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El hooligan

Continuamos con nuestra serie sobre manipulación de asambleas. En esta ocasión vamos a hablar de un biotipo raro pero necesario para todo buen manipulador que se precie: el hooligan, o fan incondicional. Dentro de toda asamblea más o menos grande (o sea, que tenga cierta entidad, si tu asamblea es de las pequeñitas la manipulación no tiene lugar, simplemente convences a los otros dos de tus posiciones, por absurdas o egoistas que sean (desengáñate, tú no quieres hacer la revolución ni nada parecido. Tú quieres alimentar tu ego, y tu ego tiene mucha hambre). En tu asamblea ya habrás formado tu grupo decisiorio, con el que conviertes tus designios en “decisiones de asamblea legítimas”. Pero además conviene que haya gente ajena al grupo que apoye y siga los designios dictados por el líder carismático (tú). Y este es el hooligan o fan de la asamblea.

No nos conviene que el hooligan esté metido en nuestro grupo de influencia. Podría descubrir cómo se toman estas decisiones y para qué, lo que le elimina como hooligan. Al hooligan hay que tenerle convencido de que está en una organización asamblearia, horizontal, revolucio-algo y toda esa mierda que no te crees. Al hooligan, ojo, no lo eliges, el hooligan es.. Es el tipo de persona al que todo le parece bien, todo es maravilloso y que vive convencido de que sólo dentro de nuestra asamblea se puede llevar a cabo nuestros proyectos revolucionarios (o por lo menos, que te de para dar una chapa en alguna okupa o el ateneo de Tomelloso). El hooligan, sí, vive en Narnia.

Siempre hay alguien así: es gente maja, simpática y con un sentido crítico orientado hacia el exterior y anulado completamente hacia la propia organización (tienes que estar atento de lavarle el cerebro convencerle de ello periódicamente, esta gente lee y la gente que lee acaba pensando por sí misma si la dejas sola).

Necesitas tener controlado constantemente a tu hooligan porque siempre verá cosas raras, como por ejemplo un comportamiento errático de su líder carismático (insistimos, ese eres tú, créetelo, joder!) y habla y se relaciona con todos los miembros de la asamblea, no como tú que no te soporta media asamblea. Y es bueno que hable con el resto, para convencerles de tus posiciones, dado que buena parte de la asamblea a estas alturas ya no te soporta. Normal, les mola la cosa esa de la toma de decisiones en común, la asamblea, el debate y pensar entre todos. De verdad, qué pesados!

En definitiva, querido manipulador asambleario, un hooligan es necesario en tu asamblea. Cuídalo, él se encargará de dar la brasa al resto con las bondades de la “organización revolucionaria”. A liderar por tí, por supuesto. ¡Suerte!

Objeción a las mesas electorales.

Es normal, o al menos a mí me ocurrió, que ante la situación de desobedecer una ley o requerimiento estatal surjan dudas y miedos. Desobedecer te posiciona, te expone, te vuelve vulnerable y siempre existe la posibilidad de que finalmente alguno de los miedos se materialice. Pretendo explicar los pasos necesarios para realizar objeción a la mesa y resolver las mismas dudas que a mí me surgieron a partir de mi experiencia y los pasos que dí en las elecciones generales del 28 de abril del 2019. Y el primer paso siempre es saber qué haces, cómo lo haces y qué implicaciones tiene hacerlo de esta manera. 

¿Por qué hacemos Objeción a la mesa electoral?

Hacemos Objeción Electoral porque queremos desobedecer a la imposición del estado de una forma política de la que no deseamos ser partícipes. Al tomar la vía de la desobediencia hacemos uso de una herramienta de lucha muy potente y con características propias. Debemos de ser consciente que con esta vía el objetivo no es librarnos de la injusticia que supone esta imposición (la mesa electoral) sino utilizar de forma pacífica esta misma injusticia y las trabas que ponga el Estado contra nosotras y nuestra voluntad como altavoz y amplificador de nuestra lucha para así llegar a la mayor parte posible de la sociedad y hacer a la misma favorable a nuestra postura. 

La Objeción a la mesa electoral como cualquier proceso de desobediencia requiere cierta preparación mental, operativa y colectiva para alcanzar el objetivo fijado de la forma menos traumática posible. 

Tres semanas antes de las elecciones…

Una tarde al llegar a casa me encontré el aviso de un certificado proveniente de la Junta Electoral, sólo tenía clara una cosa, no me iban a obligar en contra de mi voluntad a participar en la farsa de la democracia representativa pero no sabía cómo proceder, después de tener una conversación telefónica con un amigo con experiencia en este tema decidí que lo mejor era recoger el certificado cuanto antes. Empezaron los nervios, esa noche dormí poco y mal.   

¿Recojo la notificación en la que se me informa de que formo parte de una mesa electoral?

En este punto solo existen dos opciones: no recoger o recoger la notificación. En caso de no recoger la notificación el ayuntamiento bajo la supervisión de la Junta Electoral está obligado a realizar la notificación de forma fehaciente así que en ese caso dependiendo del ayuntamiento y la Junta correspondiente podrás recibir posteriormente un Burofax (aunque no sea recogido tendrá la misma validez que si se hubiese recogido a efectos de notificación), que se lo comuniquen a vecinos o familiares, o que insistan con la notificación. En cualquier caso si posteriormente decides realizar alegaciones y comenzar una campaña tienes que tener en cuenta que dispondrás de menos tiempo. 

En caso de recoger la notificación tendrás un plazo de siete días (hábiles, no cuentan sábados, domingos ni festivos) desde la notificación para realizar alegaciones ante la Junta Electoral de Zona correspondiente.

¿Qué tengo que poner en las alegaciones?¿Cómo las entrego?¿Dónde? ¿La van a aceptar? ¿Qué va a ocurrir después? ¿Cúal es el siguiente paso? Aquí las dudas se dividieron, multiplicaron y realizaron varios procesos de mitosis hasta convertirse en varios millones de dudas grandes y oscuras que disfrutaban atormentandome. 

