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suspendido i encuentro anarquista

Sentimos comunicar que el I ENCUENTRO ANARQUISTA programado para el próximo octubre queda suspendido temporalmente por falta de inscripciones hasta la fecha.

Muchas gracias a quienes habéis mostrado vuestro interés por que esta iniciativa pudiera salir adelante. Esperamos que en algún momento podamos ponerla en marcha.

Brian al que llaman brian

La escena es bien conocida por todos y quien más quien menos se ha escacharrado de la risa hasta la lágrima. Brian de Nazaret entra en contacto con el Frente Popular de Judea para luchar contra los invasores romanos. Porque cumple con los difíciles criterios del frente: odia a los romanos (mucho!). Una vez admitido, ya como “Brian al que llaman Brian”, le cuentan que a los únicos que odian más que a los romanos es a esos cabrones del frente judaico popular (¡disidentes!), o a la unión popular de judea (¡disidentes!), o… y así con cada minúsculo grupúsculo (el frente son 4, la unión un señor mayor que gusta de las peleas de gladiadores, el fútbol de la época…)

Mas o menos ya se intuye que toca hablar de lo que llamamos, no sin cierta ironía, “movimiento libertario”. Se diría que los Monty Python en algún momento de su existencia se relacionaron con los entornos alternativos de su país. Y que estos son muy parecidos a los que se mueven en estos territorios sureños. Rex, el delirante líder del FPJ, sector oficial, lo hemos visto muchas veces pululando por ahí. Ese individuo que siempre tiene que decir qué es lo que tiene que hacer el grupo, que tiene clara la línea ideológica y estratégica del colectivo y que, en definitiva, tiene su principal fuente de inspiración en Napoleón Bonaparte, aunque luego sea capaz de citarte con toda la precisión del mundo a Kropotkin, Malatesta, Bakunin, Ricardo Mella y su primo del pueblo que también sabe mucho. Que oye, aquí somos muy fans de Kropotkin y hasta lo recomendamos, pero que no somos seres superiores por eso (ni
inferiores, ojo).

Otro grupo muy divertido es lo que sería el “escuadrón de suicidio”. Esa gente que cuenta su militancia en función de sus enfrentamientos con la fuerza pública, como si el objetivo de tu vida tuviese que ser recibir hostias en una mani, esas cosas que a la gente sin demasiadas taras les viene un poco mal. Pero claro, luego tenemos la forma en la que nos relacionamos con otros grupos, es decir. Cómo vemos a los “frente judaico popular” o “unión del pueblo judaico”. Lo mismo no caemos en la cuenta de lo problemático que es que nos cueste más reunirnos con nuestros supuestamente afines que con gente que directamente nos odia y nos desprecia (por ejemplo, troskos o socialdemócratas, aunque alguno dirá que
esto es una suerte de “frente popular de judea”…la rueda sigue!). Cuanto más pequeños, cerrados y ortodoxos nos hacemos, también nos hacemos más grandilocuentes. Nos ponemos el puño en la frente y emitimos comunicados “importantísimos” en los que solemos exigir algún tipo de reunión, o respuesta, o que me hagan casito…al gobierno, o a un secretario de algo…un poquito de casito, ¡¡que somos importantes!! Se entiende que en un proceso propagandístico hay que hincharse, de vez en cuando, ante el emperador y exigirle lo que hay que exigirle a ese hijo de caligula. Esta bien, siempre que no te lo acabes creyendo.

Y resulta que podemos llegar a odiar más a estos “otros” que al “imperio romano”. Y los criticamos con saña, sobre todo si esos grupos hacen “cosas”. Porque si alguien, no lo quiera tu deidad preferida, consigue realizar una acción positiva, integradora y con cierto predicamento popular, seguro que es algo antinarquista y fuera de todos los principios libertarios que aseguramos defender muy fuerte dentro de nosotros (fuera de nosotros hace tiempo que no defendemos nada). O si por un casual han sido partícipes de uno de los múltiples, variados y originales procesos de desfederación, purga, expulsión, etc. en el que se ve inmerso el mundillo libertario a falta de otras actividades más interesantes (no se, esa cosa de la revolución, o por lo menos alguna protestilla inocente al gobierno…un algo).

Lo malo es cuando odias más al compañero/excompañero de luchas (futuras, si hoy estás muy liado con tu cuenta de netflix) por cuestiones tan habituales entre nosotras cómo la estrategia, la doctrina anarquista (pista, ni Bakunin ni Kropotkin escribieron la Biblia, se les puede discutir, incluso tu interpretación de ambos es discutible… y que se suponía que tampoco hacemos caso al tipo que escribió La Biblia) y las purgas internas, escisiones, expulsiones y demás variantes del «ya no te ajunto» infantiloide en el que caemos tan a menudo. Y sin una madre que nos diga eso de «ni es que ni es ka. Me da igual quien a empezado! Ea!» (Toda bronca de madre termina con un ea o no es bronca). Los procesos de resolución de conflictos eran esto.

Esta “brianizacion” de nuestras organizaciones es verdad que es fuente inagotable de risas y anecdotario para la posteridad (también de vergüenza ajena, claro). Y quienes llevamos un payaso en el alma agradecemos los momentos tan especialmente graciosos que nos proporcionan. Pero es un desastre absoluto para la difusión y aplicación práctica de nuestras ideas, que era de lo que se trataba (supongo).


