evitables con una organización social distinta.

En cuanto a la desaparición de biodiversidad la conversión de la tierra es la causa más frecuente en zonas tropicales (gran bolsa de biodiversidad planetaria). Esta transformación es debido a la explotación de recursos naturales y al desplazamiento de población procedente de otras áreas, siendo estas dos causas factores sociales indiscutibles. Al contrario en las regiones industrializadas (o centrales al capitalismo) la polución es la causa más común de desaparición de especies, otros factores ligados a la desaparición de biodiversidad son la sobre población, sobre explotación de recursos naturales, los vertidos y la polución, el desarrollo urbano y las guerras. Ninguno de estos factores está ligado a la especie humana como tal sino a factores sociales y por lo tanto evitables (incluido la sobre población ya que algunas sociedad humanas han controlado su población de forma natural).

De nuevo las causas de la alteración de la atmósfera son claramente sociales: la industrialización, el uso de combustibles fósiles, la producción de cemento y la quema de biomasa. Todas ellas ligadas íntimamente a lo sociedad capitalista.

Volvemos de nuevo al caso del incremento de la población ya que merece ser tratado con más detenimiento. Aunque se tiende a asociar el incremento de la población humana a causas naturales la realidad es que como todo en el ser humano en gran parte es debido a causas culturales como la religión, la pobreza y el acceso a la educación basandonos de nuevo en datos de la rádical ONU (https://www.un.org/popin/icpd/conference/bkg/wppa.html). Además de este factor es inevitable pensar que si en un tipo de sociedad distinta ocurriese también esta sobre población, los efectos de esta sobre el medio ambiente podrían ser mitigados mediante distintos métodos como el libre movimiento de población.

Así que tenemos que podemos achacar directamente la destrucción en curso a causas exclusivamente ligadas a la sociedad humana actual y que el deterioro expuesto se ha realizado prácticamente en los dos últimos siglos, en paralelo al auge y extensión del capitalismo posterior a la revolución industrial.

Ahora bien no es exclusivamente el capitalismo el problema, cualquiera de las causas anteriores tiene como origen último la idea por la cual la naturaleza está ahí esperando ser explotada por el hombre, usada como si de una máquina expendedora se tratase, por la cual cualquier ser vivo existe para ser usado por el ser humano, ser que cosifica la vida en función de un utilitarismo miope, tratando la vida como un bien de consumo más. Esta es la base conceptual que nos ha llevado a la catástrofe ambiental en curso y es la base conceptual no solo del capitalismo sino de la mayor parte de las orientaciones políticas de cualquier espectro en la actualidad. Idea que surge con la filosofía Renacentista y su apreciación de la naturaleza como obstáculo para la superación del hombre (Descartes consideraba por ejemplo a los animales máquinas apropiables por el servicio del hombre ya que carecían de alma).  

Para terminar, estamos convencidas de que para acabar con la destrucción actual de la tierra no es suficiente acabar con el capitalismo (aunque sí necesario), tenemos que erradicar la idea de que la naturaleza está al servicio del ser humano, y es que no tenemos ningún derecho moral a hacer uso de la vida de otros seres vivos en nuestro beneficio. Por lo tanto si queremos asegurar la pervivencia de la vida en la tierra y en consecuencia de los humanos debemos acabar con la sociedad actual y crear una nueva sociedad basada en los valores del respeto a la vida, de la solidaridad y el apoyo mutuo, del equilibrio con el entorno, de una idea de progreso no basada en el crecimiento económico.

Los Pulsares emocionales: cuando la emoción domina una asamblea.

Hay personas que llegan a un grupo que se organiza de manera horizontal a través de asambleas y que su vida está dominada por el exceso de expresión de sentimientos tanto positivos como negativos.

Son personas que son simpáticas, abiertas aunque no cuentan intimidades o se dan a conocer sólo cuentan pinceladas de su personalidad y de su vida que no deja entrever si son así o es un papel que están representando. Animan siempre a la acción y están dispuestas a tomarse siempre una cerveza o unirse a una quedada sea cual sea.