Existen múltiples modelos de alegaciones circulando por internet (abajo enlazamos algunas), pero sea cual sea el modelo usado (o texto redactado por una misma) es importante que figure lo siguiente:

  • Que va dirigido a la Junta Electoral de Zona correspondiente.
  • La fecha.
  • El motivo por el que se realiza la alegación (recepción de la notificación).
  • La mesa electoral a la que se nos convoca y en fecha se nos convoca.
  • Nuestra intención de no presentarnos y la comunicación de la OBJECIÓN DE CONCIENCIA.
  • El motivo de la objeción de conciencia.
  • Que la convocatoria a la mesa electoral atenta contra tu conciencia, convicciones y libertad.

Además, y teniendo en cuenta que la Desobediencia Civil es una herramienta política, es importante que esta alegación sea lo más personal posible y no un simple corta y pega de una alegación de internet. Ten en cuenta que no pretendemos librarnos de estar en la mesa electoral, queremos hacer visible a toda la sociedad la injusticia de esta imposición y allanar el camino para las que vengan después. 

¡Bien ya tenemos la alegación redactada!¡Y solo hemos tardado 10 horas y 30 cambios en la redacción de la misma! Por suerte no han transcurrido los 7 días de plazo…

Ahora tenemos que entregar la alegación y tenemos de nuevo la opción de entregar la alegación presencialmente en la Junta Electoral (y aprovechar la entrega para realizar un acto visibilizando el problema) o entregar la misma vía carta certificada, burofax, etc, a la Junta Electoral de Zona que corresponda.  (aquí tienes el directorio de Juntas Electorales )

Tanto si  recogiste la notificación como si decidiste ignorar la misma tienes la opción de no presentarse el día de las elecciones a la mesa electoral y hacer como que no ha pasado nada. Aunque esta opción funciona en muchos casos sin tener ningún tipo de consecuencias, y siempre tendrás un amigo que te dirá que lo hagas, has de ser consciente que con esto no conseguirás visibilizar la injusticia que supone la presentación forzosa a las mesas electorales.  

Terminé la redacción de las alegaciones y después de pensar en si tenía tiempo para organizar algo para la entrega de las mismas decidí que la entregaría vía correo certificado. Los nervios empezaron a crecer a la vez que me afirmaba en que estaba haciendo lo correcto. 

Desgraciadamente es muy difícil que acepten unas alegaciones motivadas en la Objeción de Conciencia pero al menos existe un caso reciente  y nunca se sabe si nosotras seremos las siguientes. 

Como máximo, cinco días después de la notificación de nuestra objeción de conciencia la Junta Electoral resolverá nuestras alegaciones y nos notificará su resolución. Contra esta resolución no cabe recurso en vía administrativa, la única vía legal posible en este momento es el recurso judicial ante los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo. 

Vaya que sorpresa han rechazado las alegaciones, después de leer la respuesta tipo que recibí la rabia me invadió, su respuesta era prácticamente un insulto a todo lo que había pretendido expresar. Necesitaba responder a sus alegaciones así que me puse manos a la obra aunque no era la vía que me habían aconsejado. A la vez comencé a pensar en cómo iba a hacer pública mi objeción. La rabía ya había sustituido al miedo.

A estas alturas ya tendrás claro que la vía de la empatía y la escucha no es la del Estado y su Administración. En este punto las compañeras del Grupo Tortuga recomiendan mantener la comunicación con el Estado presentando ante un juzgado un escrito (documento 2 de la web del Grupo Tortuga) y a la par dar a conocer a la opinión pública la injusticia a la que estás siendo sometida. En este momento es en el que debes de poner en marcha la campaña que tengas pensada para dar a conocer la objeción de conciencia (carteles, comunicados a prensa, charlas, debates, acciones, etc).

Solo queda trabajar en la campaña y esperar al día de las elecciones. 

¡Y llegaron las elecciones!

Me desperté pronto, ya que aquella noche apenas había dormido por los nervios y decidí desaparecer de casa por si daba la casualidad de que aparecía por allí policía municipal para llevarme a la mesa (estaba seguro de que no iba a ocurrir pero sabía que en algún caso en lugares pequeños había ocurrido).

El día de las elecciones es importante que no te presentes a la mesa, puedes realizar cualquier actividad en torno a la campaña de difusión pero debes prestar mucha atención este día a la ley electoral, pues podríamos estar incurriendo en nuevos y más graves delitos. Ten en cuenta que durante la jornada de elecciones la ley es muy dura con cualquier actividad política y que no serías el primer caso de objetor electoral que sufre penas mayores debidas a acciones realizadas durante la jornada electoral. 

Después de las elecciones y demás cuestiones jurídicas.

Durante estos días es posible aprovechar el interés que demuestran los medios de comunicación con todo lo relacionado con las elecciones para hacer más visible nuestra campaña, es posible que algún medio decida entrevistar, publicar o dar unos segundos a esa persona que ha decidido hacer un acto político de objeción a las mesas electorales. 

Nadie fue a buscarme a mí casa, como era de esperar, me sentí un poco ridículo pero ya había pasado el día de las elecciones y a posteriorí todo es más sencillo. Parason los días, estuve esperando durante un tiempo la citación para juicio, citación que nunca recibí y a la cual todavía hoy no tengo claro como hubiese respondido. 