Deberíamos abandonar ya este vodevil libertario y volver al pensamiento crítico y la racionalidad. Al menos si pretendemos que nuestras ideas impregnen en la gente y se lleven, poco o mucho, a la práctica.
O bueno, podemos hacer una peli. A mi se me ocurre una basada en la invasión romana de Palestina…

Trabajo Y Capitalismo

Si existe una institución en la sociedad del capital universalmente aceptada es el trabajo. Esa forma de relación/actividad (que ocupa al menos un tercio de nuestra vida diaria) propicia, a nuestro parecer, la reproducción del capitalismo de muchas formas El trabajo es el motor y soporte del capitalismo. Nuestras fuerzas creadoras por lo tanto se pierden en crear los medios materiales de nuestra subyugación y no en dotarnos de los medios para alcanzar la felicidad. 

Si estamos en lo cierto para terminar con el capitalismo es una condición necesaria terminar antes con el trabajo, y aunque esta no nos asegura el fin del capitalismo, lo pondría en una situación en la que se tendría que transformar para asegurar su pervivencia. Situación propicia para encender la duda en la humanidad. 

Como hemos dicho el trabajo cumple la función de reproductor del capitalismo de distintas maneras. 

  • Mediante las plusvalías del trabajo. Plusvalía entendida como la diferencia entre los beneficios y los costes de producción (coste de los medios de producción y coste de personal), tal como la define la teoría marxista. Entonces esta plusvalía que cae en manos de los capitalistas, con el único fin de incrementar su riqueza, a su vez incrementa su poder y por lo tanto su capacidad de influir en la sociedad de muchas formas distintas (control económico de los medios de comunicación, lobbies políticos, contactos, etc). Y aunque no todos los poderosos realicen estas prácticas (sean cuales sean sus razones), no podemos caer en la ingenuidad de pensar que colectivamente no defenderán su forma de vivir y sus privilegios frente al resto y que no usaran todos los recursos a su alcance para hacerlo. Resulta que el garante de estos privilegios es el sistema sobre el que estos se asientan: el capitalismo, sistema que los poderosos defenderán con los medios que obtienen a través de, entre otras cosas, las plusvalías del trabajo. Y así nos encontramos en la situación de que con nuestro trabajo y esfuerzo solo ahondamos más el pozo en la que vivimos.

  • Adoctrinamiento en el centro de trabajo. Los centros de trabajo están altamente jerarquizados y son pocas las ocasiones durante la jornada laboral en las que realmente disfrutamos del libre albedrío y no estamos tutorizadas, monitorizadas, guiadas o directamente anuladas por una entidad/persona superior jerárquicamente a nosotras. Esta jerarquización necesita de un tipo de comportamiento en el que el sujeto se deja llevar y se somete a la voluntad de terceros aún en contra de la suya. Además se da también que en el mundo laboral se fomenta naturalmente la competencia y el individualismo, ninguno de los cuales son comportamientos beneficiosos a la hora de realizar luchas colectivas. Es lógico pensar que esta forma de actuar con el paso del tiempo (y la repetición) se interioriza y finalmente extiende más allá de la jornada laboral. Llegados a este punto la persona es dócil, no se resiste a medidas o situaciones en la que en cualquier otro caso si lo haría. Por lo tanto el trabajo, mediante su estructura altamente jerárquica, nos educa para convertirnos en personas dóciles que aceptan las órdenes con naturalidad y es que no podemos olvidar que aprendemos mediante la repetición y la imitación y que una vez aprendido un comportamiento con el paso del tiempo y la repetición este se naturaliza hasta el punto de pasar a formar parte de la persona en cuestión. 

  • El agotamiento físico y mental al que nos lleva el trabajo ya que este agotamiento hace que las personas después de su jornada laboral estén vacías, sin ganas de hacer nada más que descansar y por lo tanto no tengan la predisposición para preocuparse de los problemas que les atañen. 

  • Subyugación directa mediante los trabajos en el sector de la muerte y el mantenimiento del orden establecido como pueda ser la policía o el ejército. 

Podemos considerar el trabajo como una infección social que altera el propio medio en el que se reproduce para asegurarse condiciones más favorables para su reproducción y sostenimiento.

El Candidato

El candidato me miraba desde el cartel electoral, aquella noche de mayo en la que esperaba en la parada mi bus para llegar, por fin, a casa. La débil luz de las farolas, de un tono anaranjado apagado, hacían que me fuese difícil distinguir exactamente las facciones del candidato en aquella solitaria calle a esas horas de la noche. Sólo veía esa sonrisa.

Me sonreía, con esa sonrisa brutal y despiadada tan característica de estos personajes. Una sonrisa propia de quien sabe lo que te conviene. Me ponía nervioso esa mirada estampada en el papel couche del cartel. Parecía mirarme. Me moví hacia otro punto de la parada, fuera de la marquesina tal vez dejara de sentirme observado. Pero una vez me coloqué fuera de la marquesina, no demasiado lejos por si llegaba el bus, me di cuenta de que seguía mirándome. Como esos cuadros que hay en el Prado, que mires el retrato desde donde lo mires el personaje te sigue observando. Pero esto era algo diferente. Su sonrisa parecía haberse ampliado, mostrando sus dientes perfectamente blancos, alineados y cuadrados. Amenazantes. Era la sonrisa de una fiera a punto de saltar sobre su presa.

Miré a mi alrededor. La calle, aunque de doble sentido, era relativamente estrecha. Enfrente podía ver la marquesina de la parada de enfrente, la que lleva los autobuses de vuelta al centro de la ciudad. Había en ella otro cartel electoral, de otro partido distinto. En las farolas de la calle había más carteles de otros partidos, y ninguna luz en las casas delos edificios de la calle. Ya era tarde, pero es extraño que no hubiese nadie despierto, viendo la tele o algo así. Era como si en esa calle no viviese nadie.