Poco a poco se integran en los grupos de una manera fácil porque al hablar tanto y con todo el mundo es fácil integrarse, aunque en esta etapa ya se empieza a percibir que sólo se escuchan a ellos mismos que no escuchan a nadie más. Lo difícil comienza cuando se tiene que empezar a mostrar su verdadero yo, sus verdaderos sentimientos. Cuando la asamblea tiene que empezar a tomar decisiones complicadas o al menos de funcionamiento es cuando estas personas comienza un periodo difícil porque les empieza a invadir el miedo, la inseguridad y para compensarlo o para no mostrarlos lo que idean es situarse por encima del grupo y volcar esos miedos, inseguridades,… hacia fuera, hacia la asamblea por lo que ésta termina asumiendo los miedos e inseguridades de una persona como miedos e inseguridades comunes lo que supondrá paralizar a la asamblea. Volver a la casilla de salida si fuera un juego de entretenimiento, porque los grupos son inseguros porque se sustentan y se nutren de las personas que lo componen y si en vez de alimentarlos de seguridad, confianza, empatía, afecto,… se alimentan de miedos, inseguridades, simpatía,… el grupo o la asamblea se autodestruye porque esos sentimientos negativos no dejan avanzar al grupo y en cualquier momento se rompe la confianza entre sus miembros.

Tenemos que detectar ese rol de pulsares emocionales que vive las emociones tan intensamente que no convencen para actuar contra él porque es el rol que romperá el grupo.

Electoralismos

Cada hombre un voto, se decía cuando el derecho al voto era censitario, esto es, dependiente de unos ingresos determinados. Se luchó mucho por conseguirlo, y por evitarlo. Se temía que la extensión del derecho llevase al caos o al «socialismo». Se implantó, finalmente, y no pasó casi nada. Los conflictos sociales se seguían dilucidando en las calles y los tajos, con mayor o menor dureza. En el parlamento, todo lo más, se reflejaban de vez en cuando. Más adelante algunas mujeres exigieron su derecho: eran las sufragistas. Las apalearon, las humillaron, las encarcelaron, pero al final consiguieron su derecho. Sorprendentemente, ni hubo akelarres en las calles (una pena, son ceremonias muy vistosas), ni se transformó la sociedad en feminista.

Es curioso, que con todo lo que se ha luchado por un sistema electoral (parlamentario en estas latitudes ) sus éxitos parecen más propios de la voluntad de sus defensores que de los hechos históricos. Tal vez falla la cuestión de base. Consideramos, porque así nos lo enseñan, que democracia y electoral son la misma cosa. Que una sociedad democrática es una sociedad que vota. Sin más. Y no es verdad.

El acto de votar es hermoso, es un ritual evocador de la democracia. “Habla pueblo, habla”, se decía en la transición (o transacción). Y así gusta que hable, de manera educada, formal y ordenada. Justo como no se expresa el pueblo «soberano» (de la caraja que lleva). Pero el pueblo, cuando habla, suele ser brutal, áspero y arrollador. Todo lo contrario, vamos. Pero el ritual es bonito, vamos a reconocerlo. Eso sí, como todo ritual encierra una mentira y una historia de dominación y sumisión.

Electoral viene de elegir, al contrario que democracia, que habla de quien gobierna, quien manda. En el sistema electoral eliges quien, o quienes, van a gobernar en tu nombre. Quien va a discutir sobre violencia de género, tus derechos (laborales y como persona en general), subvenciones (a gente rica, generalmente), la paz, la guerra…es decir, es un acto de cesión de soberanía a un tercero, que será quien tome las decisiones. Y en eso se aleja del ideal democrático, porque ya no gobierna el pueblo, sino sus representantes. Y no es lo mismo, claro. Seguro que es mejor que corea del norte (casi todo es mejor que eso, salvo tal vez Tele 5), pero no deberíamos confundir los términos. Si es democracia, no es electoral.