Pero resulta también que no solo pueden ser los momentos dulces de difusión de la campaña, a partir de este momento la administración puede comenzar un proceso judicial en nuestra contra amparándose en el artículo 143 de la Ley del Régimen Electoral, en base al cual nos pueden solicitar penas de prisión de tres meses a un año o multa de seis a veinticuatro meses (las multas de las que tenemos constancia oscilan entre rondar los 300 o los 1000 euros). Cada persona en este momento y en caso de recibir la denuncia debe decidir cómo actuar y que puede o no asumir, lo único que podemos recomendar en que en cualquier caso saque el mayor rédito político a la situación y que después de realizar la objeción no permanezca aislada sino que se ponga en contacto con otras personas que hayan pasado por el mismo proceso. 

Enlaces de interés:

Manifiesto por la Objeción de Conciencia Electoral

https://descensoelectoral.wordpress.com/

https://www.grupotortuga.com/Por-que-y-como-hacer-Objecion



El cuento de la oveja negra

Había una vez una oveja negra. Pero no era negra solo por su lana, brillante, siempre limpia, ensortijada y abundante. También su piel se mostraba de un suave color negruzco cuando la esquilaban, las pocas veces que la esquilaban, que eran muy pocas. La lana negra no se puede teñir y se colocaba con mucha dificultad en el mercado de la villa, al que el pastor acudía cada 3 mese con toda la lana acumulada de su rebaño, a 5 km de la granja, en el pueblo, donde también había una pequeña taberna que solía frecuentar de tanto en tanto.

La lana de Claudia, que así se llamaba la oveja negra, solo la llevaba cuando la señora Eulalia se la encargaba para hacerse un chal, una falda o un jersey. La señora Eulalia era una señora muy mayor que vivía sola en una cabaña y se decía que era bruja. Decía que la lana de la oveja negra era especial y nada la abrigaba y protegía del viento igual. Así que el pastor no se atrevía a deshacerse de aquella oveja negra, rara y mal encarada, pero que daba una lana tan especial que la Eulalia la pagaba al triple que la mejor lana blanca que se podía conseguir. Y porque con la leche de la oveja negra se podía hacer el queso más exquisito de cuantos se pudieran probar, queso que vendía en el mercado especificando que era de pura leche de oveja negra, mas claro, cremoso y sabroso que cualquier otro.

Al resto del rebaño Claudia también les resultaba rara y cascarrabias. Siempre les decía que las ovejas eran esclavas del pastor, que los perros del pastor (a los que odiaba con especial inquina y siempre intentaba fastidiar) estaban para vigilar que nadie se escapará del «campo de concentración » (así llamaba, con un balido especialmente fiero, a la bonita granja donde vivían, en la ladera de una montaña verde en verano y completamente blanca cuando la acariciaba el invierno) y no para protegerlas “del lobo”, o que el pastor no hacia más que aprovecharse de su lana y su leche sin darles nada a cambio, salvo servidumbre y opresión. Que no necesitaban amo ni perros para vivir por su cuenta de la hierba del campo, las bellotas y las bayas. A las ovejas les dolía la cabeza cuando les hablaba así. ¿que es ser esclava? ¿qué decía de los perros? ¿de que habla esta oveja tan mal encarada y gruñona? Cuando hablaba así, el rebaño se alejaba y se dedicaba a sus quehaceres hasta que a Claudia se le apagaba la voz y se recostaba en la hierba a ver las nubes.

Pero el rebaño, a pesar de todas estas rarezas, quería mucho a Claudia. Porque era un oveja bella y afable, cuando no hablaba de esclavos y explotadores y les contaba bellas historias a los corderitos. Tenía unos ojos azules, de un azul intensísimo, que adquirían un ligero tono rojizo cuando se enfadaba (lo que pasaba muy a menudo). En su cara tenia una cicatriz que le atravesaba toda la cara entre los ojos, si bien no la hacia más fea, pero les recordaba a todas lo que pasaba cuando se mordía al perro del pastor.

Ocurrió hacia ya 6 meses y todavía se comentaba en el rebaño. Uno de los perros se dedicaba a molestar a las ovejas (lo hacía constantemente, así se entretenía de las largas jornadas de pastoreo), les ladraba cuando comían y mordía en las patas cuando correteaban por el prado donde las llevaban a pastorear. Ese día decidió molestar a Claudia, que sin mediar palabra se abalanzó sobre el perro, un enorme mastín negro y fiero cuya sola presencia infundía terror en todo el rebaño. Le atacó con sus pezuñas, le mordió donde pudo, mientras el animal, asustado retrocedía entre gemidos lastimeros. Tuvieron de acudir el pastor y el resto de los perros para reducir a Claudia. Finalmente el pastor rompió su cayado en la cara de Claudia que se derrumbó desmayada y sangrando al suelo, mientras perros y pastor seguían pegándola y mordiéndola.

Claudia tardó un tiempo en recuperarse de sus heridas. El rebaño estuvo sin volver a verla unos 2 meses. Se contaba que la habían llevado finalmente al matadero, que la habían vendido a la anciana que le gustaba su lana, que se había escapado del veterinario…y alguna otra historia más disparatada. Pero no, finalmente Claudia apareció por la granja una bonita tarde de Septiembre. Cojeaba todavía un poquito y la cicatriz del cayado roto del pastor destacaba en medio de su cara.. Claudia tendría a partir de entonces una actitud un poco más distante con el resto del rebaño. Si le preguntaba les decía que “la habían dejado tirada”, y luego se volvía a pastar por otra zona. Es verdad que en unas pocas semanas volvió a contarle historias a las más pequeñas y volvió, aunque con menos pasión, a decirles cosas raras a sus compañeras adultas. Y que sus balidos sonaban más roncos y sombríos que antes, como si algo se le hubiese roto por dentro.

Hasta el día de la tormenta.

Aquel día el pastor sacó a su rebaño sin reparar en que había nubes que amenazaban tormenta. La noche anterior se había quedado hasta tarde en la taberna y le habían dicho que podría haber lobos en la zona. El pastor se reía mientras se bebía su vino y decía: “¡que vengan! Tengo a mi perro Satán para protegerme. Ningún lobo se atreverá a acercarse a mi rebaño y si vienen ya se enterarán de a quién no deben molestar”. Satán, claro, era ese enorme mastín negro que atacó a Claudia aquel infausto día, el mismo que gimoteaba ante los ataques de una única oveja defendería el rebaño de una manada de lobos.