No tenía escapatoria, observé el cartel de la parada de enfrente. Otro candidato mirándome, sonriendo con la misma sonrisa despiadada, de quien ha pasado la vida mordiendo yugulares y pisando cuellos (y rindiendo pleitesía cuando toca). Distintos ojos, algunas canas más, pero la misma mirada sin alma. Levante la vista, tal vez la luna me infundiría algo de valor, mi mirada se cruzó con la imagen que se veía en el cartel colgado de la farola, de un tercer candidato. El cartel se balanceaba ligeramente con el viento, pero podía apreciar perfectamente la mirada y la sonrisa del candidato. Un color distinto, otras siglas, otra cara. La misma sonrisa, la misma mirada. Y el mismo mensaje: vótame o iré a buscarte.

Tengo la sensación de ser la presa disputada por una jauría de fieras. En cualquier momento el más cercano sacará la mano del cartel y me agarrará, para convencerme y vaciarme por dentro. Los demás candidatos, perdida su oportunidad, llorarán por no tener su presa, pero estarán satisfechos, cómplices de la nueva captura.

Ya llega el bus, el número de línea en el frontal, iluminado en un amarillo más brillante que he visto nunca (o eso me parece) me hace soltar un suspiro de alivio. Subo al autobús y pico mi billete. El conductor, un hombre ya entrado en la cincuentena, encorvado sobre el volante y algo desaliñado, tras una jornada completa a punto de terminar, arranca según escucha el clinc de mi billete. Miro a la marquesina y el candidato me sigue mirando. Me parece que ya no sonríe.

Sobre la violencia

“La violencia es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad, en realidad lo realizan, afectando a sus víctimas de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.”

Definición extraída de wikipedia.(https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia).

En Apoyo Mutuo consideramos la violencia como un fracaso en las relaciones humanas. Cuando un conflicto se dilucida por métodos violentos este se resuelve favorablemente a favor de quien demuestra más fuerza, sin que intervengan en su resolución la libre discusión y el acuerdo entre iguales. No obstante, no hay que confundir la violencia con el hecho de sentirse violentado por una situación o la recriminación social a las propias actuaciones. Por ejemplo, recriminar los actos de alguien en un acto público. En las sociedades modernas se considera violencia cualquier cosa que nos incomode, pero que algo te incomode no lo convierte en violento por sí. Simplemente, te desagrada (las acelgas no son violentas, hay que aclararlo).

La violencia, en todo caso, pretende la dominación o subyugación de la persona o grupos de personas afectados por esta violencia. Toda violencia, por la propia definición del término, es un acto de dominación sobre alguien. En esencia, se trata de una actividad propiamente humana, relacionada con las luchas por el poder y la preeminencia dentro del grupo o colectivo.

Dicho lo cual, obviamente, la violencia es inherente a las sociedades jerarquizadas, tal como puedan ser las sociedades de partido único (léase estatismos de partido tipo Cuba, China o Corea del Norte), las dictaduras (sean militares o teocráticas), o las “democracias” capitalistas, como la que vivimos. En general, cualquier sociedad que precisa de una fuerza armada para mantener el “orden” y la cohesión social tiene un trasfondo más o menos violento.

La violencia la podemos clasificar en función del entorno en el que se aplica, el objetivo al que se le aplica o incluso la forma en la que se aplica. Así tenemos diversos tipos de violencias. Podríamos hablar más bien de violencias que de “violencia” en singular. Estas violencias se aplican, generalmente, combinándose unas con otras. No son compartimentos estancos. Por ejemplo, la violencia de género tiene componentes emocionales y físicos. En la violencia laboral, se pueden dar componentes de violencia racial, de género o xenófoba. Las combinaciones son tantas como la capacidad humana para atentar contra las libertades de los demás.

Se podría decir que la violencia es una característica inherente a la condición humana. Es posible que así sea, que haya algo en nuestra psique que nos empuja a ejercer el dominio sobre los demás, lo que inevitablemente lleva al uso de algún tipo de violencia de forma más o menos indiscriminada y más o menos organizada. Aunque preferimos pensar que más bien hay aspectos culturales que nos empujan a comportamientos violentos (esto es, vivimos impregnados en una cultura violenta que fomenta y facilita los comportamientos violentos). Nuestra sociedad es claramente violenta y eso nos convierte en objetos y sujetos (dependiendo de la escala social en la que nos situemos o las circunstancias) de la violencia.

La violencia, no obstante a ejercerse de forma jerárquica en sus formas aprobadas por el marco social (uso de ejércitos, policía, etc.), también se puede ejercer desde abajo hacia arriba, es decir, que sea el lumpen social (pobres, desheredados) quienes ejerzan algún tipo de venganza contra las clases privilegiadas. Si bien todo tipo de violencia es condenable y rechazable (si no se trata de actos de defensa propia), creemos que en este caso la capacidad de daño es mucho menor que cuando es desde las estructuras de poder donde se ejerce la violencia. Desde una posición de poder el grado de impunidad y arbitrariedad es muchísimo mayor que desde la situación contraria, que muchas veces es simplemente una expresión de rabia e impotencia difícilmente explicable racionalmente.

Todos hemos sufrido, de una u otra forma, algún tipo de violencia en nuestras vidas. Y muchos, en algún momento de nuestra existencia, hemos ejercido la violencia sobre alguien. Es labor de cada uno el buscar métodos para defendernos de la violencia que se ejerce sobre nosotros y, por supuesto, el evitar ejercer actos violentos y autoritarios contra nuestros semejantes. La violencia es, pues, un hecho que impregna nuestras vidas, dado que vivimos en una sociedad eminentemente violenta.

Dado que el conflicto con nuestros semejantes es inevitable, sobre todo en nuestras sociedades donde los intereses de unos y otros tienden a ser tan incompatibles, debemos buscar formas de resolución, diálogo y acuerdo entre iguales, que eviten el uso del poder, de la violencia, contra los demás. Desde nuestro punto de vista, el anarquismo da respuesta a estos conflictos proponiendo una sociedad de personas libres e iguales que se relacionan libremente entre sí. Tal vez podríamos creernos que podemos llegar a algo así, mejor que visiones apocalípticas que nada aportarán a nuestra vida.

el sabio de asamblea

Un tipo de manipulador/a de asamblea es EL QUE TODO LO SABE Y TODO LO HA VIVIDO. Son personas calladas que levantan sobre ellas un halo de técnico con sabiduría aportada por la experiencia y por su formación de un área específica, hasta aquí nada parece mal ¿No?. Suelen hablar siempre los últimos planteando apreciaciones o matices que ya se habían indicado en la asamblea por diferentes personas pero que ellos tiñen de “verdad”. Generalmente, son hombres de mediana edad y algunos con experiencias previas de militancias en diversos colectivos o asambleas (hay excepciones que no han militado pero se sienten con la autoridad suficiente para juzgar desde una posición superior al resto ya que consideran que su formación les ofrece un colchón de sabiduría total) sea como sea magnifican su militancia previa a cualquier incauta interesada en escucharles.

Unas veces es por su formación que es específica en algún tema tratado en la asamblea (y por lo tanto difícil rebatir sus argumentos porque el resto de las personas no están a su nivel) otras  porque aunque en la asamblea alguien más conozca  el tema estos sabios siempre  ignoran el resto de opiniones con frases como:  tienes la formación pero no ejerces la profesión en estos momentos; tienes la teoría pero lo importante es la aplicarlo a nuestra práctica;  y otras tantas en las que se escudan en argumentos técnicos como: hay que hacer tal cual o cosa, tenemos que tratar un tema específico y por lo tanto tenemos que recurrir a un especialista.

Siempre son personas con ego superlativo y por lo tanto aunque se centren en un área concreta del conocimiento serán también expertos o expondrán sus argumentos sobre diversos temas (no pueden evitar que su palabra sea la última)  incluso son los que se autoproclaman idóneos para la mediación o la escucha activa porque consideran que son técnicos en todos los aspectos de sus vidas por lo tanto se consideran neutrales: están por encima y separados del resto de personas de la asamblea. Vamos que son pequeños dioses que han venido a las asambleas para mostrarnos el verdadero camino al resto.

Mientras estos manipuladores/as ven su papel fundamental con las características que hemos enunciado anteriormente, la percepción del resto de la asamblea es diferente: Ven como estos manipuladores/as  poco a poco destruyen el grupo porque tienden a acaparar funciones dentro de la asamblea y a imponer su opinión por encima del resto. Se erigen de mediadores si les interesa pero si no se inhiben posicionándose secundariamente con una de las partes; hablan más fuera de la asamblea que en la asamblea para generar su círculo de fieles adoradores lo que ocasiona que los paganos no  tengan clara su posición y observen la aparición de una  facción dentro del grupo; no respetan el trabajo del grupo ya que siempre tienen que aportar e incluir (por encima del resto) sus opiniones, posiciones,… incluso aunque queden horas para la asamblea dejando al resto sin tiempo  material para que lean y puedan reflexionar sobre sus aportaciones.

Como son seres elegidos por la deidad siempre parece que hacen un favor a la asamblea por asistir porque son los únicos que entre tantos planes que tienen deciden que la asamblea es lo importante.

Por ideología no creemos en ningún “dios” ni divino ni humano por lo que hay que estar atentos para detectar a estos SABIOS-DIOSES para no dejar manipular y destruir a la asamblea.

El Anarcosindicalismo son los padres

En 1910 se fundó en España el sindicato más potente que se ha relacionado con el llamado Anarco-Sindicalismo, la CNT. Han pasado ya más de 100 años desde entonces y lo que entonces era una fuerza enorme, capaz de condicionar la política, forzar leyes y hasta, llegado el momento, influir decisivamente en revoluciones, es un crisol de grupúsculos más o menos reducidos empeñados en recoger el legado de la que fuera la gran organización obrera de los años 20-30 del siglo XX (ya ha llovido, y hasta granizado). En otros países la situación no es mucho más halagüeña, apenas unos cientos, o miles en el mejor de los casos, pugnan por la defensa de los derechos de los trabajadores desde presupuestos (al menos propagandísticos) anarquistas. ¿El anarcosindicalismo ha muerto? O lo mismo son los padres, es decir, nunca existió algo que pudiéramos denominar como “anarcosindicalismo”. Aclaremos conceptos.

En primer lugar, no existe ninguna corriente sindical que se pueda denominar “anarquista”. El anarquista no pretende obtener una mejora del 10/15% en la masa laboral de la empresa. El anarquista lo que quiere es que se colectivicen todos los medios de producción y que se forme una sociedad distinta basada en el apoyo mutuo y el libre acuerdo entre iguales. Aclaramos que como medios de producción nos referimos a aquellos medios que pueden producir bien y beneficio humano. Descartamos bancos, compañías de seguros y todo aquello relacionado con la economía especulativa…a no ser que se quiera comer billetes (creemos que sería un poco indigesto).

En segundo lugar la CNT (ni ninguna de las variantes en las que ahora está dividido aquel legado histórico) nunca se ha auto denominado específicamente “anarquista”, sí habla de anarcosindicalismo o de sus imbricaciones en el mundo libertario, pero nunca ha pretendido ser una organización específica. No sería lógico, ya que como decimos un sindicato no es una organización específica y ni siquiera revolucionaria.

Pero, y esto es importante, en un momento dado entre los anarquistas se vio la necesidad de participar de las luchas sociales y laborales, así que se propugna en crear organizaciones dedicadas a ello. Serían anarquistas los que alimentasen esas organizaciones y participasen en esas luchas, pero la organización sería un sindicato. De ahí que se empezasen a llamar “anarcosindicalistas”. Y el invento funcionó, y funcionó muy bien.