Nada más llegar al prado las nubes empezaron a cerrarse, el cielo se volvió gris en un santiamén y empezaron a caer las primeras gotas. Perros y ovejas volvieron sus cabezas al pastor, que se puso un enorme chubasquero color verde oliva para protegerse de la lluvia y se plantó, con las piernas abiertas y apoyado en su cayado, a la entrada del camino. Sin moverse. Se le veía cabreado. Acababan de llegar tenía resaca y no estaba dispuesto a volverse a casa sin que sus ovejas se hubiesen alimentado. Pensaba que el agua le sentaría bien y no haría daño, sólo es agua. Ya se tomaría un baño caliente en casa a la vuelta y se dormiría viendo la tele. Así que, perros y ovejas, se encogieron de hombros y se resignaron a volver a casa empapados por la lluvia. Cada uno volvió a sus quehaceres, las ovejas a comer hierba y pasear y los perros a vigilar que nadie se perdiera. Claudia se alejó un poco hasta que casi todo el mundo pensaba si no pensaría escaparse, aunque ninguna oveja dijo nada, sabían que Claudia un día se iría. Pero no, se limitaba a estar erguida, mirando al resto del rebaño mientras por su cabeza volaban sus pensamientos, sus ensoñaciones. Ella no tenía hambre aquel día, seguía enfadada con el rebaño. Pero era su rebaño y a pesar de todo las quería. Al final se recostó debajo de un viejo árbol que estaba un poco alejado del rebaño.

El primer aullido llegó por el este. Lo oyeron todos: pastor, rebaño y perros. Cesaron los balidos, los ladridos y hasta el viento parecía que se había cortado. Sólo escuchaban la lluvia, ya intensa, caer en la tarde, que casi parecía noche por lo oscuro de las nubes. Nada. Y, de repente, otro aullido, esta vez por el este. Y otro al norte. Y al sur. Cada uno más cercano que el anterior. Una manada de lobos rodeaba el rebaño mientras el pastor llamaba a su lado a los perros. Satán gemía al lado de su amo mientras 15 o 20 lobos se manifestaban alrededor del rebaño, que se iba juntando entre sí cada vez más. Entonces, pastor y perros salieron al camino y corrieron hacia la granja sin volver la vista atrás ni preocuparse del que decían era su rebaño. No pararían hasta llegar a casa y encerrarse dentro de la casa. Y el rebaño al completo vio la verdad en algo que siempre les decía Claudia: aquellos perros estaban ahí para vigilarlas, no para protegerlas. Y ya no estaban.

Las ovejas estaban solas mientras el lobo se acercaba, lentamente, para elegir la que sería la primera presa. No había escapatoria.

Entonces ocurrió. Un balido salvaje, gutural, surgió de detrás de los lobos. Era Claudia que corría hacia los lobos. Nadie reparó en esa oveja negra refugiada detrás de aquel enorme árbol mientras los lobos se acercaban al rebaño. Claudia se lanzó directa a por el lobo jefe de la manada, a quien en sus muchos años nunca le había atacado ninguna oveja de cuantas había cazado. Claudia le mordió, le tiró al suelo, le dio cabezazos en todo el cuerpo, patadas…antes de que el resto de la manada siquiera pudiese reaccionar para defender a su jefe. Y cuando quisieron hacerlo, ya era tarde. El resto del rebaño, todas aquellas ovejas sumisas, tranquilas y miedosas, se lanzaron a por los lobos como había hecho aquella oveja negra con la cara partida por una cicatriz. Mordieron, dieron cabezazos, patadas y, finalmente, pusieron a la fuga a aquellos lobos que nunca olvidarían a aquel rebaño de ovejas mal encaradas y fieras.

Mientras los lobos huían las ovejas celebraron su victoria dando saltos y balando alegremente en una algarabía que se prolongaría hasta ya entrada la noche, cuando decidieron buscar una cueva donde refugiarse de la lluvia y esperar al nuevo día. A Claudia sus compañeras ya no le parecían tan blancas. Nunca volverían a aquella granja y se alimentarían de lo que pudieran encontrar en prados y montes.

Nunca se volvió a ver a Claudia y al rebaño por los alrededores. El pastor vendió su granja y emigró a la ciudad. Nadie se creyó que intentase, ni por un instante defender su rebaño cuando los lobos se acercaron y la vergüenza no le dejaba vivir. La señora Eulalia seguía vistiendo sus vestidos de lana negra. Nadie sabía de donde los sacaba, pero se cuenta que de vez en cuando sube al monte y recoge algunos mechones que se quedan prendidos en los matorrales. Se cuenta, también, que las noches de luna llena se escucha un balido de oveja especialmente ronco y desafiante.

suspendido i encuentro anarquista

Sentimos comunicar que el I ENCUENTRO ANARQUISTA programado para el próximo octubre queda suspendido temporalmente por falta de inscripciones hasta la fecha.

Muchas gracias a quienes habéis mostrado vuestro interés por que esta iniciativa pudiera salir adelante. Esperamos que en algún momento podamos ponerla en marcha.