Entre esto y pretender que existe una ideología “anarcosindicalista” hay un mundo. Desconfiamos profundamente de cualquiera que se reclame como “anarcosindicalista”, como desconfiamos de aquellos que diferencian entre lo “libertario” y lo “anarquista”. Una cosa es ser anarquista y participar del sindicato y otra pretender que eso es parte de una ideología coherente. No lo es, pero quizá sea necesario llegar a un compromiso entre lo que se desea y lo que se puede.

¿Ha muerto el anarcosindicalismo? Es decir, ¿esta estrategia sigue siendo válida hoy en día? Hay síntomas de que podría ser así, de que quizá hay que dar una vuelta a la historia y replantearnos, de una u otra manera, si la vía sindical es todavía válida para la participación de los anarquistas en las luchas sociales y laborales a las que nos vemos abocados en estos tiempos de desregularización salvaje de nuestras condiciones vitales. Quizá tengamos que buscar nuevas estrategias, quizá haya que incidir todavía más en las antiguas formas y modos. Tendríamos que tener todas una profunda reflexión acera

Lo que es seguro es que no se puede dejar la lucha. Viva el 1 de Mayo!

Capitalismo y crisis ambiental

Como con cualquier otro debate que afecte al estatus quo, en cuanto el problema ambiental abandonó el ámbito científico y se introdujo en la esfera pública, el debate se convirtió en una cuestión de valores, de orientaciones culturales y de identidad política. La controversia inicial sobre el cambio climático, relacionada con su existencia o no, se superó pronto para convertirse en un debate en torno a las medidas a tomar, convirtiéndose así en una cuestión moral, relacionada con nuestros valores y visiones del mundo. Sus causas y soluciones implicaba reconocer las prácticas e intervenir en la sociedad, atendiendo a los valores y creencias de los individuos, grupos culturales, organizaciones, comunidades y sociedades. Aquí entraron en juego los grandes poderes para pervertir el debate, generar dudas y apartar el foco sobre la organización social presente, modificando el discurso inicial de los grupos y individuos que señalaban la raíz de la catástrofe ambiental para absorberlo en un modo atenuado que no contenía ya la crítica radical a las causas, conteniendo sólo los elementos discursivos que no perjudicaban al poder establecido. Ocurrido esto, estos poderes se prestaron rápidamente a utilizar todos sus medios para estigmatizar este “ecologismo radical” y “violento” (aquel que no había perdido su discurso señalando las causas reales del problema) y el ecologismo “bueno” que era aquél que había aceptado el discurso vacío y las reglas de juego actuales.  Hace ya más de 30 años de todo esto.

Los ecosistemas y su capacidad de recuperación están dando muestras evidentes de degradación severa, la inmensa biodiversidad del planeta tierra está en peligro. Bosques, pesquerías, océanos, pastizales, lagos, humedales, ríos y prácticamente cualquier ecosistema está amenazado. Muchos de estos ecosistemas se encuentran al borde del colapso o la desaparición y otros muchos ya desaparecieron hace tiempo. La desertificación avanza sobre gran parte del planeta, las constantes sequías están provocando que las reservas de agua subterráneas desaparezcan convirtiendo la tierra en baldíos, mientras que en otras las inundaciones constantes arrastran el suelo fértil hacia el mar. La tasa de desaparición de especies es como mínimo mil veces mayor que cualquier tasa natural de extinción conocida anteriormente. Mientras tanto los bosques retroceden a un ritmo de 375 km2 al día y a día de hoy ya se ha perdido el 80% de los bosques vírgenes de la tierra. Por si todo lo anteriormente mencionado fuese poco, el calentamiento global sigue su curso y amenaza con subir la temperatura media en la tierra hasta 7ºC en el 2050.

¿Provoca esto una reacción en masa? No. A escala global únicamente se toman escasas medidas a nivel político mientras que el resto de la población permanecemos pasivas. Estas “reacciones” políticas (siendo optimista) únicamente inciden sobre los efectos y nunca sobre las causas. (http://bigpicture.unfccc.int/#content-the-paris-agreement) ¿Por qué? ¿Qué provoca tanta indiferencia a los datos anteriores entre la mayoría de la población de los “países desarrollados”?

La respuesta a esta pregunta no parece ni sencilla ni única, desde luego no la conocemos, pero aún así todas sentimos y podemos ver algunos de los factores que en mayor o menor medida, dependiendo de la persona, conducen a esta actitud pasiva. Vamos a poner de relieve algunos de ellos (otros tantos se quedarán en el tintero). Bien, comencemos:

La distancia que existe hoy en día entre la mayor parte de la población de los mal llamados “países desarrollados” y el medio ambiente natural. Distancia originada por los actuales entornos urbanos (medios ambientes urbanos o ecosistemas urbanos). Lugares en los cuales según datos del Banco Mundial vive alrededor del 70% de la población en áreas como Europa o EEUU (https://data.worldbank.org/indicator/SP.URB.TOTL.IN.ZS), incrementandose este porcentaje año tras año. Estos entornos creados por el hombre mediante la urbanización son ambientes alterados en todos sus aspectos en función de las necesidades del ser humano. Los humanos que vivimos en estos entornos altamente modificados nos encontramos que solo nos relacionamos con los ciclos naturales por la ropa que usamos y con la flora y fauna local (en el mejor de los casos) a través excursiones o el turismo. En resumen, no tenemos una experiencia de la “naturaleza” en cualquiera de sus aspectos. Ninguna actividad cotidiana del habitante de una ciudad es influida de forma significativa por cualquier “condición natural”, el consumo, las relaciones sociales, la reproducción, el descanso, el ocio, las vivencias sensoriales, etc. son totalmente ajenos a cualquier agente natural. Bajo estas circunstancias el clima, la naturaleza y sus interacciones con el ser humano son observadas como un espectáculo del cual somos meros espectadores (http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf)

Somos ajenos a los efectos de nuestros actos. Otro factor a tener en cuenta es el hecho de que en la cadena causal de nuestros actos difícilmente somos testigos de los efectos de estos en la naturaleza. Cuando tiramos plástico, cuando usamos un vehículo a motor, cuando decidimos subir la calefacción porque tenemos algo de frío, etc. Nunca somos testigos directos de los efectos que pueden causar y desde luego nunca los sufrimos directamente. Este distanciamiento entre la causa y los efectos, al igual que en la cadena de mando militar, permiten evadirnos con facilidad de las consecuencias de nuestros actos.

La identidad cultural. Estas identidades suelen implicar la defensa de un conjunto de valores y estilos de vida por parte del individuo frente a identidades diferentes, percibidas, en ocasiones, como enemigas y la negación irracional de determinadas evidencias contrarias al ideario aceptado por el grupo. No podemos obviar la realidad de que aunque no seamos puramente irracionales, nuestra racionalidad es limitada y está condicionada por nuestras emociones y nuestro entorno. Tenemos así que la información no reduce por lo general el peso de la identidad cultural en nuestras decisiones, y por lo tanto en algunos casos el peso de la subjetividad. Al contrario de lo que solemos pensar, la información por sí sola es insuficiente para cambiar las actitudes de los individuos. En ocasiones, incluso, disponer de información nueva y variada sobre el cambio climático, como la que suelen proporcionar los medios de comunicación, puede producir una mayor polarización de la actitud, ya que la información es procesada de modo asimétrico por los que creen que el cambio climático es responsabilidad del ser humano y los que no creen en la ciencia del cambio climático, como muestra el reciente estudio de Cass Sunstein y colaboradores «How People Update Beliefs about Climate Change: Good News and Bad News» [Cómo actualizan las personas sus creencias sobre el cambio climático: buenas y malas noticias].

La dispersión del debate. Originada por distintos grupos de poder con un interés en confundir y subjetivizar el debate en torno al cambio climático, con el objetivo de soslayar las evidencias respecto al mismo ocultando las evidencias tras confrontaciones personales, de bandos o información contradictoria. Hemos de tener en cuenta que las acciones necesarias para mitigar el cambio climático implican que los intereses de determinadas organizaciones y actores colectivos se verán afectados. De modo que estos actores tienden a amplificar y polarizar el debate, y a atenuar el riesgo del cambio climático para proteger sus intereses, produciendo cambios en la cobertura en los medios, en las actitudes del público, en los mercados de consumo y en las políticas de los gobiernos.

La extenuante vida cotidiana.  Probablemente una de las más potentes herramientas del control en manos de los estados, el discurrir del día a día con sus problemas, conflictos y tareas destruye nuestras voluntades y nuestra habilidad para pensar en cualquier otro aspecto de la vida que no sea esta carrera de velocidad diaria. El poder anulador de la rutina diaria en las personas y el poder destructor de la voluntad de una sociedad que lleva a sus componentes a la extenuación diaria mediante jornadas laborales interminables y cotas de estrés elevadisimas.

Aunque no podemos identificar todas las causas de la inacción colectiva ante la destrucción de la tierra conocemos qué está causando esta destrucción.

El anterior discurso apocalíptico, que vaticina el fin de toda la humanidad si no cambia, únicamente genera miedo, apatía, espanto o tristeza; no las energías necesarias para impulsar fuerzas creadoras. Estas potencias sólo pueden venir de un discurso que traiga esperanza, muestre alternativas alcanzables y la oferta de un mundo mejor. Por lo tanto decimos que el cambio sí es posible, que es abordable y que comienza por identificar el causante de la situación actual y afrontar soluciones radicales, entendiendo como radicales aquello que ataca a la raíz del problema y no a sus efectos. No son deseables las soluciones intermedias que solo alargan el drama actual y obligarán a emplear mayores energías en un futuro.

El primer enemigo a batir no es ni más ni menos que la sociedad capitalista. No vamos a descubrir nada nuevo ya que aceptamos las ideas de la Ecología Social y afirmamos que los males que aquejan actualmente el planeta son los mismos que afectan a las sociedades humanas y sus causantes también. Que para terminar con los primeros debemos acabar con los últimos ya que están íntimamente ligados.

Aquí parece razonable pensar si estamos errando, y que lo que apuntamos como originado por la sociedad actual en realidad fuese inherente al ser humano y por lo tanto inevitable. Sin embargo de nuevo para desmontar este argumento para tirar de datos de esa organización “antisistema” que es la ONU:

  • La tasa de desaparición de bosques (el mayor y más diverso ecosistema de la tierra) es de trescientos setenta y cinco kilómetros cuadrados día, ya se ha perdido el ochenta por ciento de los bosques originales. Uno con uno billones de acres de bosque tropical han desaparecido entre 1960 y 1990. Las causas directas de la deforestación y degradación de los bosques (según la misma fuente) en orden de importancia son la expansión de los terrenos de cultivo y la sobreexplotación de madera para su uso industrial, de calefacción y comercial. Según el mismo informe las motivaciones subyacentes de estas prácticas incluyen la pobreza, el incremento de la población y el comercio de la madera.
  • En cuanto a los ecosistemas costeros y marinos. los datos no son más halagüeños. El 75% de las pesquerías están en estos momentos extintas, sobreexplotadas o en recuperación. La degradación de los ecosistemas marinos (según los mismos datos de la ONU) es causa del incremento de la presión en los recursos de estas zonas y en su uso como depósito de vertidos. Frente a esta sobreexplotación nos encontramos con el dato aterrador de que (según la FAO) ⅓ de los alimentos se pierde o desperdicia en la cadena de suministro, situación que es únicamente causada por la sociedad del consumo y sus hábitos.