Brian al que llaman brian

La escena es bien conocida por todos y quien más quien menos se ha escacharrado de la risa hasta la lágrima. Brian de Nazaret entra en contacto con el Frente Popular de Judea para luchar contra los invasores romanos. Porque cumple con los difíciles criterios del frente: odia a los romanos (mucho!). Una vez admitido, ya como “Brian al que llaman Brian”, le cuentan que a los únicos que odian más que a los romanos es a esos cabrones del frente judaico popular (¡disidentes!), o a la unión popular de judea (¡disidentes!), o… y así con cada minúsculo grupúsculo (el frente son 4, la unión un señor mayor que gusta de las peleas de gladiadores, el fútbol de la época…)

Mas o menos ya se intuye que toca hablar de lo que llamamos, no sin cierta ironía, “movimiento libertario”. Se diría que los Monty Python en algún momento de su existencia se relacionaron con los entornos alternativos de su país. Y que estos son muy parecidos a los que se mueven en estos territorios sureños. Rex, el delirante líder del FPJ, sector oficial, lo hemos visto muchas veces pululando por ahí. Ese individuo que siempre tiene que decir qué es lo que tiene que hacer el grupo, que tiene clara la línea ideológica y estratégica del colectivo y que, en definitiva, tiene su principal fuente de inspiración en Napoleón Bonaparte, aunque luego sea capaz de citarte con toda la precisión del mundo a Kropotkin, Malatesta, Bakunin, Ricardo Mella y su primo del pueblo que también sabe mucho. Que oye, aquí somos muy fans de Kropotkin y hasta lo recomendamos, pero que no somos seres superiores por eso (ni
inferiores, ojo).

Otro grupo muy divertido es lo que sería el “escuadrón de suicidio”. Esa gente que cuenta su militancia en función de sus enfrentamientos con la fuerza pública, como si el objetivo de tu vida tuviese que ser recibir hostias en una mani, esas cosas que a la gente sin demasiadas taras les viene un poco mal. Pero claro, luego tenemos la forma en la que nos relacionamos con otros grupos, es decir. Cómo vemos a los “frente judaico popular” o “unión del pueblo judaico”. Lo mismo no caemos en la cuenta de lo problemático que es que nos cueste más reunirnos con nuestros supuestamente afines que con gente que directamente nos odia y nos desprecia (por ejemplo, troskos o socialdemócratas, aunque alguno dirá que
esto es una suerte de “frente popular de judea”…la rueda sigue!). Cuanto más pequeños, cerrados y ortodoxos nos hacemos, también nos hacemos más grandilocuentes. Nos ponemos el puño en la frente y emitimos comunicados “importantísimos” en los que solemos exigir algún tipo de reunión, o respuesta, o que me hagan casito…al gobierno, o a un secretario de algo…un poquito de casito, ¡¡que somos importantes!! Se entiende que en un proceso propagandístico hay que hincharse, de vez en cuando, ante el emperador y exigirle lo que hay que exigirle a ese hijo de caligula. Esta bien, siempre que no te lo acabes creyendo.

Y resulta que podemos llegar a odiar más a estos “otros” que al “imperio romano”. Y los criticamos con saña, sobre todo si esos grupos hacen “cosas”. Porque si alguien, no lo quiera tu deidad preferida, consigue realizar una acción positiva, integradora y con cierto predicamento popular, seguro que es algo antinarquista y fuera de todos los principios libertarios que aseguramos defender muy fuerte dentro de nosotros (fuera de nosotros hace tiempo que no defendemos nada). O si por un casual han sido partícipes de uno de los múltiples, variados y originales procesos de desfederación, purga, expulsión, etc. en el que se ve inmerso el mundillo libertario a falta de otras actividades más interesantes (no se, esa cosa de la revolución, o por lo menos alguna protestilla inocente al gobierno…un algo).

Lo malo es cuando odias más al compañero/excompañero de luchas (futuras, si hoy estás muy liado con tu cuenta de netflix) por cuestiones tan habituales entre nosotras cómo la estrategia, la doctrina anarquista (pista, ni Bakunin ni Kropotkin escribieron la Biblia, se les puede discutir, incluso tu interpretación de ambos es discutible… y que se suponía que tampoco hacemos caso al tipo que escribió La Biblia) y las purgas internas, escisiones, expulsiones y demás variantes del «ya no te ajunto» infantiloide en el que caemos tan a menudo. Y sin una madre que nos diga eso de «ni es que ni es ka. Me da igual quien a empezado! Ea!» (Toda bronca de madre termina con un ea o no es bronca). Los procesos de resolución de conflictos eran esto.

Esta “brianizacion” de nuestras organizaciones es verdad que es fuente inagotable de risas y anecdotario para la posteridad (también de vergüenza ajena, claro). Y quienes llevamos un payaso en el alma agradecemos los momentos tan especialmente graciosos que nos proporcionan. Pero es un desastre absoluto para la difusión y aplicación práctica de nuestras ideas, que era de lo que se trataba (supongo).


Deberíamos abandonar ya este vodevil libertario y volver al pensamiento crítico y la racionalidad. Al menos si pretendemos que nuestras ideas impregnen en la gente y se lleven, poco o mucho, a la práctica.
O bueno, podemos hacer una peli. A mi se me ocurre una basada en la invasión romana de Palestina…

Trabajo Y Capitalismo

Si existe una institución en la sociedad del capital universalmente aceptada es el trabajo. Esa forma de relación/actividad (que ocupa al menos un tercio de nuestra vida diaria) propicia, a nuestro parecer, la reproducción del capitalismo de muchas formas El trabajo es el motor y soporte del capitalismo. Nuestras fuerzas creadoras por lo tanto se pierden en crear los medios materiales de nuestra subyugación y no en dotarnos de los medios para alcanzar la felicidad. 

Si estamos en lo cierto para terminar con el capitalismo es una condición necesaria terminar antes con el trabajo, y aunque esta no nos asegura el fin del capitalismo, lo pondría en una situación en la que se tendría que transformar para asegurar su pervivencia. Situación propicia para encender la duda en la humanidad. 

Como hemos dicho el trabajo cumple la función de reproductor del capitalismo de distintas maneras. 

  • Mediante las plusvalías del trabajo. Plusvalía entendida como la diferencia entre los beneficios y los costes de producción (coste de los medios de producción y coste de personal), tal como la define la teoría marxista. Entonces esta plusvalía que cae en manos de los capitalistas, con el único fin de incrementar su riqueza, a su vez incrementa su poder y por lo tanto su capacidad de influir en la sociedad de muchas formas distintas (control económico de los medios de comunicación, lobbies políticos, contactos, etc). Y aunque no todos los poderosos realicen estas prácticas (sean cuales sean sus razones), no podemos caer en la ingenuidad de pensar que colectivamente no defenderán su forma de vivir y sus privilegios frente al resto y que no usaran todos los recursos a su alcance para hacerlo. Resulta que el garante de estos privilegios es el sistema sobre el que estos se asientan: el capitalismo, sistema que los poderosos defenderán con los medios que obtienen a través de, entre otras cosas, las plusvalías del trabajo. Y así nos encontramos en la situación de que con nuestro trabajo y esfuerzo solo ahondamos más el pozo en la que vivimos.

  • Adoctrinamiento en el centro de trabajo. Los centros de trabajo están altamente jerarquizados y son pocas las ocasiones durante la jornada laboral en las que realmente disfrutamos del libre albedrío y no estamos tutorizadas, monitorizadas, guiadas o directamente anuladas por una entidad/persona superior jerárquicamente a nosotras. Esta jerarquización necesita de un tipo de comportamiento en el que el sujeto se deja llevar y se somete a la voluntad de terceros aún en contra de la suya. Además se da también que en el mundo laboral se fomenta naturalmente la competencia y el individualismo, ninguno de los cuales son comportamientos beneficiosos a la hora de realizar luchas colectivas. Es lógico pensar que esta forma de actuar con el paso del tiempo (y la repetición) se interioriza y finalmente extiende más allá de la jornada laboral. Llegados a este punto la persona es dócil, no se resiste a medidas o situaciones en la que en cualquier otro caso si lo haría. Por lo tanto el trabajo, mediante su estructura altamente jerárquica, nos educa para convertirnos en personas dóciles que aceptan las órdenes con naturalidad y es que no podemos olvidar que aprendemos mediante la repetición y la imitación y que una vez aprendido un comportamiento con el paso del tiempo y la repetición este se naturaliza hasta el punto de pasar a formar parte de la persona en cuestión. 

  • El agotamiento físico y mental al que nos lleva el trabajo ya que este agotamiento hace que las personas después de su jornada laboral estén vacías, sin ganas de hacer nada más que descansar y por lo tanto no tengan la predisposición para preocuparse de los problemas que les atañen. 

  • Subyugación directa mediante los trabajos en el sector de la muerte y el mantenimiento del orden establecido como pueda ser la policía o el ejército. 

Podemos considerar el trabajo como una infección social que altera el propio medio en el que se reproduce para asegurarse condiciones más favorables para su reproducción y sostenimiento.

El Candidato

El candidato me miraba desde el cartel electoral, aquella noche de mayo en la que esperaba en la parada mi bus para llegar, por fin, a casa. La débil luz de las farolas, de un tono anaranjado apagado, hacían que me fuese difícil distinguir exactamente las facciones del candidato en aquella solitaria calle a esas horas de la noche. Sólo veía esa sonrisa.

Me sonreía, con esa sonrisa brutal y despiadada tan característica de estos personajes. Una sonrisa propia de quien sabe lo que te conviene. Me ponía nervioso esa mirada estampada en el papel couche del cartel. Parecía mirarme. Me moví hacia otro punto de la parada, fuera de la marquesina tal vez dejara de sentirme observado. Pero una vez me coloqué fuera de la marquesina, no demasiado lejos por si llegaba el bus, me di cuenta de que seguía mirándome. Como esos cuadros que hay en el Prado, que mires el retrato desde donde lo mires el personaje te sigue observando. Pero esto era algo diferente. Su sonrisa parecía haberse ampliado, mostrando sus dientes perfectamente blancos, alineados y cuadrados. Amenazantes. Era la sonrisa de una fiera a punto de saltar sobre su presa.

Miré a mi alrededor. La calle, aunque de doble sentido, era relativamente estrecha. Enfrente podía ver la marquesina de la parada de enfrente, la que lleva los autobuses de vuelta al centro de la ciudad. Había en ella otro cartel electoral, de otro partido distinto. En las farolas de la calle había más carteles de otros partidos, y ninguna luz en las casas delos edificios de la calle. Ya era tarde, pero es extraño que no hubiese nadie despierto, viendo la tele o algo así. Era como si en esa calle no viviese nadie.

No tenía escapatoria, observé el cartel de la parada de enfrente. Otro candidato mirándome, sonriendo con la misma sonrisa despiadada, de quien ha pasado la vida mordiendo yugulares y pisando cuellos (y rindiendo pleitesía cuando toca). Distintos ojos, algunas canas más, pero la misma mirada sin alma. Levante la vista, tal vez la luna me infundiría algo de valor, mi mirada se cruzó con la imagen que se veía en el cartel colgado de la farola, de un tercer candidato. El cartel se balanceaba ligeramente con el viento, pero podía apreciar perfectamente la mirada y la sonrisa del candidato. Un color distinto, otras siglas, otra cara. La misma sonrisa, la misma mirada. Y el mismo mensaje: vótame o iré a buscarte.

Tengo la sensación de ser la presa disputada por una jauría de fieras. En cualquier momento el más cercano sacará la mano del cartel y me agarrará, para convencerme y vaciarme por dentro. Los demás candidatos, perdida su oportunidad, llorarán por no tener su presa, pero estarán satisfechos, cómplices de la nueva captura.