Fuente: http://www.fao.org/fishery/topic/166313/en

  • La biodiversidad se está perdiendo a una tasa muchas veces mayor que cualquier gran extinción previa. En los últimos 30 años la extinción masiva de especies se ha convertido en un grave problema ambiental, se estima que alrededor del 24% de los mamíferos, y el 12% de aves están amenazados. Esta desaparición de biodiversidad es debida principalmente a la conversión de la tierra, el cambio climático, la polución, la sobre explotación de los recursos naturales y la introducción de especies exóticas.
  • La atmósfera está siendo gravemente alterada. La concentración de CO2 desde la revolución industrial se ha incrementado dramáticamente llevando al actual calentamiento global, aunque estas emisiones se distribuyen de forma irregular a lo largo del globo.

Todos los datos presentados se deben a causas exclusivamente sociales ya que ni la pobreza, ni el comercio, ni la industria son inherentes al ser humano.Factores sociales como la desigualdad, la existencia de la propiedad privada y la desaparición de los medios de vida tradicionales (que buscaban el equilibrio con la naturaleza) están detrás de estos números.

La contaminación de las aguas costeras como hemos apuntado es causada por los vertidos. De los cuales, las aguas residuales son la mayor parte. Estos vertidos es evidente que son una causa social evitables con una organización social distinta.

En cuanto a la desaparición de biodiversidad la conversión de la tierra es la causa más frecuente en zonas tropicales (gran bolsa de biodiversidad planetaria). Esta transformación es debido a la explotación de recursos naturales y al desplazamiento de población procedente de otras áreas, siendo estas dos causas factores sociales indiscutibles. Al contrario en las regiones industrializadas (o centrales al capitalismo) la polución es la causa más común de desaparición de especies, otros factores ligados a la desaparición de biodiversidad son la sobre población, sobre explotación de recursos naturales, los vertidos y la polución, el desarrollo urbano y las guerras. Ninguno de estos factores está ligado a la especie humana como tal sino a factores sociales y por lo tanto evitables (incluido la sobre población ya que algunas sociedad humanas han controlado su población de forma natural).

De nuevo las causas de la alteración de la atmósfera son claramente sociales: la industrialización, el uso de combustibles fósiles, la producción de cemento y la quema de biomasa. Todas ellas ligadas íntimamente a lo sociedad capitalista.

Volvemos de nuevo al caso del incremento de la población ya que merece ser tratado con más detenimiento. Aunque se tiende a asociar el incremento de la población humana a causas naturales la realidad es que como todo en el ser humano en gran parte es debido a causas culturales como la religión, la pobreza y el acceso a la educación basandonos de nuevo en datos de la rádical ONU (https://www.un.org/popin/icpd/conference/bkg/wppa.html). Además de este factor es inevitable pensar que si en un tipo de sociedad distinta ocurriese también esta sobre población, los efectos de esta sobre el medio ambiente podrían ser mitigados mediante distintos métodos como el libre movimiento de población.

Así que tenemos que podemos achacar directamente la destrucción en curso a causas exclusivamente ligadas a la sociedad humana actual y que el deterioro expuesto se ha realizado prácticamente en los dos últimos siglos, en paralelo al auge y extensión del capitalismo posterior a la revolución industrial.

Ahora bien no es exclusivamente el capitalismo el problema, cualquiera de las causas anteriores tiene como origen último la idea por la cual la naturaleza está ahí esperando ser explotada por el hombre, usada como si de una máquina expendedora se tratase, por la cual cualquier ser vivo existe para ser usado por el ser humano, ser que cosifica la vida en función de un utilitarismo miope, tratando la vida como un bien de consumo más. Esta es la base conceptual que nos ha llevado a la catástrofe ambiental en curso y es la base conceptual no solo del capitalismo sino de la mayor parte de las orientaciones políticas de cualquier espectro en la actualidad. Idea que surge con la filosofía Renacentista y su apreciación de la naturaleza como obstáculo para la superación del hombre (Descartes consideraba por ejemplo a los animales máquinas apropiables por el servicio del hombre ya que carecían de alma).  

Para terminar, estamos convencidas de que para acabar con la destrucción actual de la tierra no es suficiente acabar con el capitalismo (aunque sí necesario), tenemos que erradicar la idea de que la naturaleza está al servicio del ser humano, y es que no tenemos ningún derecho moral a hacer uso de la vida de otros seres vivos en nuestro beneficio. Por lo tanto si queremos asegurar la pervivencia de la vida en la tierra y en consecuencia de los humanos debemos acabar con la sociedad actual y crear una nueva sociedad basada en los valores del respeto a la vida, de la solidaridad y el apoyo mutuo, del equilibrio con el entorno, de una idea de progreso no basada en el crecimiento económico.

¿Por qué un día para la lucha de las mujeres?

Siempre que se acerca el 8 de marzo comienza la discusión de por qué hay un día dedicado a las mujeres y no a los hombres y desde hace unos años ese día era considerado festivo en el sentido de que a las mujeres se les regalaba flores, los jefes les invitaba a tomar una cerveza,.. El debate ya no es si es el día de la mujer o la mujer trabajadora que era otro de los debates recurrentes. Desde hace dos años el debate gira en torno al feminismo, entorno a la huelga por fin se usa ese día para visibilizar y luchar por los derechos de la mujer para reclamar que al menos por un día la mujer sea el centro. La mujer en todas sus facetas, sus trabajos,… La huelga es un instrumento de lucha y en el pasado un instrumento de cambio, bien es verdad, que es un instrumento que se ha ido perdiendo como lucha y se ha quedado más bien en un espacio de visibilizarían y reivindicación.