Ya llega el bus, el número de línea en el frontal, iluminado en un amarillo más brillante que he visto nunca (o eso me parece) me hace soltar un suspiro de alivio. Subo al autobús y pico mi billete. El conductor, un hombre ya entrado en la cincuentena, encorvado sobre el volante y algo desaliñado, tras una jornada completa a punto de terminar, arranca según escucha el clinc de mi billete. Miro a la marquesina y el candidato me sigue mirando. Me parece que ya no sonríe.

Sobre la violencia

“La violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad, en realidad lo realizan, afectando a sus víctimas de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.”

Definición extraída de wikipedia.(https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia).

En Apoyo Mutuo consideramos la violencia como un fracaso en las relaciones humanas. Cuando un conflicto se dilucida por métodos violentos este se resuelve favorablemente a favor de quien demuestra más fuerza, sin que intervengan en su resolución la libre discusión y el acuerdo entre iguales. No obstante, no hay que confundir la violencia con el hecho de sentirse violentado por una situación o la recriminación social a las propias actuaciones. Por ejemplo, recriminar los actos de alguien en un acto público. En las sociedades modernas se considera violencia cualquier cosa que nos incomode, pero que algo te incomode no lo convierte en violento por sí. Simplemente, te desagrada (las acelgas no son violentas, hay que aclararlo).

La violencia, en todo caso, pretende la dominación o subyugación de la persona o grupos de personas afectados por esta violencia. Toda violencia, por la propia definición del término, es un acto de dominación sobre alguien. En esencia, se trata de una actividad propiamente humana, relacionada con las luchas por el poder y la preeminencia dentro del grupo o colectivo.

Dicho lo cual, obviamente, la violencia es inherente a las sociedades jerarquizadas, tal como puedan ser las sociedades de partido único (léase estatismos de partido tipo Cuba, China o Corea del Norte), las dictaduras (sean militares o teocráticas), o las “democracias” capitalistas, como la que vivimos. En general, cualquier sociedad que precisa de una fuerza armada para mantener el “orden” y la cohesión social tiene un trasfondo más o menos violento.

La violencia la podemos clasificar en función del entorno en el que se aplica, el objetivo al que se le aplica o incluso la forma en la que se aplica. Así tenemos diversos tipos de violencias. Podríamos hablar más bien de violencias que de “violencia” en singular. Estas violencias se aplican, generalmente, combinándose unas con otras. No son compartimentos estancos. Por ejemplo, la violencia de género tiene componentes emocionales y físicos. En la violencia laboral, se pueden dar componentes de violencia racial, de género o xenófoba. Las combinaciones son tantas como la capacidad humana para atentar contra las libertades de los demás.

Se podría decir que la violencia es una característica inherente a la condición humana. Es posible que así sea, que haya algo en nuestra psique que nos empuja a ejercer el dominio sobre los demás, lo que inevitablemente lleva al uso de algún tipo de violencia de forma más o menos indiscriminada y más o menos organizada. Aunque preferimos pensar que más bien hay aspectos culturales que nos empujan a comportamientos violentos (esto es, vivimos impregnados en una cultura violenta que fomenta y facilita los comportamientos violentos). Nuestra sociedad es claramente violenta y eso nos convierte en objetos y sujetos (dependiendo de la escala social en la que nos situemos o las circunstancias) de la violencia.

La violencia, no obstante a ejercerse de forma jerárquica en sus formas aprobadas por el marco social (uso de ejércitos, policía, etc.), también se puede ejercer desde abajo hacia arriba, es decir, que sea el lumpen social (pobres, desheredados) quienes ejerzan algún tipo de venganza contra las clases privilegiadas. Si bien todo tipo de violencia es condenable y rechazable (si no se trata de actos de defensa propia), creemos que en este caso la capacidad de daño es mucho menor que cuando es desde las estructuras de poder donde se ejerce la violencia. Desde una posición de poder el grado de impunidad y arbitrariedad es muchísimo mayor que desde la situación contraria, que muchas veces es simplemente una expresión de rabia e impotencia difícilmente explicable racionalmente.

Todos hemos sufrido, de una u otra forma, algún tipo de violencia en nuestras vidas. Y muchos, en algún momento de nuestra existencia, hemos ejercido la violencia sobre alguien. Es labor de cada uno el buscar métodos para defendernos de la violencia que se ejerce sobre nosotros y, por supuesto, el evitar ejercer actos violentos y autoritarios contra nuestros semejantes. La violencia es, pues, un hecho que impregna nuestras vidas, dado que vivimos en una sociedad eminentemente violenta.

Dado que el conflicto con nuestros semejantes es inevitable, sobre todo en nuestras sociedades donde los intereses de unos y otros tienden a ser tan incompatibles, debemos buscar formas de resolución, diálogo y acuerdo entre iguales, que eviten el uso del poder, de la violencia, contra los demás. Desde nuestro punto de vista, el anarquismo da respuesta a estos conflictos proponiendo una sociedad de personas libres e iguales que se relacionan libremente entre sí. Tal vez podríamos creernos que podemos llegar a algo así, mejor que visiones apocalípticas que nada aportarán a nuestra vida.

el sabio de asamblea

Un tipo de manipulador/a de asamblea es EL QUE TODO LO SABE Y TODO LO HA VIVIDO. Son personas calladas que levantan sobre ellas un halo de técnico con sabiduría aportada por la experiencia y por su formación de un área específica, hasta aquí nada parece mal ¿No?. Suelen hablar siempre los últimos planteando apreciaciones o matices que ya se habían indicado en la asamblea por diferentes personas pero que ellos tiñen de “verdad”. Generalmente, son hombres de mediana edad y algunos con experiencias previas de militancias en diversos colectivos o asambleas (hay excepciones que no han militado pero se sienten con la autoridad suficiente para juzgar desde una posición superior al resto ya que consideran que su formación les ofrece un colchón de sabiduría total) sea como sea magnifican su militancia previa a cualquier incauta interesada en escucharles.