A principios de marzo volvimos a escuchar, curiosamente son los hombres los que ocupan la mayoría de los debates, que no es necesaria una huelga, que el feminismo ya está superado porque hay plena igualdad, que automáticamente si te consideras feminista para muchos comienzan a diferenciar entre feminista buena y feminazi, o la última incorporación al debate del “feminismo liberal” en el que cabe vientres de alquiler y regulación de la prostitución.

Y el feminismo en el anarquismo? El feminismo es algo intrínseco al anarquismo porque ante todo luchamos por la igualdad en todos sus ámbitos empezando por la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, como ocurre en otros ámbitos si en el tema de concienciación y de militancia en el tema de los cuidados no está tan extendido y eso origina que las mujeres terminen teniendo una militancia de segunda porque no disponen del tiempo suficiente para poder participar, tampoco se dan facilidades para que las compañeras puedan participar en igualdad de condiciones junto con los hombres. Ya Kropotkin defendía que las máquinas nos liberarían de las tareas del hogar y sobre todo si eran comunitarias serían superadas mucho mejor. Pero esto se ha quedado en el imaginario porque en la práctica son hombres los que ocupan el espacio público y físico dentro del anarquismo y las mujeres que destacan toman las maneras de los hombres, es decir, imponer a base de chillar más, de intentar ser la más de todo.

Este 8M volvimos a salir a la calle para visibilizar a las mujeres ocupando al menos por un día el espacio público, se mirara a donde se mirara en las calles se veían mayoritariamente a las mujeres sin diferencias de edades, de razas, de culturas, incluso sin diferencia de clase porque la invisibilización y la opresión nos afecta a todas aunque la forma se oprimir se adapte a la clase al final la opresión tiene la misma raíz: por ser mujer.

Hay que visibilizar sobre todo en los barrios porque al final la lucha es la diaria, la del barrio también para reconocernos entre nosotras, apoyarnos visibilizarnos, intercambiar aunque sea sólo miradas de lucha, de complicidad, de solidaridad entre mujeres porque el fin del 8M es llegar a no tener que existir porque seamos iguales, que podamos eliminar todas las construcciones culturales entorno al género, al sexo que determinan el comportamiento de las mujeres, porque un día el patriarcado se destruirá y ese día no habrá 8M porque el 8M tiene que ser todos los días para conseguir eso la destrucción del patriarcado y la igualdad total entre mujeres y hombres. Estos días oiremos a muchos hombres opinar, teorizar,… sobre la necesidad o no de un 8M de si está o no superado el feminismo,… pero recordad son hombres ellos no han sufrido ni sufrirán la opresión como las mujeres. Cada vez más las mujeres tienen que ser visibles en todos los ámbitos para poder conseguir su cuota de protagonismo porque si ahora no sucede no es porque seamos inferiores o peores que los hombres es que sistemáticamente se nos impide ocupar ese espacio público. Necesitamos visibilizar para que nuestras niñas tengan modelos de mujeres en todos los ámbitos y también nuestros niños para que las únicas diferencias sean de carácter, de gustos,… Pero que el género o el sexo no determinen tu carácter.

El feminismo no se trata de hacer más fuertes a las mujeres. Las mujeres ya son fuertes. Es sobre cambiar la forma en que el mundo percibe esa fuerza.” (G. D. Anderson)

Seamos visibles, ocupemos el espacio público porque nosotras somos la mitad de la sociedad y somos iguales a la otra mitad.

Los Pulsares emocionales: cuando la emoción domina una asamblea.

Hay personas que llegan a un grupo que se organiza de manera horizontal a través de asambleas y que su vida está dominada por el exceso de expresión de sentimientos tanto positivos como negativos.

Son personas que son simpáticas, abiertas aunque no cuentan intimidades o se dan a conocer sólo cuentan pinceladas de su personalidad y de su vida que no deja entrever si son así o es un papel que están representando. Animan siempre a la acción y están dispuestas a tomarse siempre una cerveza o unirse a una quedada sea cual sea.

Poco a poco se integran en los grupos de una manera fácil porque al hablar tanto y con todo el mundo es fácil integrarse, aunque en esta etapa ya se empieza a percibir que sólo se escuchan a ellos mismos que no escuchan a nadie más. Lo difícil comienza cuando se tiene que empezar a mostrar su verdadero yo, sus verdaderos sentimientos. Cuando la asamblea tiene que empezar a tomar decisiones complicadas o al menos de funcionamiento es cuando estas personas comienza un periodo difícil porque les empieza a invadir el miedo, la inseguridad y para compensarlo o para no mostrarlos lo que idean es situarse por encima del grupo y volcar esos miedos, inseguridades,… hacia fuera, hacia la asamblea por lo que ésta termina asumiendo los miedos e inseguridades de una persona como miedos e inseguridades comunes lo que supondrá paralizar a la asamblea. Volver a la casilla de salida si fuera un juego de entretenimiento, porque los grupos son inseguros porque se sustentan y se nutren de las personas que lo componen y si en vez de alimentarlos de seguridad, confianza, empatía, afecto,… se alimentan de miedos, inseguridades, simpatía,… el grupo o la asamblea se autodestruye porque esos sentimientos negativos no dejan avanzar al grupo y en cualquier momento se rompe la confianza entre sus miembros.

Tenemos que detectar ese rol de pulsares emocionales que vive las emociones tan intensamente que no convencen para actuar contra él porque es el rol que romperá el grupo.