Unas veces es por su formación que es específica en algún tema tratado en la asamblea (y por lo tanto difícil rebatir sus argumentos porque el resto de las personas no están a su nivel) otras  porque aunque en la asamblea alguien más conozca  el tema estos sabios siempre  ignoran el resto de opiniones con frases como:  tienes la formación pero no ejerces la profesión en estos momentos; tienes la teoría pero lo importante es la aplicarlo a nuestra práctica;  y otras tantas en las que se escudan en argumentos técnicos como: hay que hacer tal cual o cosa, tenemos que tratar un tema específico y por lo tanto tenemos que recurrir a un especialista.

Siempre son personas con ego superlativo y por lo tanto aunque se centren en un área concreta del conocimiento serán también expertos o expondrán sus argumentos sobre diversos temas (no pueden evitar que su palabra sea la última)  incluso son los que se autoproclaman idóneos para la mediación o la escucha activa porque consideran que son técnicos en todos los aspectos de sus vidas por lo tanto se consideran neutrales: están por encima y separados del resto de personas de la asamblea. Vamos que son pequeños dioses que han venido a las asambleas para mostrarnos el verdadero camino al resto.

Mientras estos manipuladores/as ven su papel fundamental con las características que hemos enunciado anteriormente, la percepción del resto de la asamblea es diferente: Ven como estos manipuladores/as  poco a poco destruyen el grupo porque tienden a acaparar funciones dentro de la asamblea y a imponer su opinión por encima del resto. Se erigen de mediadores si les interesa pero si no se inhiben posicionándose secundariamente con una de las partes; hablan más fuera de la asamblea que en la asamblea para generar su círculo de fieles adoradores lo que ocasiona que los paganos no  tengan clara su posición y observen la aparición de una  facción dentro del grupo; no respetan el trabajo del grupo ya que siempre tienen que aportar e incluir (por encima del resto) sus opiniones, posiciones,… incluso aunque queden horas para la asamblea dejando al resto sin tiempo  material para que lean y puedan reflexionar sobre sus aportaciones.

Como son seres elegidos por la deidad siempre parece que hacen un favor a la asamblea por asistir porque son los únicos que entre tantos planes que tienen deciden que la asamblea es lo importante.

Por ideología no creemos en ningún “dios” ni divino ni humano por lo que hay que estar atentos para detectar a estos SABIOS-DIOSES para no dejar manipular y destruir a la asamblea.

El Anarcosindicalismo son los padres

En 1910 se fundó en España el sindicato más potente que se ha relacionado con el llamado Anarco-Sindicalismo, la CNT. Han pasado ya más de 100 años desde entonces y lo que entonces era una fuerza enorme, capaz de condicionar la política, forzar leyes y hasta, llegado el momento, influir decisivamente en revoluciones, es un crisol de grupúsculos más o menos reducidos empeñados en recoger el legado de la que fuera la gran organización obrera de los años 20-30 del siglo XX (ya ha llovido, y hasta granizado). En otros países la situación no es mucho más halagüeña, apenas unos cientos, o miles en el mejor de los casos, pugnan por la defensa de los derechos de los trabajadores desde presupuestos (al menos propagandísticos) anarquistas. ¿El anarcosindicalismo ha muerto? O lo mismo son los padres, es decir, nunca existió algo que pudiéramos denominar como “anarcosindicalismo”. Aclaremos conceptos.

En primer lugar, no existe ninguna corriente sindical que se pueda denominar “anarquista”. El anarquista no pretende obtener una mejora del 10/15% en la masa laboral de la empresa. El anarquista lo que quiere es que se colectivicen todos los medios de producción y que se forme una sociedad distinta basada en el apoyo mutuo y el libre acuerdo entre iguales. Aclaramos que como medios de producción nos referimos a aquellos medios que pueden producir bien y beneficio humano. Descartamos bancos, compañías de seguros y todo aquello relacionado con la economía especulativa…a no ser que se quiera comer billetes (creemos que sería un poco indigesto).

En segundo lugar la CNT (ni ninguna de las variantes en las que ahora está dividido aquel legado histórico) nunca se ha auto denominado específicamente “anarquista”, sí habla de anarcosindicalismo o de sus imbricaciones en el mundo libertario, pero nunca ha pretendido ser una organización específica. No sería lógico, ya que como decimos un sindicato no es una organización específica y ni siquiera revolucionaria.

Pero, y esto es importante, en un momento dado entre los anarquistas se vio la necesidad de participar de las luchas sociales y laborales, así que se propugna en crear organizaciones dedicadas a ello. Serían anarquistas los que alimentasen esas organizaciones y participasen en esas luchas, pero la organización sería un sindicato. De ahí que se empezasen a llamar “anarcosindicalistas”. Y el invento funcionó, y funcionó muy bien.

Entre esto y pretender que existe una ideología “anarcosindicalista” hay un mundo. Desconfiamos profundamente de cualquiera que se reclame como “anarcosindicalista”, como desconfiamos de aquellos que diferencian entre lo “libertario” y lo “anarquista”. Una cosa es ser anarquista y participar del sindicato y otra pretender que eso es parte de una ideología coherente. No lo es, pero quizá sea necesario llegar a un compromiso entre lo que se desea y lo que se puede.

¿Ha muerto el anarcosindicalismo? Es decir, ¿esta estrategia sigue siendo válida hoy en día? Hay síntomas de que podría ser así, de que quizá hay que dar una vuelta a la historia y replantearnos, de una u otra manera, si la vía sindical es todavía válida para la participación de los anarquistas en las luchas sociales y laborales a las que nos vemos abocados en estos tiempos de desregularización salvaje de nuestras condiciones vitales. Quizá tengamos que buscar nuevas estrategias, quizá haya que incidir todavía más en las antiguas formas y modos. Tendríamos que tener todas una profunda reflexión acera

Lo que es seguro es que no se puede dejar la lucha. Viva el 1 de Mayo!